Violeta Casals

Historia, Radio y TV, Cuba

Violeta Casals (Violeta Teresa Casals Pérez, 1916-1992). Actriz, declamadora, locutora de la radio, el teatro y la televisión cubanos. Fue la voz femenina que distinguió la emisora Radio Rebelde en su nacimiento en la Sierra Maestra.

Nació en Matanzas, en la Calzada de Tirry No. 61, en el barrio de Pueblo Nuevo, el 26 de marzo de 1916.

En 1948, a los 32 años de edad, obtuvo la doble titulación de nivel superior cuando se graduó de Doctora en Filosofía y Letras, y en Pedagogía, en la Universidad de La Habana. Además, se graduó de la Academia de Arte Dramático (ADAD). Alternaba su vida como actriz de radio y teatro con la enseñanza de Ciencias Sociales en la Escuela Normal para Maestros de La Habana, donde también trabajaba en la presentación de obras de teatro. Una de sus alumnas fue Margarita Balboa.

Trabajó para el grupo Patronato del Teatro, fundado en 1942, y organizado por Luis A. Baralt, Rafael Suárez Solís, Francisco Ichaso y José Manuel Valdés Rodríguez, cuyo elenco estuvo conformado por algunos que luego serían grandes personalidades de la historia del teatro cubano. El Patronato del Teatro celebraba concursos anuales para premiar obras de autores nacionales. Entre los galardonados estuvieron René Buch, Antonio Vázquez Gallo, María Álvarez Ríos, Enrique Núñez Rodríguez y Dora Alonso.

Durante los años de vida del Patronato, importantes obras de la literatura y el teatro clásicos fueron llevadas a las tablas. Entre otros títulos, Violeta Casals trabajó en Yerma y  Bodas de sangre, de Federico García Lorca; Sombra y sustancia, de V. Carroll; Sor Beatriz, de Maurice Maeterlink; y Barrabás, de Rafael Suárez Solís. También actuó en Arsénico para los viejos (1942) y en El deseo bajo los olmos (1943), ambas bajo la dirección de la norteamericana Lorna de Sosa, quien fuera fundadora de la Academia de Artes Dramáticas en Cuba, donde también se desempeñó como directora teatral, traductora y profesora. Sus vínculos con Violeta desbordan el ámbito teatral, pues juntas fundaron una academia que lamentablemente no duró mucho, pero trabajaron de manera mancomunada para la puesta en escena de varias obras teatrales hasta que, a inicios de la década del 60, Lorna regresó a su país.

En 1948, Violeta actuó en el clásico Un tranvía llamado deseo, donde interpreta el personaje de Stella. La obra fue dirigida por Modesto Centeno. Un año después protagonizó Theresa, obra inspirada en el clásico Theresa Raquin, de Émile Zola. Con esta actuación obtuvo el Premio Thalía y fue seleccionada como la mejor actriz del año. En 1951 participó en La hora radiante del autor K. Winter, dirigida por Reynaldo de  Zúñiga.

Como parte de su carrera en el teatro trabajó en el grupo Theatralia donde, en 1945,  volvió a ser dirigida por Lorna de Sosa; esta vez en la obra Teatro del autor W. Somerset Maughan.  Entre los años 1948 y 1956 intervino en varias obras para el Teatro Universitario, lo cual la colocó bajo la batuta de otros  directores teatrales de renombre.

Formó parte del elenco actoral de la puesta del clásico del teatro Medea, de Eurípides, dirigida por Antonio Vázquez Gallo en 1948. Dos años después, fue dirigida por Ramón Valenzuela en la puesta en escena de Mariana Pineda del autor español Federico García Lorca.  A estas dos siguieron Juana de Castilla de H. Rothe, dirigida por Luis A. Baralt (1951) y Una choza para tres, de Rossin, llevada a escena por el director Rubén Vigón (1956).

Violeta Casals también trabajó para el grupo Las Máscaras. Bajo la dirección de Andrés Castro, participó nuevamente en Yerma (1950) y Bodas de sangre (1951).

También formó parte del excelentísimo elenco del grupo Prometeo, fundado en 1948 por Francisco Morín, y surgido a partir de un conjunto de presentaciones teatrales que pretendían solventar los problemas económicos de la revista homónima, una de las tres revistas especializadas en teatro en la región americana.

A finales de la década del cincuenta, Violeta Casals  inauguró la sala Arlequín con el estreno sobre las tablas de Veinticuatro rosas rojas, de Mario Benedetti, donde otra vez fue dirigida por Rubén Vigón y compartió escena con Alejandro Lugo. En 1958, en la misma sala, participó en Espíritu burlón, de Noël Coward, con el mismo director.

Con el Teatro Universitario realizó presentaciones en México y Guatemala, y en España, con la compañía de Martínez Trives. Era considerada una de las tres mejores actrices de teatro cubano del periodo, junto a Marisabel Sáenz y Rosa Felipe. A pesar de que su trabajo podría parecer exclusivo del ámbito teatral, alternó sus presentaciones teatrales con la radio y la televisión.

Fue una de las actrices más populares de la emisora radial Mil Diez, donde formó parte del elenco dramático y actuó en espacios como Desfile de Titanes, donde se trasmitían las biografías de las figuras más relevantes de la lucha mundial por el progreso de la Humanidad. En esa misma emisora trabajó en un espacio dedicado a los niños en el que narraba cuentos de la literatura infantil y donde también hacía voces y encarnaba personajes. 

A finales de la década del cincuenta, se unió al Movimiento Revolucionario 26 de Julio. Luego de la Huelga del 9 de abril de 1958 fue perseguida y detenida en La Habana y en agosto de ese año, subió a la Sierra Maestra para incorporarse al Ejército Rebelde que combatía la tiranía de Fulgencio Batista. En este periodo realizó las alocuciones inaugurales de la emisora de la insurgencia,  junto a Ricardo Martínez, Orestes Valera, Guillermo Pérez y Jorge Enrique Mendoza. Esta emisora adquirió indudable trascendencia histórica en la historia de los movimientos populares de la región, dada su inserción en un ambiente mediático controlado por el régimen. Radio Rebelde se convirtió en la voz del Ejército Rebelde para comunicarse con el pueblo, orientarlo y exponer los principales objetivos de la lucha armada. Su cometido más relevante, además de enfrentar la guerra de desinformación que llevaba a cabo el gobierno de facto, fue identificar a la población con el proyecto social por el que se peleaba y comprometerlo en la participación. En este contexto, Violeta Casals fue la única voz femenina y se le recuerda por la frase histórica que anunciaba el inicio de las trasmisiones de la planta: “Aquí Radio Rebelde, desde territorio libre de Cuba…”

Después del triunfo de la Revolución, durante algunos años de la década del 60, asumió la dirección de la planta. Asimismo, junto a Bellita Borges protagonizó la inauguración oficial de Radio Habana Cuba, el 1ro de mayo de 1961.

Fue fundadora del Conjunto Dramático Nacional, creado después de 1959 y que aglutinó a las figuras del teatro de más renombre del periodo. También formaron parte de esta compañía otros actores más jóvenes, que luego se convirtieron en grandes del teatro cubano como Miguel Navarro, Carlos Ruiz de la Tejera, Eduardo Moure y José Antonio Rodríguez.

Estuvo alejada de las tablas por las responsabilidades políticas, hasta que en 1962 regresó con el estreno de La madre por el Conjunto Dramático Nacional. Aquí repitió con los destacados actores Alejandro Lugo y Raquel Revuelta, en una puesta dirigida por el argentino Néstor Raimondi. Con su interpretación del protagónico de esta obra de Gorki-Brecht, recorrió el país. El éxito fue tal que la llevó a ser seleccionada la obra más destacada de 1962 y la más vista a lo largo de la República. Años más tarde, en 1975, actuó en la puesta  en escena de este mismo título, esta vez por la compañía Teatro Estudio, en colaboración con el Berliner Ensemble y bajo la dirección de Ulf Keyn.

La “voz  de Radio Rebelde en la Sierra Maestra” desapareció físicamente el 28 de octubre de 1992. Sus restos mortales fueron depositados en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de la Necrópolis de Colón, en La Habana. En su lugar de nacimiento puede verse hoy una tarja, develada en noviembre de 1993, que recuerda su labor como artista y revolucionaria.

 

Bibliografía

Bracero, Josefa: Voces que se escuchan, Letras Cubanas, La Habana, 2002.

Luis López, Oscar: La Radio en Cuba, Letras Cubanas, La Habana, 1998.