Marcel Roche Dugand

Ciencia, Medicina, Venezuela

Marcel Roche Dugand (1920-2003). Científico, médico e investigador venezolano. Figura insigne de las ciencias de su país.

Nació en la ciudad de Caracas el 15 de agosto de 1920. Creció en el seno de una familia modesta, y vivió hasta los 9 años en Venezuela junto a sus dos hermanas y bajo la tutela de sus padres Luis Roche y Beatrice Dugand. Su padre fue uno de los más reconocidos urbanistas venezolanos.

En 1929 decidieron enviarlo a estudiar a Francia. Desde muy pequeño se interesó por los avances de la ciencia, y en especial las ciencias naturales. Allí creó un herbario con plantas disecadas que le enviaban de Venezuela; además, junto a un compañero de estudios fundó la revista mensual  Le Vampire.

Al llegar a Francia, donde convivió con sus abuelos paternos, Jean Emile Roche y Blanca de Roche, conoció en París la disciplina y la cultura francesa. Era un adolescente apasionado por la obra de los poetas François Rabelais y Michel de Montaigne. La literatura fue la puerta para que Marcel apreciara la complejidad de la sociedad, la variedad de religiones, opiniones e ideas políticas. Se formó con un pensamiento  tolerante y culto. Era un ávido lector sobre Filosofía  y le cautivaban las humanidades. A pesar de su educación afrancesada, le gustaba conocer sobre la historia y la geografía venezolanas, y sobre la literatura hispanoamericana.

Con trece años realizó un curso de primeros auxilios en el Colegio Sainte Croix de Neuilly,  aprendiendo como asistir las fracturas, hemorragias y quemaduras, esta experiencia  lo motivó hacia los estudios de medicina.

En 1938, ante la cercana Segunda Guerra Mundial, su padre  lo envió a  Filadelfia, Estados Unidos; allí niveló estudios en el College de Saint Joseph’s. Una vez preparado, ingresó  en la universidad Jhons Hopkins en Baltimore en 1942 en la carrera de Medicina, donde tuvo como docentes a los célebres clínicos Arnold Rich, Louis Hamman, William Mansfield Clark, Warfield Longcope y Alfred Blalock.

En el año final de su carrera -1946-, aunque no era indispensable, presentó como tesis la investigación clínica: “Casos de envenenamiento severo por barbitúricos, tratados por medios conservadores, y salvados”, resultado que más tarde se publicó en la revista Archive of Internal Medicine.

Regresó por corto tiempo a Venezuela, donde se casó con la artista plástica Maruja Rolando y al año siguiente volvió a Estados Unidos para ejercer como médico internista. Fue contratado en el Peter Bent Brigham Hospital de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, Boston.  Allí ejerció un año como Residente Asistente a partir de 1947. Luego fue Research Fellow, entre 1948 y 1950, y laboró en el campo de la endocrinología, diabetología y la nutrición. Fue el punto de partida de su carrera como investigador.

Roche trabajó también como investigador voluntario en el Instituto de Salud Pública de Nueva York bajo la supervisión de Hans de Witt Stetten hasta mayo de 1951, fecha en que regresó a Venezuela junto a su esposa y dos hijas.

En Caracas laboró inicialmente en el consultorio del reconocido científico venezolano Francisco De Venanzi, quien lo invitó a incorporarse a la Cátedra de Fisiopatología de la Universidad Central de Venezuela. Ambos fundaron un Laboratorio Médico Analítico en Caracas. Paralelamente, Roche trabajaba en el Hospital Vargas durante las mañanas, experiencia que le permitió conocer de cerca  enfermedades características de la región tropical, como la esquistosomiasis y la anquilostomiasis.

Tras ejercer un año la medicina privada se consagró a la investigación clínica, estudió el metabolismo de los electrolitos - sodio, potasio y cloro - en diferentes circunstancias patológicas. Para analizar el sodio y el potasio -junto con Andrés Gerardi- utilizaba un fotómetro de llamas, que era entonces un aparato novedoso en el país. Estos resultados constituyeron su tesis de grado de doctor y se publicaron en 1954, bajo el título Trastornos del sodio y del potasio.

Roche y De Venanzi establecieron en la enseñanza y la investigación el modelo informal de hacer ciencia. Se iniciaba una nueva etapa donde Roche comenzaba a hacer gerencia de la ciencia. Abrió sus puertas el Instituto de  Investigaciones Médicas de la Fundación Luis Roche en 1952, y luego el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).

En esta importante institución inició sus pesquisas sobre el bocio endémico y las anemias parasitarias que predominaban en el medio rural venezolano, líneas que constituyeron un cambio frente a las investigaciones que había emprendido en los Estados Unidos.

A pesar de las difíciles condiciones del régimen del General Marcos Pérez  Jiménez, y del incipiente desarrollo de la ciencia venezolana, un grupo de científicos trabajaban por llevarla a un sitio relevante. Roche se integró a la joven Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia, (ASOVAC), y fue su Secretario General entre 1958 y 1959. Esta asociación acogió a la élite científica nacional, y dio cabida a profesores universitarios expulsados de las aulas por oponerse al gobierno. No solo cultivaban la ciencia, querían una Venezuela más justa y democrática.

Al ser derrocado Pérez Jiménez, el entonces Ministro de Educación,  Humberto Fernández Morán, director del Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC), pidió asilo en los Estados Unidos. Marcel Roche encabezó dicho instituto, lo reorganizó y lo convirtió en un centro multidisciplinario, con estudios que integraban la biomedicina, las ciencias básicas y las sociales. Como política del instituto estaba la formación de nuevos científicos venezolanos en el país y en el exterior. El equipo de reconocidos investigadores que lo integraban hicieron de esta institución una de las más prestigiosas de Latinoamérica y el mundo.

En febrero de 1959, fue creado el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) del cual Roche fue también su director fundador durante la primera década hasta 1969. Con su gestión sentó las bases de una política institucional y desarrolló sus dotes de divulgador científico. Se comenzó a publicar el Boletín del IVIC. En sus páginas Roche dejó para la posteridad valiosos editoriales, a través de los cuales inculcaba una nueva cultura científica. Como era un hombre de formación humanista, que gustaba del violoncelo, de  la música y de otras expresiones de arte,  creó en el instituto un grupo coral, así como un área de exposición permanente de pinturas y  esculturas monumentales, de artistas como Carlos Cruz Diez, Alejandro Otero, Jesús Soto, entre otros. En la biblioteca de la institución además de textos de ciencias, se atesoraban joyas como la edición francesa de Viajes a regiones equinocciales de Alejandro de Humbolt.

Roche deseaba llevar la ciencia al gran público, para ello produjo entre 1968 y 1969 un programa semanal de televisión llamado La Ciencia entre Nosotros, por el Canal 5 de la televisora estatal y que alcanzaba a algunos lugares del área Metropolitana de Caracas.

En 1967 fue aprobada por el Congreso Nacional Venezolano la ley de creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT), y en 1969, Roche fue nombrado su presidente, puesto desde el cual continuó la defensa del progreso científico. Escribió de manera ininterrumpida sobre cultura y ciencia.

Durante su gestión al frente del CONICIT (1969-1972) se creó, en 1971, el Centro de Investigaciones Astronómica Francisco José Duarte (CIDA), el cual, con los equipos comprados en los cincuenta, y la contratación de personal nacional e internacional, como su primer director Jurgen Stock, trabajaron en un programa de formación de astrónomos venezolanos.

Al finalizar su gestión en el CONICIT emprendió su segunda carrera en el área de las Ciencias Sociales. Marchó a la Universidad de Sussex en el sur de Inglaterra, donde se graduó de Historia y Sociología de la Ciencia; luego trabajó como Research Fellow en la Unidad de Investigación de la Política de la Ciencia, y escribió Rafael Rangel. Ciencia y Política en la Venezuela de principios de siglo y Descubriendo a Prometeo.

Entre 1976 y 1985 fue editor fundador de Interciencia, una de las revistas de divulgación científica más importantes de habla hispana. En 1981 fue aceptado como parte del Círculo de Periodismo Científico de Venezuela. Esta asociación le otorgó en 1982 el Premio José Moradell. Roche mantuvo durante cuatro años una columna de divulgación científica en el Diario de Caracas; y en 1987 recibió el Premio Kalinga.

Marcel Roche durante su carrera integró prestigiosas organizaciones:  la Academia de Ciencias del Tercer Mundo, la Academia de Ciencias de América Latina, la Academia Pontificia del Vaticano, la Universidad de las Naciones Unidas, de cuyo Consejo fue presidente, y el Movimiento Pugwash, el cual aunó a reconocidas figuras de distintos campos en la lucha por la paz mundial.

Después de una prolífica vida científica, falleció en la ciudad de Miami, Estados Unidos, el 3 de mayo de 2003.

 

Bibliografía activa

Trastornos del sodio y del potasio, Ed. Paz Montalvo, Madrid, 1954. 

Bitácora 63, Ediciones IVIC, Caracas, 1963.

La ciencia entre nosotros y otros ensayos, Ediciones IVIC, Caracas, 1968

Rafael Rangel. Ciencia y Política en la Venezuela de principios de siglo, Monte Ávila, Caracas, 1973, (2da edición 1978)

Descubriendo a Prometeo, Monte Ávila, Caracas, 1975

Memorias y olvidos. Colección Perfiles de la Ciencia, Ediciones de la Fundación Polar, Caracas, 1996.

Perfil de la ciencia en Venezuela, Ediciones de la Fundación Polar, Caracas, 1996, 2 tomos.

 

Bibliografía pasiva

Freites, Yajaira: “La Institucionalización del Ethos de la Ciencia: el caso del IVIC”, en: Hebe Vessuri (Compl.): La ciencia académica en la Venezuela moderna: historia reciente y perspectivas de las disciplinas científicas, Fondo Editorial Acta Científica Venezolana, Colección Simposios, Caracas, 1984.

_________________: “El IVIC en cuatro momentos (1958-1990)”, en La ciencia en Venezuela: pasado, presente y futuro. Cuadernos Lagoven, Caracas, 1992, pp.65-79.

_________________: Marcel Roche: Premio Kalinga 1987, en: Bitácora-e Revista Electrónica Latinoamericana de Estudios Sociales, Históricos y Culturales de la Ciencia y la Tecnología, 2013, No. 1.