Pedro Francisco Bonó

Historia, República Dominicana

Pedro Francisco Bonó Mejía (1828-1906). Intelectual y patriota dominicano. Inició los estudios sociológicos de la realidad y la historia dominicanas. Como político fue defensor de la soberanía nacional y de la participación democrática del pueblo.

Nació el 18 de octubre de 1828 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, en el seno de una familia de comerciantes. Desde su niñez hasta su juventud vivió en Puerto Plata. Volvió a su ciudad natal, donde permaneció hasta 1865, año en que fijó su residencia en el poblado de San Francisco de Macorís.

Desempeñó importantes responsabilidades públicas en la provincia de Santiago. En 1851 fue fiscal, en 1854 diputado al Congreso y al año siguiente ocupó el cargo de procurador fiscal del Tribunal de Justicia Mayor. Como legislador concibió la inmunidad diplomática, propugnó por un gobierno federal para enfrentar la centralización y las guerras civiles, además creó un plan estratégico de combate, el cual fue consensuado luego con Matías Ramón Mella; planteó la reorganización del ejército y la creación de un Banco Nacional.

En 1856 fue senador, curul al que renunció para fungir como abogado defensor público durante a un año. De ahí pasó a ser responsable de la Comisión de Interior y Policía en el Gobierno revolucionario de julio de 1857 y diputado al Congreso Constituyente de Moca hasta 1858, que reconoció sus aportes en la comisión redactora de la constituyente, considerada la más liberal del siglo XIX.

En este mismo año salió exiliado hacia los Estados Unidos a consecuencia del retorno de Pedro Santana al poder, quien suprimió la República en 1861. A su regreso, fue designado para diferentes cargos en el Gobierno restaurador (1863-1865). Fue ministro de Guerra, de Relaciones Exteriores y de manera provisional ocupó la cartera de Hacienda, a la que renunció en 1864, tras el golpe de Estado contra José Antonio Salcedo (Pepillo). Protestó enérgicamente en contra de su fusilamiento en la playa de Maimón y se retiró a su casa en San Francisco de Macorís, sin asumir más funciones de carácter oficial.

Volvió de nuevo a la escena política después de la evacuación de los españoles, al ocupar el cargo de ministro de Justicia e Instrucción Pública y secretario de Relaciones Exteriores durante el corto gobierno del general José María Cabral y Luna. En ese momento hubo un renacer educativo y contrató a Ramón E. Betances como técnico asesor extranjero para la educación superior.

Durante los Seis Años del gobierno de Báez, fue obligado a aceptar la alcaldía de San Francisco de Macorís, donde sufrió las presiones del dictador para que apoyara la anexión a los Estados Unidos. Su humanismo se percibe como colaborar de las obras humanitarias del Padre Billini.

Ejerció la medicina práctica como médico popular en campañas de vacunaciones contra la viruela. También se dedicó a la destilación de alcoholes, cuyos beneficios utilizó con fines filantrópicos. Viajó a Europa en 1875, donde profundizó sus estudios.

Demostró vocación de servicio y desinterés personal al declinar responsabilidades de primer orden en la estructura política para convertirse en Regidor de Ayuntamiento Local o Comisionado de Agricultura en La Vega en 1876, puesto que aceptó sin obtener sueldo alguno por su amistad con el presidente Espaillat.

Entre 1881 y 1886, Gregorio Luperon y otros líderes del nacionalista partido azul le ofrecieron la candidatura a la presidencia de la República, la cual rechazó en cuatro oportunidades. Se caracterizó por asumir responsabilidades públicas variadas, desde la que intentaba incidir en las políticas públicas, por lo que consideró que al asumir la Presidencia en los esquemas reinantes de la cultura política del país, no iba a poder aportar las ideas que defendieran a la población dominicana.

Rechazó la ideología del progreso, que denunció como pretexto para despojar a los trabajadores, así como la expansión del cultivo de la caña de azúcar y del cacao, los cuales calificó como cultivos oligarcas. Propuso vías para afianzar el desarrollo democrático compatible con la equidad social con reformas que dieran al traste con los males de su época como licenciar el ejército para crear la Guardia Cívica, establecer un sistema educativo nacional. Como planificador de infraestructuras, percibió la importancia de la apertura de caminos. Fue redactor de importantes documentos oficiales, cumplió misiones en calidad de comisionado de guerra y fue enviado en labores diplomáticas ante el gobierno de Fabré Geffrard, en Haití.

Murió el 14 de septiembre en San Francisco de Macorís a la edad de 78 años. Por el decreto 303-88 se dispuso el traslado de sus restos desde el cementerio municipal de San Francisco de Macorís a una urna especial en el Panteón Nacional.

 

Bibliografía activa

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Bibliografía pasiva

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