Marcos Sánchez Díaz

Historia, Religión, Guatemala

Marcos Sánchez Díaz (Mayuru, 1789-1902). Fundador del asentamiento garífuna de Livingston, en la costa Caribe de Guatemala.

En torno al origen de Marcos Sánchez existen dos versiones. Una, refiere que descendía de esclavos negros de Francia. Se presume que llego a Centroamérica desde Haití, con el grado de Mayor del ejército haitiano después de la Independencia del 1 de Enero de 1802. De ahí el sobrenombre de Mayuru, en alusión a un supuesto grado militar de Mayor. Otra, basada en censos y documentos, apunta su procedencia desde la isla de San Vicente hacia la costa caribe centroamericana, en consonancia con la ruta tradicional garífuna.

El Diccionario Geográfico de Guatemala señala que resulta imposible precisar la fecha de fundación de Livingston. Sin embargo, la versión más generalizada apunta que Marcos Sánchez llegó en 1802. Otra tesis, según fuentes de archivo, afirma que estas poblaciones fueron creadas más tardíamente por órdenes del Estado de Guatemala, independizado de España en 1824.

Gracias a documentos hallados posteriormente se puede afirmar que Marcos Sánchez nació en San Vicente en 1789. Era un niño de seis años cuando vivió la gran guerra caribe, y solo dos años después llegó deportado a la costa centroamericana, en la futura región de Honduras.

Marcos Sánchez junto a un grupo de hombres huyó de la costa hondureña donde trabajaban, hasta alcanzar la desembocadura del Río Dulce. Llegaron en un bergantín de 500 toneladas, con 162 acompañantes el 2 de febrero de 1802, aunque otros dicen que fue en 1806. Mayuru fundó un asentamiento que llamaron Labuga. Este fue el nombre original del sitio en idioma garífuna, vocablo que recrea el término castellano de “la boca”, refiriéndose a la boca del Río Dulce. Allí fundó las primeras casas, construidas con techos de una especie de palmera llamada manaca, ubicadas a lo largo de la playa.

La leyenda que acompaña a Marcos Sánchez lo representa como un brujo. Según se cuenta, él hizo habitable un sitio inhóspito en la costa, lo saneó de moscas, mosquitos, zancudos y jejenes. Terminó con las especies que impedían la vida humana allí. Así ganó la admiración de sus compañeros, y se le consideraba chamán, clarividente y capaz de dominar a los animales y los insectos.

Debido a la falta de víveres y materiales de defensa, dispuso trasladarse a San Felipe, antiguamente conocido como Jocoló, y estuvo en lo que hoy es el castillo del mismo nombre. Allí permaneció algunos meses, y después regresó a Punta Gorda, en Belice.

En 1806 Marcos regresó y se radicó definitivamente en el actual Livingston. Acompañado de sus familiares y otros garífunas desembarcaron en la Boca del Golfo. Durante más de siglo y medio, la versión del asentamiento de Livingston por Marcos Sánchez ha sido aceptada en la tradición escrita y oral.

Allí construyeron nuevas casas techadas de manaca en la línea de la costa, tanto en la parte baja como en las zonas altas. Algunos habitantes que deseaban estar más retirados, buscaron mejores lugares. Así paulatinamente se originaron aldeas y caseríos que aún subsisten. Uno de ellos fue Baltimore, creado por el señor de igual apellido. Este se alejó de la desembocadura hacia el sur y construyó una casa para su familia. Más tarde, lo acompañaron otros, hasta convertirse en el poblado que permanece hoy y se conoce como Baltimore.

En 1839 –tras la independencia de la capitanía de Guatemala- se fundó el Departamento de Izabal. Su primera cabecera llegó a ser la actual aldea del mismo nombre. A este lugar el Consulado de Comercio trasladó el almacén de depósitos que se hallaba en San Felipe.

Investigadores refieren -luego de un censo- que aparece Marcos Sánchez, de 32 años de edad, y registrados junto a él, su esposa Rosalía, de 26, seguida por Rosa Catalina, de 30, aparentemente también su conviviente, y sus 4 hijos: Cándido, de 12, Vicente Benedi; Juana Lorenza, de 10, y Polonia, de 9. Se consigna, sin nombre, dentro del grupo familiar, a la suegra de 50 años de edad.

El 10 de septiembre de 1836, la Comandancia del puerto de Livingston informó al ministro general de Estado sobre la visita realizada el día 25 de agosto a la boca del golfo, solo con el objeto de encontrarse con Marcos Sánchez y observar el estado en que se hallaba la población. Es probable que este sea el último documento que alude a Marcos Sánchez y los caribes que le acompañaron.

Durante el gobierno conservador de los años treinta, la población asentada en Tameja se trasladó a Livingston. Marcos Sánchez, sentido por el hecho, decidió retirarse a otro lugar situado entre Livingston y el Río Sarstún. Lo bautizó como La Guaira, nombre que se conserva en la actualidad.

Cuando el general Justo Rufino Barrios dispuso viajar a Estados Unidos, desembarcó en Livingston y a su paso conoció a Marcos Sánchez en su casa de La Guaira. Sánchez era muy anciano, pero allí conversaron. El General Barrios, en compensación por la obra de su vida, recomendó a las autoridades que velaran por él y que lo trataran con consideración. Al mismo tiempo, le regaló los terrenos de La Guaira, que eran entonces propiedad del Estado.

Marcos Sánchez influyó grandemente en la población de Livingston. Hablar del abuelo Marcos Sánchez Díaz, sin lugar a dudas nos lleva a mencionar a otros personajes como el líder espiritual y compadre suyo, el señor José Máximo Castillo (Masi), el buyei Agustín Baltazar (baba Din), Feliciano Sánchez (Anihu), entre otros.

La herencia que de generación en generación es revivida desde la lejana África, pasa por la Isla de San Vicente, y llega hasta Centroamérica. Es el itinerario que precedió el origen del Livingston garífuna. Allí crearon y se desarrollaron ilustres personas. Los más instruidos en el área espiritual lideraban, y eran esenciales para sus familias. Antes de tomar alguna decisión consultaban con los espíritus de los abuelos, como eje crucial de la cosmovisión garífuna.

Según las investigaciones, varios grupos trabajaron por el desarrollo de la comunidad. Ellos consolidaron la presencia garífuna en las costas caribeñas de Guatemala. Algunos miembros pertenecían a alguna logia o secta como los masones y rosacruces. Sánchez Díaz guiado por sus ancestros, fue apoyado por hombres y mujeres y tuvo aliados espirituales protectores del pueblo (llamados Urswali y Yeiba).

Se conformaron grupos para ciertos cargos políticos, religiosos y sociales. Esto elevó el prestigio de los asignados a la misión ante el pueblo y fueron respetados. Su poder y servicio se basaba en el bien común. El poder pertenecía a los espíritus de los ancestros, y a Marcos Sánchez Díaz, quien tenía la última palabra.

Una de sus funciones era mantener la armonía de la comunidad y asesorar en el gobierno. La franquicia de su cargo era fundamentalmente el respeto, reconocido por la comunidad. El único signo material de su cargo era un bastón, el que les permitía sobresalir literalmente en una junta de carácter espiritual o asamblea.

La última referencia que se conserva sobre Sánchez, es una crónica del año 1861. El diplomático y escritor francés Alfred Le Voils relató su visita a Livingston y habló del anciano caribe llamado Tata Marco, que vivía en La Guaira. Cuenta que era un hombre de avanzada edad, que hablaba buen francés y se le atribuía haber fundado el puerto de Livingston.

Sánchez murió en fecha no precisa del año 1902, a la edad de 113 años en La Guaira.

Curiosamente, el nombre de Marcos Sánchez Díaz no está presente en las muchas canciones populares de Livingston garífuna. Solo existe una de Belice, transmitida de generación en generación; y otra que más recientemente compuso el músico garífuna de Livingston, Juan Carlos Sánchez.

Aunque no se le reconoce oficialmente como un héroe nacional, para los  garíganu es ídolo, espíritu protector, y ocupa un lugar privilegiado en su panteón. Marcos Sánchez es recordado a través de celebraciones y ceremonias varias veces al año.

 

Bibliografía

Arrivillaga Cortés, Alfonso: “Marcos Sánchez y la ocupación garífuna de Labuga (Livingston, Guatemala)”, en: Boletín de Antropología Universidad de Antioquia, vol. 31, núm. 51, enero-junio, Antioquía, 2016, pp.34-53.

Carrillo, Salomón: Tierras de Oriente. Ensayo Monográfico, Tipografía Nacional, Guatemala, 1937.

Centeno, Santos: Historia del Pueblo Negro Caribe y su llegada a Hibueras el 12 de abril de 1797, Universidad Autónoma de Honduras, Editorial Universitaria, Tegucigalpa, 1996.

Demaziére, Eve: Les cultures Noris‘d Amerique centrale, Karthala, París, 1994.

González, Nancie: “Nuevas evidencias sobre el origen de los caribes negros”, en: Mesoamérica, No. 12, 1986,  pp. 321-356.

Instituto Geográfico Nacional: Diccionario Geográfico Nacional, tomo ii. Guatemala, Tipografía Nacional de Guatemala, 1981.

Palacio, Joseph O: “Reconstructing Garifuna Oral history-techniques and methods in the history of a Caribbean People”, en: Palacio, Joseph (ed.): The Garifuna: A nation across borders. Essays in Social Anthropology, Cubola, Belize, Benque Viejo del Carmen, 2005, pp. 43-63.

Palacio, Joseph (2005). “The multifaceted Garifuna: juggling cultural spaces in the 21st century”. En: Palacio, Joseph (ed.), en: Palacio, Joseph (ed.): The Garifuna: A nation across borders. Essays in Social Anthropology, Cubola, Belize, Benque Viejo del Carmen, 2005, pp. 105-122.

Palacio, Joseph; Tuttle, Carlson y Lumb, Judith: Garifuna Continuity in Land: Barranco Settlement and Land Use 1862 to 2000, Producciones de la Hamaca, Belice, 2011.

Bocetos históricos de Marcos Sánchez Díaz y Livingston (La Buga). Mecanografiado. Stephens, John ([1841]). Incidentes de viaje en Centroamérica, Chiapas y Yucatán, Editorial Universitaria Centroamericana, EDUCA, San José, 1971.

Victoria, Jorge: “De afroamerindios. Memoria histórica, identidad y creación de un ancestro entre los garífunas de Livingston”, en: Revista Ciencias Sociales y Humanidades, vol. 1, N.o 1, 2014, pp. 41-46.