Narciso López

Historia, Cuba, Venezuela

Narciso López Oriola (1797-1851). Militar del ejército español, de origen venezolano, que encabezó varias expediciones armadas a Cuba de objetivos anexionistas hacia Estados Unidos.

Nació en Caracas, Venezuela el 2 de noviembre de 1797. A los 15 años entró en el ejército colonial de su país, donde combatió a los patriotas, peleó en la segunda batalla de Carabobo (1821), fue gobernador de la ciudad y provincia de Maracaibo. Al ser derrotadas las fuerzas españolas en Venezuela, se trasladó con ellas a Cuba en 1823, ya con el grado de coronel. Pasó 1824 en España y posteriormente residió en La Habana entre 1825 y 1826, donde se casó con la cubana Dolores Frías Jacott, hermana de Francisco Frías Jacott (conde de Pozos Dulces), una de las cabezas intelectuales y políticas de la sacarocracia de la Isla. Nuevamente viajó a España, donde luchó contra los carlistas, alcanzó el grado de general y de mariscal de campo, y participó en actividades políticas. Fue gobernador de Valencia y de Madrid en 1840.

Regresó a Cuba en 1841, junto al capitán general Miguel Gerónimo Valdés, su amigo personal, a cuyas órdenes peleó en la península. Fue nombrado gobernador de Trinidad y con posterioridad presidente de la Comisión Militar Ejecutiva y Permanente, desde la cual reprimió movimientos sociales como la llamada conspiración de La Escalera, cuando presidió el tribunal que condenó a muerte al británico David Turnbull y al negro libre José M. Mitchell.

Durante su estancia en la Isla se enfrascó en varios negocios como un ingenio en Cienfuegos y una mina en Las Villas, todos fracasados y que consumieron su fortuna. Fue desposeído de sus cargos por el capitán general Leopoldo O'Donnell, sucesor de Valdés. Entonces organizó una conspiración contra la dominación colonial conocida como de la Mina de la Rosa Cubana, que nucleó varios grupos en Matanzas, Cienfuegos, Trinidad y Sancti Spíritus, en los que se incluían propietarios azucareros y comerciantes españoles. Su objetivo final era la anexión a Estados Unidos; pero su actividad fue descubierta y debió huir al norteño país.

Allí preparó expediciones, con el auxilio económico de norteamericanos partidarios de la anexión de Cuba, muchos de los cuales habían intervenido en la guerra que arrebató Texas a México. Inicialmente, sus proyectos tuvieron el apoyo del Club de La Habana, grupo anexionista formado por poderosos esclavistas azucareros. El Club con posterioridad rompió esos vínculos, al apreciar que la política gubernamental española se alejaba del abolicionismo. Así, con la sola ayuda de los esclavistas sureños, en 1849 preparó dos intentos expedicionarios que no pudieron zarpar del territorio estadounidense: el de Cat’s Island, disuelto tras las denuncias del capitán general, y el de la Isla Redonda. López ofreció la jefatura al general John A. Quitman, entonces gobernador del estado de Mississippi, quien por ello no aceptó la nominación, pero dio apoyo moral y material a sus labores. Ambas expediciones fracasaron por la abierta oposición del gobierno estadounidense de Zachary Taylor, ya que la incorporación de Cuba significaría la quiebra del equilibrio numérico entre los estados del norte abolicionista y los del sur esclavista, ruptura que el propio Taylor se empeñado en impedir.

La tercera expedición salió de Nueva Orleáns en el vapor Creole con un contingente de más de 600 hombres, de quienes solo cinco eran cubanos. Luego de desembarcar el 19 de mayo de 1850 en Cárdenas —donde fue desplegada por primera vez en territorio cubano la actual bandera nacional— y tomar la ciudad, las huestes de López se vieron obligadas a reembarcar, al no recibir apoyo alguno por parte de los criollos de la región y encontrarse amenazadas por fuerzas superiores españolas.

En 1851, Narciso López condujo a Cuba una nueva expedición, integrada por 400 hombres —en su mayoría extranjeros—; desembarcaron el 11 de agosto en la costa norte de Pinar del Río. Después de dos victorias iniciales, las fuerzas invasoras —faltas de apoyo popular— fueron dispersadas por una gran concentración de tropas coloniales. Pocos expedicionarios lograron sobrevivir. Cincuenta de ellos, capturados junto al coronel estadounidense Willian L. Crittenden —segundo jefe del contingente— fueron fusilados en La Habana.

A Narciso López, hecho prisionero por una delación, se le condujo a la capital, donde se le aplicó la pena de muerte en garrote vil, el 1o de septiembre de 1851.

 

Bibliografía

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