Ramón Vasconcelos Maragliano

Educación, Periodismo, Cuba

Ramón Vasconcelos Maragliano (1890-1965). Periodista, educador, diplomático y político cubano. Fue corresponsal de guerra y destacado ensayista político.

Nació en Alacranes, Matanzas, el 8 de febrero de 1890. Inició sus estudios en su provincia natal. En 1908 obtuvo por oposición una plaza de maestro en la escuela José de la Luz y Caballero. A principios del siglo XX ejerció como maestro en una escuela pública. Su carrera profesional estuvo relacionada con el estudio de la historia de Cuba, la política, las bellas artes y la educación.

En 1910 viajó a México y con posterioridad continuó su formación en Francia, Italia y España. No cursó estudios universitarios, pero en su planilla de ingreso en el Colegio Nacional de Periodistas escribió: "Cursos libres en distintas academias del país y del extranjero".

Escribió para múltiples publicaciones y dejó su impronta en la creación de otras tantas. Fundó los diarios El Liberal, El Cuarto Poder y El Universal. Además, dirigió La Opinión y Rebeldía. Trabajó asiduamente, en ocasiones por contrato fijo y otras bajo colaboración, para el Heraldo de Cuba, La Prensa, Carteles, Bohemia, El Mundo, Revista de Avance, La Semana, Información, Prensa Libre. Asimismo, aparecieron textos de su autoría en el Diario de la Marina, El País (en la columna diaria "Al margen de los días"), Atuei y Boletín del Archivo Nacional.

Después de algún tiempo de trabajo en el sector periodístico nacional, en 1920 viajó a Marruecos y después a Madrid, como corresponsal de guerra del diario El Mundo.

Desempeñó el cargo de historiador de La Habana, de 1920 a 1924. Se opuso al gobierno de Gerardo Machado; sin embrago, en 1927 publicó en El País un artículo a favor de la prórroga de poderes del mencionado presidente cubano. El 15 de julio del mismo año fue nombrado agregado comercial en Bélgica, Gran Bretaña, Alemania, Francia y España -con residencia en París-, cargo que desempeñó hasta 1933. En 1932 visitó la Unión Soviética, pero sus filiaciones políticas nunca estuvieron relacionadas con la izquierda. Fue presidente del Partido Liberal (1933-1940) y senador (1936-1948).

Contribuyó a la creación de la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, en 1942, y en varias ocasiones impartió cursos en esa institución.

Alcanzó en 1942 el cargo de ministro de Educación Pública, desde el que promovió el reconocimiento de la Confederación Nacional de Trabajadores de Cuba.

En 1946 representó al sector periodístico de la Isla en el Congreso de Prensa celebrado en Bogotá. De 1949 a 1957 fue propietario y director del periódico Alerta, el cual llegó a ser de los de mayor circulación en el país. Visitó Holanda en 1948, como presidente de una comisión de buena voluntad del gobierno cubano.

Su nombre se destacó entre los ensayistas políticos de la Cuba republicana, y en la actualidad se le considera entre los mejores libelistas de la Isla y, probablemente, de América Latina. Mantuvo una vida política activa y fue un polemista agudo, que sostuvo querellas personales con sus adversarios.

Sus ensayos políticos generaron grandes discusiones; sobre todo, el dedicado a la muerte del general del Ejército Libertador, Antonio Maceo, y la actitud de su médico, Máximo Zertucha. En el número de Bohemia de 12 de diciembre de 1948, Vasconcelos publicó un artículo en el cual insinuaba que el doctor Zertucha había delatado a Maceo y, por tanto, ocasionado su muerte en la batalla de San Pedro. El artículo provocó en enero de 1949 una respuesta airada del general Benigno Souza, en el mismo semanario. El entonces director de Bohemia, Miguel Ángel Quevedo, decidió no publicar la misiva, por temor a una segura polémica con Vasconcelos.

Al tema de las razas también dedicó páginas Vasconcelos, pero sus puntos de vista originaron opiniones contrapuestas en sus contemporános. Fustigó el rescate artístico del legado cultural africano en la música y la literatura, tanto como la iniciativa de reflejar la vida y los hablares de la raza negra en Cuba. Al aparecer el poemario Motivos de Son, de Nicolás Guillén, Vasconcelos publicó un trabajo en El País, el 6 de junio de 1930, en el cual calificó de impropios para la época los versos del poeta. Asimismo arremetió contra la música vernácula de Alejandro García Caturla y Amadeo Roldán.

Sin embargo, mostró una elevada perspicacia cultural al ser el único periodista capaz de evaluar, en su habitual El País, la importancia de la primera Feria del Libro realizada en Cuba con respaldo estatal, entre los días 20 y 27 de mayo de 1937.

Escribió numerosos libros de viajes, de artes y de crítica; entre ellos, Montparnasse, París bien vale una misa, La URSS, Lenin: el camarada dictador, La letra de molde, Predestinación de Martí, República Española número dos.

En 1951 el ministro de Gobernación, Lomberto Díaz, lo denunció como subvencionado del gobierno de Rafael Leónidas Trujillo, en República Dominicana. El Colegio Nacional de Periodistas investigó tal denuncia y lo exoneró de toda culpabilidad.

Con anterioridad al golpe de estado del 10 de marzo de 1952, Vasconcelos estuvo vinculado al Partido Ortodoxo y brindó su periódico Alerta como tribuna de combate contra el gobierno de Carlos Prío Socarrás, luego de haber ocupado un cargo en su gabinete. En ese período, Fidel Castro había obtenido siempre espacio en su diario para denunciar el régimen. En marzo de 1952 escribió una denuncia contra el golpe de Estado de Fulgencio Batista, titulada "Revolución no, zarpazo". Colaboradores cercanos al autor buscaron un periódico para divulgar el artículo, e hicieron el primer intento en Alerta. Ramón Vasconcelos se negó a publicarlo.

En ese año Vasconcelos fue nombrado consejero consultivo del gobierno de Batista, y su periódico Alerta defendió el mandato de facto. De 1954 a 1958, estuvo al frente del Ministerio de Comunicaciones. En 1957, como ministro de ese sector, aprobó la censura previa a los noticieros de radio y televisión.

Auspició la fundación del Patronato del Teatro Nacional, cuya presidencia ocupó. Perteneció al Círculo Nacional de Periodistas, al Círculo de Bellas Artes de La Habana, a la Academia Nacional de Artes y Letras, a la Asociación de Artistas y Escritores Americanos y al Comité Cultural Argentino.

Durante su carrera, obtuvo el Premio José Ignacio Rivero (1945), por su artículo "Los imponderables", publicado en Prensa Libre; el Premio Juan Gualberto Gómez (1946), en la categoría de artículo o crónica, por el trabajo "El guajirismo, rey y pretexto", aparecido en Bohemia, y el Premio Justo de Lara (1946) por el artículo "Por qué mirar el trabajo como una maldición", también publicado en Bohemia. Además, recibió la Orden Carlos Manuel de Céspedes, la Orden Carlos J. Finlay y otras distinciones nacionales y extranjeras. En varios de sus trabajos usó el seudónimo de Tristán.

Después del triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, se marchó de Cuba, pero regresó en 1964. Vivió en La Habana hasta su muerte, ocurrida el 11 de agosto de 1965.

 

Bibliografía activa

El general Gómez y la sedición de mayo, Bernabeu y Casanova, Impresores, La Habana, 1916.

La letra de molde, Cultural, La Habana, 1936.

Bulevar. Iluminaciones sobre el Sena, Cultural, La Habana, 1938.

Montparnasse, Cultural, La Habana, 1938.

París bien vale una misa, Cultural, La Habana, 1938.

"Cargas al machete fuera de tiempo", en Bohemia, 40 (50): 62-63 y 86, La Habana, 1948.

Bibliografía pasiva

Aldereguía, Gustavo: Don Ramón, genio y figura (Boceto de un pelele), Editorial Sánchez, La Habana, 1952.

Lizaso, Félix: "Ramón Vasconcelos", Ensayistas contemporáneos: 1900-1920, Editorial Trópico, La Habana, 1938.

Suárez Solís, Rafael: "Dos libros de Ramón Vasconcelos", en Revista Cubana: 243-245, enero-marzo, La Habana, 1937.