Modesto Díaz

Historia, Cuba, República Dominicana

Modesto Díaz Álvarez (1826-1892). Militar dominicano. Tras la toma de Bayamo se incorporó a la Guerra de los Diez Años por la independencia de los cubanos contra el colonialismo español, durante la cual ocupó relevantes jefaturas militares en la región oriental del país.

Nació en Baní, Santo Domingo. Inició su carrera militar en su tierra natal y fue miembro del Ejército Español, durante la campaña libertadora por la primera república. Al organizarse el gobierno de anexión, en 1863, fue nombrado jefe militar de la provincia de San Cristóbal con el grado de general de división, y el gobierno español premió sus servicios.

Al ser derrotadas las Reservas Dominicanas por la Revolución Restauradora contra el anexionismo, tuvo que abandonar su país en 1865 y en ese año llegó a Cuba. Junto a un grupo de reservistas dominicanos se estableció en el poblado oriental de El Dátil, jurisdicción de Bayamo.

Al iniciarse la Guerra de los Diez Años contra el colonialismo hispano, el Diez de octubre de 1868, fue invitado para que la secundara, pero se excusó debido a los compromisos contraídos con España.

Cuando ocurrió el ataque de los insurrectos al poblado de Bayamo, el 18 de octubre de 1868, se encontraba entre los defensores de la integridad de la metrópoli en esa ciudad. El 20 fue detenido por su sobrino político, el general Luis Marcano, también dominicano, y tras producirse una conversación privada con Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo decidió incorporarse al movimiento independentista cubano.

Ascendido a teniente general del Ejército Libertador de Cuba, fue puesto al frente de un contingente de las bisoñas fuerzas levantadas en armas. En compañía del patriota bayamés Francisco Vicente Aguilera detuvo una columna española, la cual marchaba hacia Bayamo para apoderarse de la capital de la naciente revolución.

Desde un bosque colindante con el arroyo Babatuaba, cerca de la ciudad, se encargó de despistar al enemigo, ordenando imaginarias cargas al machete y movimientos de flancos, haciéndole creer al jefe español que se las veía con una fuerza poderosa. A la mayoría de sus subordinados, desarmados, les ordenó terciar, a manera de fusiles, varas de madera para impresionar aún más al adversario. De esa forma, logró su objetivo, una vez que el jefe enemigo se retiró rumbo a Manzanillo.

Ocupó la jefatura de Bayamo. El mando español lo bautizó con el sobrenombre de el Jabalí de la Sierra por la facilidad con que se movía por la cordillera de la Sierra Maestra e incursionaba en los llanos para atacar convoyes, poblados y fuertes, así como quemas de cañaverales, entre otras acciones.

Luego de incursionar por Camagüey y Las Tunas en busca de pertrechos, regresó a la jurisdicción de Bayamo, en abril de 1870, para enfrentar las tropas de Blas Villate de la Hera, conde de Valmaseda, y derrotarlo en Río Abajo. Desde ese momento se estableció de manera definitiva en la región.

Fungió como inspector general del Ejército Libertador y jefe del Departamento Oriental.

Admiró las dotes militares de su coterráneo Máximo Gómez. Tras las victorias de este en las acciones de El Naranjo y la batalla de Las Guásimas en la región camagüeyana, solía compararlo con Napoleón Bonaparte.

En su correspondencia, Céspedes lo trataba de amigo y hermano. Por su parte, Ramón Roa Traviesa resaltó su alto concepto de la disciplina y la subordinación. De ahí su oposición a secundar la sedición de Lagunas de Varona, en Las Tunas, el 26 de abril de 1875, cuando arrastraba a las fuerzas orientales que debían avanzar hacia Las Villas para reforzar el contingente invasor que lideraba Máximo Gómez.

Una vez firmado el Pacto del Zanjón que terminó la guerra, el 10 de febrero de 1878, se puso en contacto con el general en jefe español Arsenio Martínez Campos, a quien rindió sus fuerzas.

Sin aceptar las bases del citado tratado se trasladó a Manzanillo, desde donde regresó a Santo Domingo y se estableció en el poblado de Yaguate, jurisdicción de San Cristóbal. Su hogar devino centro de reunión y refugio de numerosos cubanos durante los años de entreguerras, ofreciendo su concurso durante la Guerra Chiquita.

Falleció el 28 de agosto de 1892 en el citado pueblo dominicano.

 

Bibliografía

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