Masacre de las Bananeras

Historia, Colombia

La Masacre de las Bananeras (1928). Episodio histórico de gran impacto social y en el movimiento obrero colombiano.

Durante los años veinte del siglo XX, en la zona bananera departamento del Magdalena, comenzó un movimiento obrero y sindical que buscaba mejorar las condiciones laborales de los trabajadores de las plantaciones de banano en los enclaves de la compaña United Fruit Company, a finales de la década del siglo XX. Esta compañía distribuía esta fruta a nivel internacional, cuyos beneficios no sólo provenían del producto bruto de su exportación, sino también de la mano de obra barata que se conseguía en la zona. El Presidente Miguel Abadía Méndez seguía un proyecto para controlar los movimientos sociales que comenzaban a surgir y una actitud dócil con respecto a las políticas de las multinacionales y de los enclaves extranjeros. Durante su gobierno surge esta huelga, la cual contó con la participación de 25 mil personas que tenían  a su favor el apoyo de la población y del Alcalde, los grupos indígenas de la Sierra Nevada, los comerciantes, los ganaderos, como también de muchos trabajadores norteamericanos que mostraron gran interés a este movimiento en pro de los derechos de la clase obrera por sentirse identificados con él.

Después de estas circunstancias, el 11 de noviembre de 1928 estalló la huelga, en la cual los trabajadores pedían que se les cumpliese las siguientes nueve peticiones:

1. seguro colectivo obligatorio,

2. atención por accidente de trabajo,

3. habitaciones higiénicas y descanso dominical remunerado,

4. aumento en un cincuenta por ciento de los jornales de los empleados que ganaban menos de 100  pesos mensuales,

5. suspensión de comisariatos,

6. cesación de préstamos por medio de vales,

7. pago semanal,

8. abolición del sistema de contratistas,

9. mejor servicio hospitalario.

La huelga se dio en un clima rodeado de tensión y una expectativa pacifica en todo el país. Durante el transcurso de la huelga los obreros hicieron siempre lo posible para llevar a cabo una cercanía con las directivas y los abogados de la compañía, pero estos nunca estuvieron de acuerdo a ningún tipo de negociación con los trabajadores.

Lo cierto es que la huelga terminó en la madrugada del 6 de diciembre de 1928, en el municipio colombiano de Ciénaga, con un número aún no determinado de muertos. Se estima en 5000 los trabajadores que estaban en la plaza cuando fueron rodeados por unos 300 hombres armados. Contaban los sobrevivientes que después de un toque de corneta el propio general del ejército Cortés Vargas dio la orden de fuego por 3 veces. Nunca se supo a ciencia cierta la cifra real de muertos. Las cifras que se estiman parten desde las nueve personas que informó el ejército hasta las casi mil que dio cuenta el embajador de los Estados Unidos, en Cien años de soledad de Gabriel García Márquez se especifica una cifra mayor. La huelga no tuvo éxito por varios razones, entre estas hallamos la escasa solidaridad a nivel nacional de las demás organizaciones sindicales, además hubo un rechazo a muchas de estas organizaciones pues se asociaban al comunismo. Después de este suceso se produce la desbandada de los trabajadores y una rápida negociación, y como resultado de la misma aceptan recortar por mitad los salarios.

Después de estos hechos, Jorge Eliécer Gaitán, un joven representante liberal toma el mando de la oposición conservadora, aprovechando las irregularidades y el prestigió del gobierno, sumando además situaciones adversas, como las repercusiones de la Gran Depresión de Octubre de 1929. La sentencia fue dictada, y la muerte de la Hegemonía Conservadora no podía esperar más.

Como es evidente en estos hechos, Colombia se vio influenciada por dos potencias mundiales, pero vale la pena hacer una importante distinción, la URSS influyó ideológicamente sobre el pueblo, y los Estados Unidos de América manipularon el gobierno conservador. El choque de estas dos influencias dejo gran cantidad de víctimas, y aunque los socialistas revolucionarios tuvieron un gran despliegue humano, y se unieron en medio de una ideología, no pudieron luchar en contra de las armas del poder. Pero este pagó su precio, termino las huelgas, pero a costa de su desprestigio, demostrando su parcialidad y su mínima autonomía.

 

Bibliografía

Arango, Carlo: Sobrevivientes de las Bananeras, 2a. Edición, Editorial Ecoe, Bogotá, 1985, pp. 63-87

Elías Caro, Jorge Enrique: “La masacre obrera de 1928 en la zona Bananera del Magdalena (Colombia). Una historia inconclusa”. Revista Andes. Universidad de Salta. Nro. 23, enero-junio de 2011.

Gaitán Ayala, Jorge Eliécer: El debate sobre las Bananeras. Primera edición – Bogotá, D.E., Centro Gaitán. 1998