Mario Girona

Arquitectura e Ingeniería, Cuba

Mario Girona Fernández (1924-2008). Arquitecto cubano, autor de significativas edificaciones en la segunda mitad del siglo XX. Profesor titular de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la Habana desde 1960.

Mario Girona nació el 13 de enero de 1924, en la ciudad de Manzanillo, de la antigua provincia de Oriente (hoy provincia Granma). En 1954 se graduó en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de La Habana.

Una de sus primeras obras fue la edificación del Hotel "Capri" -en el barrio habanero de El Vedado-, así denominado en honor a la famosa isla italiana de ese nombre. El hotel, inaugurado en 1957, fue financiado por mafiosos norteamericanos, cuya presencia era habitual en La Habana. El edificio está constituido por un cuerpo soterrado, con acceso por el desnivel de la calle; un basamento con vestíbulo, recepción, diversos servicios y un casino de juego; una torre de doce niveles, con planta típica de diecinueve habitaciones por piso. La azotea cuenta con un bar y una piscina, donde se disfrutan excelentes vistas de la ciudad.

A mediados de 1960, por iniciativa de Celia Sánchez, se declaró Parque Nacional el humedal Ciénaga de Zapata, en la costa sur de Matanzas. El proyecto del parque aspiraba a conseguir la recuperación integral de la zona, una de las más atrasadas del país. El arquitecto Mario Girona fue seleccionado para proyectar un centro turístico que tuviera como escenario los bellos paisajes de la marisma, refugio de numerosas especies de la flora y la fauna, muchas endémicas de Cuba. Así Girona ubicó, en algunos de los pequeños cayos de la Laguna del Tesoro, un complejo que recrea las comunidades aborígenes cubanas, sin falsos folklorismos. Las edificaciones del conjunto se realizaron en maderas preciosas cubanas y techos de guano. Además de servicios hoteleros, el centro cuenta con un Museo Precolombino, donde se exhiben piezas aborígenes originales, y una Aldea Taína, museo al aire libre que reproduce las viviendas indígenas y se ambienta con esculturas figurativas de tamaño natural, realizadas por la artista cubana Rita Longa, que muestran la vida cotidiana de los primeros habitantes de la Isla. El centro turístico fue inaugurado, con el nombre de Guamá, en 1964.

Entre 1965 y 1966 Mario Girona, con un equipo conformado por los arquitectos Rita María Grau y Candelario Ajuria, y los ingenieros civiles Maximiliano Isoba y Gonzalo Paz, construyó la Heladería Coppelia, en la manzana limitada por las calles 23, L, K, y 21, en La Rampa de El Vedado, ocupando terrenos donde se encontraba anteriormente el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. Es este un conjunto formado por el edificio principal, situado al centro, con forma de platillo volante y amplias terrazas con servicios y jardines. Una estructura circular con enormes vigas que pasan sobre las terrazas y jardines delimita virtualmente los espacios. En Coppelia son evidentes las influencias de la arquitectura brasileña de vanguardia, y la obra con frecuencia ha sido comparada con la Catedral de Brasilia, de Oscar Niemeyer (de ahí que se le llame la "Catedral del Helado"), aunque Girona opina que conceptualmente se inspiró en los poblados aborígenes cubanos. Coppelia es uno de los espacios más acertados de La Habana, que trasciende la escala arquitectónica para permitir que la ciudad penetre en ella, y constituye una de las obras insignes de la arquitectura cubana de la segunda mitad del siglo XX.

En las obras proyectadas posteriormente por Girona se haría evidente la búsqueda de una expresividad asociada al empleo de la estructura con fines plásticos, que en una primera etapa estuvo influenciada por el brutalismo, para luego evolucionar hacia una estética de altas tecnologías (high tech), adaptadas siempre de forma ingeniosa a las condiciones objetivas de la Isla.

A finales de la década de 1960, también por iniciativa de Celia Sánchez Manduley se proyectó el Parque Lenin, al sur de La Habana. Su proyectista general, el arquitecto Antonio Quintana, se desempeñó junto a once arquitectos asesores, seis ingenieros estructurales y un proyectista de viales. Entre los arquitectos que conformaban el equipo, Mario Girona diseñó dentro del parque la Cafetería "El Galápago de Oro", remodelando una antigua vaquería. También proyectó el conjunto de piscinas del parque, con sus edificios de taquillas. Asimismo remodeló la estructura de un antiguo cafetal existente en la zona, donde se ubicó "1740", un pequeño café especializado en infusiones.

En 1971 Girona construyó, en la playa Santa María del Mar, al este de La Habana, el Hotel Marazul, con 188 habitaciones, en cuya edificación se utilizaron sistemas de prefabricación cerrada. El edificio presenta una marcada horizontalidad, con líneas dinámicas que lo relacionan semánticamente con la presencia de la playa y el mar, y cuenta con una torre que articula a la vez todos sus elementos componentes. Dos hoteles similares se levantaron en Pasacaballos (a la entrada de la Bahía de Cienfuegos) y otro en la playa El Ancón, a 15 km de Trinidad, todos en la región central de Cuba.

Posteriormente, junto a la arquitecta Sara Blumenkranz, Girona proyectó un hotel de 225 habitaciones en la playa Santa Lucía, en la provincia de Camagüey, también realizado con sistema de prefabricación cerrada, aunque con un uso puntual de elementos artesanales. El hotel está formado por cuatro volúmenes articulados alrededor de una piscina.

En 1978 emprendió como proyectista principal, junto al equipo que integraron Dolly Gómez, Sara Blumenkranz, Rita María Grau, Basilio Piasecki y Rafael Gómez, la obra del Zoológico Nacional. En este proyecto, que forma parte del cinturón verde de La Habana, el diseño paisajístico desempeñó un papel fundamental, ya que se aspiraba a mostrar a los animales en su hábitat natural, con mínimo impacto arquitectónico.

En vísperas de la VI Cumbre de Países No Alineados, que se celebró en Cuba en 1979, se decidió remodelar y ampliar la Terminal Aérea de Aeropuerto "José Martí", que había construido en 1954 la firma Quintana, Rubio y Pérez Beato. El proyecto elegido para la obra, de Mario Girona, Dolly Gómez y Sara Blumenkranz, contemplaba la ampliación de las áreas de espera de viajeros, la creación de áreas para las salidas y llegadas de vuelos internacionales, cafeterías, salones de protocolo, área privada y diferentes zonas de servicios.

De 1981 a 1983, Girona trabajó como proyectista principal en un aeropuerto de la isla caribeña de Granada, nuevamente junto a Dolly Gómez. Esa obra quedó interrumpida al producirse una intervención estadounidense en la isla, el 25 de octubre de 1983.

En 1988 comenzó la ejecución del Complejo Hotelero de 4 estrellas "Paradiso-Puntarena" en la Playa de Varadero. Este cuenta con dos edificios en forma de pantalla, con ventanas corridas en toda su extensión, y un tratamiento exterior sencillo; sin embargo, las marquesinas con estructuras de mallas espaciales insertadas en las fachadas de ambos bloques aportan a los accesos una adecuada protección, con un máximo de transparencia. En esta solución es evidente el interés del arquitecto por dotar a los edificios de una fuerte expresividad estructural, que entronca con la estética high tech. Las áreas exteriores son comunes para ambos hoteles. El complejo fue terminado en 1990.

A finales de la década de 1960 se había creado en la Sierra del Rosario, al suroeste de La Habana, el Centro Turístico Comunitario "Las Terrazas", con la intención de reforestar los bosques de la zona y mejorar el deteriorado nivel de vida de sus habitantes. La UNESCO declaró el área Reserva de la Biosfera. para ampliar los servicios de la zona, se erigió el Hotel "La Moka", junto con diversos servicios comunitarios, una pequeña represa y un área de campismo con cabañas ligeras de lona. En esta última no se logró una solución adecuada, por lo que a principios de la década siguiente se encargó a Girona la proyección de un módulo de cabaña con elementos prefabricados y tejas criollas, para el disfrute turístico. Las cabañas se elevaron en pilotes sobre el sistema de terrazas que da nombre a la zona, con el fin de no realizar movimientos de tierra e incidir mínimamente sobre el entorno, para evitar daños ecológicos.

En esa misma década Girona realizó el proyecto del Memorial José Martí, ubicado en el basamento del Monumento de la Plaza de la Revolución de La Habana, dedicado al Apóstol cubano.

En 1996 dirigió, como proyectista general, la ampliación del Aeropuerto "José Martí" de La Habana, que formaba parte de los planes para el desarrollo del turismo en Cuba. Por su carácter multidisciplinario, esa obra comprendía el paisajismo, los viales, las edificaciones complementarias, una nueva torre de control, además de la rehabilitación de la Terminal II y la inserción de la III para vuelos internacionales, reservando la Terminal I para vuelos nacionales. En ese gran proyecto, Girona contó con un equipo formado por las arquitectas Dolly Gómez y Sara Blumenkranz y los ingenieros Luís Serrano, José Herminio y Alberto Ballagas. El edificio de la Terminal III, el más relevante del conjunto, demuestra nuevamente el interés de Girona por utilizar la estructura como medio plástico-expresivo, pues posee gran fluidez espacial, dada por la transparencia de los cierres de vidrio y sus altos puntales. Esa obra dotó a La Habana de un excelente acceso por vía aérea, acorde con las exigencias de la contemporaneidad.

En 1996 se concedió a Mario Girona el Premio Nacional de Arquitectura, por la obra de toda la vida.

En 1998 asumió el proyecto de rehabilitación del Palacio de Bellas Artes -sede del Museo Nacional-, que había sido cerrado desde 1996 por sufrir un alto nivel de deterioro. El edificio, construido por el arquitecto Alfonso Rodríguez Pichardo en 1954, se ubica en los terrenos ocupados por el antiguo Mercado de Colón, en la manzana formada por las calles Trocadero, Zulueta, Ánimas y Montserrate. Pichardo había obviado en su proyecto la relación del edificio con el contexto, y lo había realizado como un paralelepípedo de líneas totalmente modernas -decisión muy cuestionada en la época, ya que muchos habían estado a favor de que se usaran las arquerías del Mercado de Colón en la nueva edificación. El diseño de Rodríguez Pichardo se articulaba alrededor de un enorme patio interior y contaba con una rampa que unificaba los espacios expositivos, en una solución similar a la del Museo Guggenheim de New York, proyectado por Frank Lloyd Wright. El edificio se enriquecía además con esculturas y murales de artistas como Rita Longa, Alfredo Lozano, Juan José Sicre y otros. Mario Girona renovó arquitectónicamente la edificación, y la dotó de modernos sistemas de iluminación, climatización, control ambiental y seguridad integral. En las fachadas, eliminó los quiebrasoles de Rodríguez Pichardo, y agregó en los laterales bloques de circulación vertical, expresados al exterior y cubiertos completamente de cristales protectores. En la fachada principal, el acceso queda jerarquizado por los restos de las arcadas del Mercado de Colón. Esta solución, aunque cuestionable, parece indicar, junto a los elementos totalmente contemporáneos añadidos, que el nuevo Palacio de Bellas Artes se enriquece tanto del pasado como del futuro. El Museo Nacional, reinaugurado en el año 2001, destinó el Palacio de Bellas Artes sólo a exposiciones de arte cubano, mientras que las colecciones internacionales se trasladaron al también rehabilitado edificio del antiguo Centro Asturiano, y la administración pasó al antiguo edificio de las Milicias, que data de la época colonial. Ambos están cercanos al Palacio de Bellas Artes.

Mario Girona falleció en La Habana el 24 de Agosto del 2008, dejando una de las obras más coherentes de la arquitectura cubana de la segunda mitad del siglo XX.

 

Bibliografía

Cueva Toraya, Juan de la: 500 años de construcciones en Cuba, DV Chovi Servicios Gráficos y Editoriales S.L, 2001.
Segre, Roberto: La Arquitectura de la Revolución Cubana, Montevideo, Facultad de Arquitectura Universidad de la República, 1968.
__________________: Diez años de Arquitectura Revolucionaria en Cuba, La Habana, Ediciones Unión, 1969.
__________________: Arquitectura y Urbanismo de la Revolución Cubana, La Habana, Editorial Pueblo y Educación, 1969.