Vallenato

Música, Danza, Colombia

Vallenato. Expresión musical colombiana propia de la llamada Costa Norte en el litoral atlántico, género que sintetiza varios ritmos  y que abarca, junto a la música, el canto y la literatura, otros aspectos de la cultura tradicional.

La palabra significa “nacido en el valle”, por el valle de Upar, hoy Valledupar, capital del departamento de César, una zona eminentemente ganadera y agraria. Según la tradición el vallenato no es para bailar sino para contar cantando.

Su leyenda originaria cuenta que Francisco Moscote, el Hombre, fue quien usó esa expresión por primera vez, relacionado con una tradición de poetas rurales quienes tocaban el acordeón “de oído”, aunque apenas sabían leer ni escribir. El acordeón –dice la tradición oral- llegó al valle  en el siglo XIX  traído por José León Carillo Mindiola, un joven de César que aprendió este instrumento en España, regresó con el suyo y empezó a tocarlo en la región. Este músico del lugar interpretaba en el acordeón melodías que antaño se hacían con la flauta indígena, llamada por ellos gaita o tolo. Además de esta leyenda, los antecedentes del vallenato se diluyen en otros géneros costeños como los cantos de trabajo, el bullerengue, el chandé, el mapalá y la cumbia.

El vallenato comenzó a extenderse por la provincia de Valledupar o Padilla, llamada comúnmente La Provincia, que abarca los actuales departamentos de Magdalena, Guajira, César, Bolívar y Sucre.

Los primeros vallenatos, o al menos los más antiguos que se conocen  son “El pilón” y “El amor-amor”, ambos anónimos. A inicios del siglo XX esta expresión musical se acompañaba de guitarra, armónica y acordeón y recorría los campos, las ferias de los campesinos, y en sus cantos trasmitía noticias de una zona a otra, por lo que se les considera a sus cantores los primeros trovadores o juglares de la Costa Norte.

Más tarde – hacia la década del 1920- el vallenato llegó a las fiestas marginales que hacían los pobres en los patios de las casas ricas. En esa década muchos colombianos del interior del país migraron a Santa Marta a trabajar en las zonas bananeras e incorporaron este ritmo que se convirtió en la música de parrandas, fondas y bailes.

La temática tradicional del vallenato es la vida cotidiana, cantada como relato en verso, en ellos se cuenta lo humano y lo divino y especialmente las historias amorosas a través de textos satíricos, lúdicos, eróticos, elegiacos y autobiográficos. En determinadas circunstancia se utiliza la controversia alrededor de un tema, a la que llaman “piquería”.

Los instrumentos del vallenato típico son la guitarra, el acordeón con teclado cromático, -de origen europeo-; la guacharaca –de influencia indoamericana, y la caja –tambor de raíz africana. Como se aprecia, en el vallenato superviven los tres elementos étnicos predominantes en el ámbito cultural de la costa atlántica colombiana. Además de estos instrumentos más representativos, se introdujo luego, de manera muy moderada y por exigencia de las casas discográficas, el bajo eléctrico; y ocasionalmente también la tambora. 

Hay cuatro modalidades básicas del género: el son, el paseo, el merengue y la puya; cada una con sus rasgos distintivos. El son vallenato, aunque muestra influjo de la cumbia es de aire lento, reposado. Responde a la estructura métrica del dos por cuatro, y por su tempo es posible desarrollar con él la crónica.

El paseo, aunque mantiene el compás binario es más rápido que el son, se asemejan melódica y armónicamente, pero el paseo tiene un carácter bailable. Sus temas pueden ser el amor, el elogio a personas  notables, crónicas sobre vida cotidiana, la añoranza o las labores agrícolas.

El merengue vallenato muestra la superposición  de ritmos binarios, como casi toda la música caribeña, y de ritmos ternarios, de origen hispánico. Sin relación con el merengue dominicano, aunque comparten igual nombre, este tipo de vallenato  tiene extensos textos que aluden generalmente a la relación amorosa, los amigos o alguna historia autobiográfica.

La puya, más rápida y dinámica que el merengue vallenato tiene  textos cortos e incisivos, con estribillos repetitivos, como el canto responsorial africano, y el acordeón  utiliza sonidos altos prolongados, semejando a la gaita hembra de las antiguas puyas tradicionales. La caja y la guacharaca mantienen su actividad rítmica con verdadera destreza de sus ejecutantes.  Las puyas  tienen mayor presencia en fiestas y carnavales, así como en celebraciones navideñas.

En los años treinta cuando llegó la radio a Colombia fue el vallenato de los primeros ritmos difundidos, y nunca la ha abandonado.  Después de la Segunda Guerra Mundial, cuentan que no se podían importar acordeones de Alemania y Leandro Díaz, un personaje mítico colombiano reparaba los más antiguos hasta dejarlos como nuevos, porque la música tradicional del vallenato no podía prescindir de ellos.

Este género ha sufrido con el tiempo  diversas modificaciones, tanto en el modo de ejecutarlo, como en el lenguaje y los formatos instrumentales. Se han incorporado recursos tímbricos y rítmicos, melódicos y estilísticos, Al grupo original vallenatero se le han adicionado instrumentos como contrabajo, tumbadora, cencerro, drums, e instrumentos de viento, y el cantor se ha sustituido por un coro.

Entre los compositores e intérpretes más relevantes resultan imprescindibles el legendario Francisco El Hombre, Pacho Rada, el grupo de Bovea y sus Vallenatos, la agrupación de Guillermo Buitrago y sus Muchachos, Rafael Escalona, Sebastián Guerra, José Antonio y Germán Serna, Chico Bolaños, Alejo Durán, Luis Enrique Martínez, Samuel Martínez, Lorenzo Morales, Juancho Polo, Náfer Durán, Abel Antonio Villa, Calixto Ochoa, Julio Erazo, Rafael Campo Miranda, Carlos Huertas y Diomedes Díaz. El lugar del Caribe colombiano que ha producido más compositores e intérpretes de vallenato es la población de El Paso, en el departamento de César.

Entre tantos creadores de vallenatos se destaca por su difusión Carlos Vives y su grupo La Provincia, que a través de la industria discográfica y del espectáculo, ha llevado el vallenato a muchos lugares del continente latinoamericano y del mundo. El ingrediente comercial ha conducido a crear temas universales, más allá de la realidad de La Provincia, con instrumentación y acordes de mayor variedad.

Se realizan eventos especialmente dedicados al vallenato, entre los que se destacan el Festival de la Leyenda Vallenata (en Valledupar), la que nombra anualmente desde el año 1968 un Rey del Vallenato; y el Cuna de Acordeones (en Villanueva, Departamento de Guajira).

En las fiestas populares costeñas, desde antaño hasta hoy, impera el vallenato, lo mismo en Valledupar que en toda la región caribeña de Colombia.

 

Bibliografía

Casares Rodicio, Emilio: Diccionario de la música hispanoamericana, Sociedad General de Autores y Editores, Barcelona, 1999.

Hinojosa, T: Cultura vallenata. Origen, teoría y pruebas, Plaza & Janés, Bogotá, 1992.

Llerena, V: Memoria cultural del vallenato, Universidad de Antioquia, Medellín, 1985.

Orovio, Helio: Música por el Caribe, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1994.