Santiago Álvarez Román

Cine, Cuba

Santiago Álvarez Román (1919-1998). Director de cine cubano cuyos aportes al universo del documental lo ubican entre las figuras más descollantes del género a escala internacional.  

Nació en La Habana el 8 de marzo de 1919. En la primera mitad de su vida se aventuró tanto en estudios de medicina, psicología, historia, filosofía y letras, como en labores de aprendiz de cajista e impresor y director de programas de radio. Fue fundador de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, espacio apoyado por intelectuales revolucionarios para la promoción de un arte comprometido y renovador. 

Si bien la producción documental de Santiago Álvarez cuenta con más de seiscientas obras, se inició tardíamente en el mundo del cine, pues ingresó en el horizonte de la realización audiovisual al triunfo de la Revolución Cubana en 1959. Fue fundador del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), donde creó y dirigió el Departamento de Cortometrajes y el Noticiero ICAIC Latinoamericano.

La estética de Santiago Álvarez estableció tempranamente un paradigma en el quehacer del documental a escala nacional e internacional. El Noticiero ICAIC Latinoamericano, cuya primera exhibición data del 6 de junio de 1960, fue para ello una formidable plataforma creativa. El espacio, de frecuencia semanal, se proyectaba antes de los filmes, y era en sus inicios dirigido por Alfredo Guevara, entonces presidente del ICAIC, hasta que Santiago Álvarez asumió su realización  durante más de dos décadas.       

A menos de un año del inicio del Noticiero, Álvarez estrenó, en codirección con Tomás Gutiérrez Alea (Titón), el documental Muerte al invasor, resultado de la corresponsalía de guerra realizada por varios cineastas del ICAIC durante la invasión a Playa Girón. Este documental es expresión de la concepción estética del espacio, y en particular de la obra de Álvarez: la conjunción de la función informativa, propia del periodismo, y la audacia experimental en el plano artístico; conjunción que garantizó la perdurabilidad de no pocas de sus entregas, una vez superadas las circunstancias sociohistóricas en que fueron realizadas.

Así, las propuestas creadas por demandas particulares de su actualidad  alcanzaron niveles artísticos que les dieron garantía de posteridad, como obras de referencia de la documentalística internacional. Tal es el caso de Ciclón (1963), referido al paso devastador del ciclón Flora por la zona oriental del país; Hanoi, martes 13 (1967), un estremecedor testimonio de Álvarez y el camarógrafo Iván Nápoles sobre un cruento ataque aéreo a esa ciudad vietnamita; L.B.J. (1968), visión satírica y denunciatoria del presidente norteamericano Lyndon B. Johnson, y 79 Primaveras (1969), homenaje al líder vietnamita Ho Chi Minh en ocasión de su cumpleaños setenta y nueve.

El uso eficaz de la banda sonora como recurso generador de sentidos, amalgamado a la audacia en el montaje y la edición, así como el aprovechamiento de las posibilidades expresivas de la síntesis, conforman las líneas cardinales de la  poética de Álvarez. Extrañamiento y contraste, carácter épico e ironía, se fundan en el vigor comunicacional de su dinámico montaje, que es el centro del discurso fílmico, el cual se sustenta es un profundo compromiso de denuncia social. Por otra parte, los imperativos de la producción semanal del Noticiero exigieron  a Santiago Álvarez una maestría en la improvisación y el manejo de la contingencia que  llegaron a ser emblemáticos de su línea artística. Su obra se nutre de una rica experiencia vital que lo llevó a más de noventa países,  como corresponsal de guerra en Vietnam, Kampuchea, Chile y Angola, y también en intercambio directo con algunas de las personalidades más sobresalientes del escenario político internacional, como Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Ho Chi Minh, Salvador Allende y Agostinho Neto.

 Para la articulación de su lenguaje audiovisual se valía de un amplio repertorio de fuentes (fotografía, televisión y cine, prensa escrita), de lo que dan fe algunas de sus obras más descollantes, filmadas sin sonido ambiental: Ciclón, Cerro Pelado (1966), Hanoi, martes 13. Paradigmático dentro de su filmografía es el documental Now (1965), que aborda el tema de la discriminación racial en Estados Unidos y la lucha de los afroamericanos por los derechos civiles. En Now, Álvarez no acudió a filmación alguna, sino que montó materiales de origen diverso, y se valió para la musicalización de la versión norteamericana del tema "Now", interpretado por Lena Horne. Música e imagen lograron ajustar un diálogo vertebrador de un mensaje poderoso y directo, en lo que se ha considerado un antecedente del actual video clip.

Este maestro del audiovisual defendió enérgicamente la independencia y valía del cine documental, y en especial del periodismo cinematográfico, del que afirmaba que "no es un género menor, ni un subgénero. Desjerarquizarlo, mezclarlo y no tener en cuenta su independencia de otros géneros cinematográficos significa un error de apreciación del contenido y de la forma". Igualmente lo evaluaba como  instrumento movilizador de ideas, eficaz en manos de artistas comprometidos, en especial en el contexto tercermundista, donde las imágenes cobran un poder "capaz de borrar barreras idiomáticas, limitaciones culturales y educacionales". Estimaba que el divorcio entre contenido y forma era incompatible con la postura del artista revolucionario. En su legado, y el de otros documentalistas de los sesenta como Nicolás Guillén Landrián y Enrique Pineda Barnet, están las bases de los cauces actuales de la videocreación en Cuba.

La brillante carrera cinematográfica de Santiago Álvarez fue reconocida con más de ochenta primeros premios en festivales internacionales y concursos nacionales; entre ellos, el Premio Coral Especial al conjunto de su obra en el X Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, el Coral Especial al Noticiero ICAIC Latinoamericano -por sus aportes artísticos a una nueva manera de informar- en la XV edición del propio evento, y la Paloma de Oro al conjunto de su obra en el Festival de documentales de Leipzig. Recibió, además, las Órdenes Félix Varela de Primer Grado y Félix Elmuza, las más altas distinciones conferidas en Cuba, respectivamente, a personalidades del mundo de la cultura y del periodismo.

Álvarez fue designado miembro de la Academia de Artes de la República Democrática Alemana y maestro perenne de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, además de ser acreedor de los títulos de Gran Brujo de los Andes y Cronista del Tercer Mundo.

Anualmente la ciudad de Santiago de Cuba celebra en su honor el Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez In Memoriam.

Esta figura sobresaliente del documental cinematográfico falleció en La Habana el 20 de mayo de 1998.  Como creador de excepcional sensibilidad, incansable experimentador y comprometido militante de las causas emancipadoras de los oprimidos, Santiago Álvarez ocupa un sitial privilegiado entre los grandes del cine. En palabras de Alfredo Guevara, "era  un imán, cien mil imanes, con milenios del ser, de la cultura toda sobre sus hombros irradiando".

 

Principales obras

Muerte al invasor. (Doc.16´ Codirección con Tomás Gutiérrez Alea) (1961)

Ciclón. (Doc. 22´) (1963).

Now (Doc. 6´) (1965).

Cerro Pelado. (Doc. 59´) (1966)

Hanoi, martes 13. (Doc. 34´) (1967)

L.B.J. (Doc. 18´) (1968).

79 Primaveras. (Doc. 24´) (1969)

¿Cómo, por qué y para qué se asesina un general? (Doc. 36´) (1971)

El tigre saltó y mató… pero… morirá…morirá…!!!. (Doc. 16´) (1973)

Abril de Viet Nam en el Año del Gato. (Doc. 120´) (1975)

Bibliografía

Labaki, Amir: Ojo de la Revolución: El Cine urgente de Santiago Álvarez. Ed. Iluminuras, Sao Paulo.