Sara Gómez Yera

Cine, Cuba

Sara Gómez Yera (1943-1974). Cineasta cubana, directora de documentales que realizó un único pero paradigmático filme de ficción. Primera mujer cineasta en la Isla.

Sara Gómez nació en La Habana, el 8 de noviembre de 1943, en el entorno de una familia de músicos. Después de los estudios secundarios, cursó seis años de música en el Conservatorio de La Habana, donde se graduó como pianista. Siendo muy joven, colaboró con artículos en el periódico estudiantil Mella y en el semanario HOY, domingo.

Cursó el seminario de etnología y folclor impartido por Argeliers León en el Teatro Nacional de Cuba y se vinculó tempranamente al Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, en 1961. Allí realizó algunas de las primeras notas de la Enciclopedia Popular, revista didáctica destinada a la instrucción del pueblo después del triunfo de la Revolución Cubana en 1959.

Sara Gómez integró el grupo de cineastas que acometieron la renovación del paradigma estético del cine cubano a partir de la fundación del ICAIC. Tuvo siempre inquietudes culturales que la llevaron, además, a participar activamente como asistente de dirección en diversos proyectos. Acompañó a la prestigiosa realizadora francesa Agnès Varda en su recorrido por Cuba y colaboró con ella en el documental Saludos cubanos. Fue asistente de dirección de Tomás Gutiérrez Alea en Cumbite (1964) y de Jorge Fraga en El robo (1965), lo cual le sirvió como experiencia para la realización posterior de su propio largometraje.

En el año 1962 inició su carrera en la dirección de documentales. Iré a Santiago, de 1964, es reconocido por su espontaneidad y riqueza creativa. Las imágenes tomadas de manera libre, se ven ligadas a comentarios de la propia autora, dentro de un estilo cercano al free cinema.

En Guanabacoa. Crónica de mi familia, de 1966, Sara Gómez se acercó a los miembros de su círculo familiar, para revelar cómo había sido la vida de hombres y mujeres de raza negra en Cuba. De conjunto con las imágenes de la vida cotidiana, la narradora hace apuntes que invitan al espectador a la reflexión. La variedad de actitudes y modos de vida entre las personas de diversas edades y ambos sexos que aparecen en el documental, provee de una amplia muestra para la comprensión de las circunstancias en las que se desarrollaron sus vidas, y de los paradigmas culturales que las rigieron.

Al año siguiente realizó Y tenemos sabor, un documental que explica la riqueza de la música tradicional cubana a través de sus instrumentos, muchos de ellos de procedencia rural y africana. En esta obra, la realizadora muestra los ritmos cubanos y vincula la explicación didáctica con la exploración etnográfica, toda vez que filma las danzas en sus contextos populares y muestra a los protagonistas reales en sus entornos cotidianos.

En 1968, Sara Gómez realizó los documentales En la otra isla y Una isla para Miguel. En ellos recoge la experiencia del trabajo colectivo entre jóvenes con problemas sociales que poblaron la Isla de la Juventud entre 1965 y 1967, para ser atendidos por un programa de reeducación que intentaba disciplinarlos, instruirlos y reconducirlos  dentro del entorno social. En este caso, la realizadora situaba un enfoque humanista frente a estos jóvenes que, desde otro punto de vista, podían ser considerados marginales. La propia Sara aparece en escena mientras conversa con sus entrevistados y recoge sus perspectivas, dificultades y deseos, en lo que resulta una posibilidad de darles voz y espacio dentro del audiovisual cubano.

Sara Gómez dirigió su primer filme de ficción en el año 1974, De cierta manera, su único largometraje, concluido por Tomás Gutiérrez Alea, Julio García Espinosa y Rigoberto López debido a su prematuro fallecimiento ese mismo año. Fue uno de los diez filmes más significativos del año 1977, según la Selección Anual de la Crítica, dada en La Habana, Cuba.

De cierta manera intenta trazar un mapa de la compleja realidad cubana, en las primeras décadas después del triunfo de la revolución social. Las secuelas de la pobreza y la falta de instrucción, las problemáticas laborales, los conflictos de género, se reúnen en una historia que mezcla la ficción con el oficio documental.

Del contexto cultural en el que se desarrolló su obra, Sara Gómez asimiló los aciertos del neorrealismo italiano y el free cinema, así como las reflexiones de Frantz Fanon. En su cine se aprecia la representación de la vida social cubana desde su complejidad. El análisis de la raza se entreteje con el de las procedencias sociales y de género, así como con la riqueza cultural, sincrética, que se desprende de las clases populares.

Sara Gómez fue la primera mujer realizadora en la industria cinematográfica cubana, y la única en dirigir un largometraje de ficción hasta el momento de su desaparición física.

Falleció en La Habana, el  2 de junio de 1974.

Obra

1962. Plaza Vieja (Documental); El solar (Documental),  Historia de la piratería (Nota didáctica); Solar habanero (Para la serie Enciclopedia Popular)

1964 Iré a Santiago (Documental)

1965  Excursión a Vueltabajo (Documental)

1966 Guanabacoa: Crónica de mi familia (Documental)

1967 ... Y tenemos sabor (Documental)

1968 En la otra isla (Documental); Una isla para Miguel (Documental)

1969  Isla del Tesoro (Documental)

1970  Poder local, poder popular (Documental)

1971 Un documental a propósito del tránsito (Documental), De bateyes (Documental)

1972  Atención prenatal (Documental),  Año Uno (Documental),  Mi aporte (Documental)

1973  Sobre horas extras y trabajo voluntario (Documental)

1974 De cierta manera (Largometraje de ficción)

 

Bibliografía

García Borrero, Juan Antonio: Guía crítica del cine cubano de ficción, Arte y Literatura, La Habana, 2001.

González, Tomás: “Memoria de una cierta Sara”, en Cine Cubano, no.127, 1989, pp. 12-19.

Producciones del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos ICAIC 1959-2004, Cinemateca de Cuba, ICAIC, La Habana, 2004.