Monseñor Roque Antonio Adames Rodríguez

Educación, Religión, República Dominicana

Monseñor Roque Antonio Adames Rodríguez (1928-2009). Renovador de la educación y de la Iglesia Católica dominicana.

Nació en la comunidad serrana Gurabo del municipio Jánico, en República Dominicana el 9 de noviembre de 1928. Sus padres fueron Francisco Antonio Adames Ureña y María del Carmen Rodríguez.

Desde niño tuvo gran pasión por lo intelectual. Después de la primaria en Jánico, fue al Santo Cerro, había allí un preseminario e hizo cinco años de humanidades con los jesuitas. Al finalizar bachillerato en Humanidades lo enviaron a realizar estudios de Filosofía a la benemérita  Universidad  Pontificia de Comillas, en Santander, España. De allí fue a la reconocida Universidad Gregoriana de Roma, donde cursó estudios especializados en Teología Bíblica para trasladarse luego al Instituto Bíblico de Jerusalén, donde se Doctoró en Estudios Bíblicos. Su formación en Europa fue dilatada y con vocación universalista.

Fue ordenado sacerdote en el 1954 y obispo en 1966. Ocupó durante 26 años desde 1966 hasta 1992, el obispado de Santiago. Se considera que fue un sacerdote de mente universal; un consumado políglota pues dominaba a la perfección más de diez lenguas, incluido el árabe, el arameo,  hebreo, el latín y el griego.

En 1958 regresó a su país natal. Al concluir la dictadura de Leónidas Trujillo se involucró, desde la cátedra,  en el apoyo al Movimiento Renovador, en el que la universidad estatal  procuraba introducir nuevos aires en la investigación y pensamiento.

Se le asignó al Padre Adames la función de poner al día, en Santo Domingo, el Boletín Eclesiástico. Concluida la tarea  fue enviado a la iglesia San Antonio, en Gazcue, como Cooperador, y luego, al ser nombrado obispo monseñor Pepén, él pasó a dirigir el semanario Fides.  A partir de la experiencia adquirida, en 1979 edita otro semanario, Camino. Fue Secretario de monseñor Octavio Antonio Beras y después paso a ser Pro-Vicario General.

Trabajó además en la renovación de la catequesis e impulsó la iniciativa para que los sacerdotes vistieran de civil. Pero su más original aporte Pastoral a la Iglesia Dominicana lo fue, sin dudas, su promoción de los Ministerios Laicales, muy especialmente de los Presidentes de Asamblea, los diáconos permanentes y los catequistas. Esto fue una innovación en la Iglesia Dominicana, con influencia en otras naciones. Acorde a las ideas enarboladas en el Vaticano II, se les encomendó a  laicos la tarea de convocar la comunidad, predicar la palabra y distribuir la Eucaristía, sobre todo en aquellos lugares donde el sacerdote no podía ir con la frecuencia deseada. Roque Adames fundó en 1967 el Instituto Catequístico San Carlos Borromeo, era el único en el país, y a la localidad acudían interesados de toda la República. Envió sacerdotes y religiosas a Colombia y a Chile a especializarse.

Durante el gobierno de Joaquín Balaguer, se construye a sugerencia de, el ya nombrado obispo, Adames Rodríguez, la Plaza de la Cultura de Santiago. Sin embargo, el Plan Sierra es la obra más conocida del religioso, la cual surgió fruto de una visita pastoral que hizo a San José de Las Matas, en el 1967. En esta institución de la que fue fundador y su primer presidente de la Junta de Directores, conservó y restauró los recursos naturales de los municipios de Jánico, San José de las Matas y Monción, en las provincias de Santiago y Santiago Rodríguez. A través del Plan Sierra fomentó la construcción de escuelas, policlínicos rurales, reparación de caminos vecinales, entre otras obras importantes.

Monseñor Adames también se destacó porque se pronunciaba en torno a temas considerados polémicos dentro de la Iglesia Católica y acompañó el diseño de los estatutos de la Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Además impartió docencia durante varios años en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Se le distinguió como profesor emérito.

El prelado católico murió días antes de cumplir los 81 años de edad, el 31 de octubre del 2009 en la Ciudad de Santiago de los Caballero. Había padecido durante varios años de hipertensión arterial, diabetes, complicada con una neumonía. Sus restos permanecieron por cuatro días en la parroquia la Asunción de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Miles de personas desfilaron ante su féretro para homenajearlo con oraciones y canticos. A la misa de cuerpo presente y al sepelio asistió el nuncio apostólico en el país, monseñor Józef Wesolowski, quien leyó un mensaje de condolencia que envió el papa Benedicto XVI a la familia de Roque Adames, a la comunidad católica y al pueblo dominicano.

Roque Adames dejó grandes obras dentro y fuera de la Iglesia. Siempre fue calificado como uno de los dignatarios católicos de mayor formación intelectual del país. En sus 56 años de labor sacerdotal, desarrollo una ardua vida intelectual que la plasmó en sus vínculos con las universidades del país, en especial la PUCMM de la cual fue rector por varios años, así como presidente de su Junta de Directores y Gran Canciller.

Tras su muerte se instituyó el Premio a las Iniciativas de Servicio Comunitario “Monseñor Roque Antonio Adames Rodríguez” que estimula el desarrollo integral de los jóvenes estudiantes de su provincia natal  Santiago, este premio honra la memoria del fenecido sacerdote y líder social y cuya invaluable trayectoria de servicios sirve de referente a las presentes y futuras generaciones.