Parranda o Paranda

Música, Guatemala

Parranda o Paranda. Género musical de los garífunas en las regiones caribeñas de Belice, Honduras y Guatemala. Llamada también la música de las serenatas.

En sus orígenes se considera que la parranda entró en el repertorio de la música garífuna durante el siglo XIX, después de la llegada de los garífunas a Honduras. En Centroamérica se le añadió la guitarra acústica y otros elementos de ritmos latinoamericanos y españoles. Ha sido un género muy relacionado con la vida de esta comunidad, y hoy es parte de su patrimonio cultural.

La parranda se originó como una música de villancicos navideños. Aunque todavía se toca en esta fecha, se escucha todo el año como entretenimiento secular. Generalmente es compuesta por hombres. Se ejecuta acompañada de tambores, guitarra y maracas como instrumentos principales. La Parranda expresa tristeza, frustración, alegría, desengaño amoroso y hasta la pérdida de un ser querido, pero sirve para fortalecer los lazos entre amigos, parientes y pueblos.

El origen  del término está en la palabra parrandatinu, que los garífunas toman de la palabra parranda, que en español significa diversión. Paranda, sin embargo, en garífuna se interpreta mejor como una serenata. El origen de la parranda como música navideña de casa en casa apunta más a la influencia española en la música. En varios países de habla hispana, como Venezuela y Puerto Rico, también se le llaman parrandas a los villancicos en Navidad.

Este género –de gran importancia para la comunidad garífuna- es a su vez resultado de la fusión de varios ritmos: el calipso, el jazz y la soca. Existen muchas canciones que no se acompañan de ningún instrumento. Suele ser cantada por un solista y acompañado por la guitarra con una audiencia oyente, en lugar de bailadores. Muchas personas se enviaban mensajes por medio de las letras de estas canciones, para decirle a alguien que lo quería,  burlarse o como crítica social. Como es un tipo de canción utilizada para el entretenimiento, también se toca con frecuencia en los velorios. La parranda ha sido una forma de polemizar, pero nunca se ha llegado al enfrentamiento físico por la letra de alguna canción. Ha existido tradicionalmente un respeto por ese patrón musical comunicativo. Se responden las canciones con canciones. El parrandero con su guitarra es una persona pacifica, alegre, y siempre listo para transformar en canción cualquier suceso.

Actualmente se crean parrandas modernas para facilitar el comercio y tener un sustento de vida, pero los verdaderos parranderos permanecen en su ambiente sencillo como eternos cronistas.

En Honduras, la música parranda tradicional se llevaba a cabo en gran medida en la época navideña. Los cantantes y guitarristas, llamados parranderos, iban de casa en casa en la comunidad brindando serenata. A cambio del entretenimiento, los parranderos recibían tradicionalmente comida y bebida. En Livingston, Guatemala, algunos parranderos fueron a vivir a Puerto Barrios, y allí aprendieron a tocar baladas, boleros y rancheras. Así se mezcló el género con la  idea de llevar serenatas a la futura pareja, al estilo mexicano.

Las primeras grabaciones de Paranda se incluyeron en el álbum Los Caribes Negros de Honduras, por Smithsonian Folkways Recordings / Folkways Records en 1952. El álbum incluyó dos parrandas: “Nitu Chila”, una canción tradicional que fue grabada posteriormente por varios artistas, entre ellos Eduardo Ballesteros con Los Satélites de Honduras. La segunda, un clásico que se refiere a una joven llamada Rosita. Ha sido grabada por muchos artistas garífunas bajo el título “Fiura”, y fue incluida en el CD Paranda: África en América Central con Lugua Centeno, de 1999.

En 1982, Smithsonian Folkways Recordings lanzó el álbum Música Tradicional de los Garífunas de Belice. El álbum contó con dos parrandas, incluyendo “Fiura”.

Entre los parranderos más célebres se encuentran Paul Nabor, Junior Aranda y Andy Palacio, de Belice; Aurelio Martínez, de Honduras, y Juan Carlos Sánchez de Livingston, Guatemala.

Ha sido un género que sin perder su esencia ha continuado en las nuevas  generaciones. Tal es el caso de Clayton Leon Williams, conocido como C. Wills, miembro de la Generación del Milenio Garífuna, y autor del álbum Garifuna Nuguya (Soy Garífuna).

La ciudad de Nueva York es hoy hogar de los descendientes de grandes parranderos de Honduras y Guatemala, entre ellos Mike y Emilio Núñez, líderes del grupo Libaña Maraza (Nietos de Maraza). El nombre se debe a la memoria de su abuelo Marcelino Fernández “Maraza,” uno de los grandes compositores  garífunas de Honduras. También se destaca Guillermo Álvarez “Don Cuellar”, discípulo de Jursino Cayetano (Sidu), el gran parrandero de Livingston, Guatemala.

Dentro y fuera del espacio caribeño, dondequiera que la espiritualidad garífuna habita, la parranda o paranda le acompaña. Es parte inseparable de su acervo cultural.

 

Bibliografía

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