Maikro Romero


Maikro Eusebio Romero Esquirol (1972). Boxeador cubano. Medallista de oro olímpico (Atlanta 1996) en los 51 kilogramos, y titular mundial (Budapest 1997) en los 48.

Nació en la más oriental de las provincias cubanas, Guantánamo, el 9 de diciembre de 1972. Sin cumplir el primer año de vida, sus padres se trasladaron para la capital, donde el jovencito comenzó a visitar el gimnasio de la Arena Rafael Trejo y aprendió los primeros golpes en el difícil arte del boxeo. Ingresó en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) Mártires de Barbados, y luego tuvo su promoción a la Escuela de Perfeccionamiento Atlético (ESPA). Pesaba 45 kilogramos y aspiraba con ser campeón del planeta. Su paso por los Juegos Nacionales Escolares y la categoría juvenil no fueron relevantes, pero ya en 1992 triunfó en el campeonato nacional Playa Girón, donde derrotó en la final de los 48 kilogramos al doble medallista de plata mundial Rogelio Marcelo, meses más tarde titular olímpico.

En 1993 tuvo su primera oportunidad en eventos internacionales. Conformó la delegación cubana que intervino en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ponce, Puerto Rico. Se ganó el derecho, pues había vuelto a derrotar a Rogelio Marcelo en par de ocasiones: en el Playa Girón y el internacional Giraldo Córdova Cardín. Ya en la cita del área, Maikro dispuso de Román Rojas (MEX) 17-1, pero en semifinales no pudo con Joan Guzmán (RDO) y cayó 12-16, para terminar con medalla de bronce. Su adversario resultó más tarde campeón mundial del boxeo profesional. Maikro fue el único cubano que no subió a lo más alto del podio en el boxeo de estos Juegos.

Se llegó a decir por aficionados, personal de prensa y técnicos de este deporte que Maikro no ganaba en el extranjero, a pesar de que era indudablemente el número uno en su país. No obstante, se le dio otra oportunidad en la Copa Mundial en Bangkok, Tailandia, en 1994. Había retenido la corona nacional frente a Lázaro Urrutia y el título del Córdova Cardín ante su compatriota Manuel Mantilla. Pero en su primera pelea perdió frente al local Pramansuak Phosuwan 9-16.

Este fue el puntillazo. La desilusión llegó al extremo de que Maikro Romero abandonó el boxeo durante un año. Pero, su voluntad, el deseo de imponerse, junto al apoyo de familiares y amigos, lo hicieron retornar al cuadrilátero. Reapareció en el Playa Girón de 1996, pero en la división mosca (51) y cedió en la final frente a Héctor Barrientos, aunque lo volvieron a tener en cuenta para la preselección nacional. El desquite frente a Barrientos llegó en el Córdova Cardín, evento en el cual resultó el boxeador más técnico. El boleto a los Juegos Olímpicos del Centenario lo ganó al triunfar otra vez frente a Barrientos 12-5 en un tope de control.

En los Olímpicos de Atlanta 1996, Maikro se quitó la mancha de no vencer fuera de fronteras. Su primer pleito fue con el anfitrión Eric Morel, a quien derrotó 24-12, para acrecentar su autoestima de que sí podía ganar un evento de envergadura. Vino entonces el enfrentamiento ante el armenio Lernik Papyan, a quien vapuleó 22-6. En su tercer combate pasó como un huracán sobre el filipino Elías Recaido 18-3 y por el pase a la final se creció ante uno de los favoritos, el ruso Albert Pakeev 12-6. Llegó el momento decisivo. Ya era una buena actuación, pero el cubano iba por el título. Frente a él otro rival de consideración, el kazajo Bolat Djumadilov, campeón mundial de Berlín 1995. Sin embargo, el cubano no se amilanó y en un tercer asalto de constantes intercambios, lo superó 12-11. Perdía por un golpe y en menos de tres segundos, pegó dos para concretar la cerrada victoria en un derroche de coraje.

Antes de coronarse por primera vez en un campeonato mundial, el cubano obtuvo el título en el Panamericano de la disciplina, con sede en Medellín, Colombia 1997, al vencer en la final al mexicano Wilfredo Valdés. Ya en la cita del orbe, en Budapest, la capital de Hungría, Romero regresó por estrategia de la comisión de boxeo de su país a la división inmediata inferior, los 48 kilogramos, y se llevó la medalla de oro, al vencer en la final al filipino Roel Velasco.

Otro año grande para el boxeador cubano fue 1998 con tres éxitos en torneos de altísimo nivel. A pesar de caer frente a Yan Bartelemí 2-3 en las preliminares del Playa Girón, logró la confianza de los técnicos, al imponerse posteriormente en el internacional Córdova Cardín ante Juan Ramírez 16-1, y será el hombre de los 48 kilogramos a las principales competencias. La primera fue la Copa del Mundo de Chonquing, China, en el mes de junio. En su debut colocó fuerte derechazo al mentón del argelino Ribha Boualem, para decretar el nocaut en el mismo primer asalto. Luego pasó por encima del uzbeco Dilshod Yuldashev 24-8 y se llevó la de oro frente al tailandés Suban Punnon 19-10.

A fines de julio intervino en los Juegos de Buena Voluntad, en Nueva York. En la lid estadounidense tuvo tres rivales de respeto y a todos los liquidó sin grandes complicaciones. Primero fue el estadounidense Brian Vitoria 11-3, después, los rusos Serguey Kasakov 12-2 y Alexander Nalbadyan 10-5. Ratificó nuevamente ser el mejor del mundo en su división.

Concluyó sus grandes resultados en 1998 con los Juegos Centroamericanos y del Caribe en la ciudad venezolana de Maracaibo, con el único objetivo de lograr el máximo pergamino, el cual no pudo alcanzar en Ponce un lustro atrás. Se mantuvo en los minimoscas (48) y ya en la cita regional derrotó sin contratiempos a Raymond Dummett (GUY) por RSC (Referee Suspende Combate) en el cuarto asalto, a Liborio Romero (MEX) 17-5 y por el metal dorado a José Luis Varela (VEN) 19-7.

El año 1999 comenzó con el desquite de Maikro Romero sobre Jan Bartelemí 5-0, en la final de los minimoscas del Playa Girón. Volvió a ser el principal púgil de su país y el encargado de defender los colores patrios en los Juegos Deportivos Panamericanos de Winnipeg y el Campeonato Mundial de Houston.

En la capital del estado canadiense de Manitoba, el cubano tuvo que sacar el extra de los campeones para imponerse al estadounidense Ron Siler 8-7. Después del susto inicial, Maikro no sudó la camiseta y ganó por no presentación del brasileño José Albuquerque. La siguiente víctima fue el boricua Iván Calderón 5-1 y en la final volvió a triunfar sobre el mexicano Liborio Romero 8-4. Ya tenía en sus vitrinas todos los títulos que confiere la Federación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA).

El Mundial de Estados Unidos resultó marcado por las injustas decisiones de los jueces en contra de los boxeadores de la mayor de las Antillas. Incluso, sin llegar a concluir el segundo cartel final, la delegación cubana se retiró de la competencia, por los constantes fallos adversos en peleas totalmente ganadas, consideradas verdaderos despojos. Maikro Romero no constituyó la excepción. Dejaron de marcarle golpes limpios a la anatomía del anfitrión Bryan Viloria en el pleito final; al término del cuarto asalto, la pizarra electrónica reflejó el injusto 2-9 en su contra.

La otra gran decepción en la carrera deportiva de Maikro llegó en 2000 con los Juegos Olímpicos de Sydney. Derrotó en su primer encuentro al conocido venezolano José Luis Varela 15-1. Siguió con un fuerte ataque sobre el rumano Marian Velicu RSCO-4 (Referee Suspende Combate por Superioridad), y con otra soberbia demostración ante el ucraniano Valeri Sidorenko 12-5. Pero la injusticia llegaría en su cuarta pelea, ya en semifinales. Su rival fue el francés Brahim Asloum y otra vez los oficiales dejaron de marcarle golpeos limpios para decretar su revés 12-13.

Constituyó un duro golpe para el cubano, quien luego de este resultado ya no fue el mismo boxeador dominante, de fuerte golpeo y combinaciones precisas, que sabía pelear lo mismo un cuerpo a cuerpo que a la distancia. Para el Mundial de Belfast 2001, subió de nuevo a los 51 kilogramos y cayó en su segunda pelea con el ucraniano Sidorenko, quien tomó desquite de Sydney 2000.

Maikro fue seis veces monarca nacional con dos subcampeonatos y se tituló en siete oportunidades en el internacional Giraldo Córdova Cardín. Se retiró en 2002 y desde entonces ha seguido vinculado al deporte de los puños. En la actualidad labora con el equipo técnico de preparadores entre los juveniles.

Fue elegido con justeza entre los 100 mejores atletas de Cuba en el siglo XX y es considerado uno de los mejores de la Isla de todos los tiempos en las divisiones de 48 y 51 kilogramos.

 

Bibliografía

Forbes, Irene, Ana María Luján y Juan Velázquez: Famosos y desconocidos. Cubanos en Juegos Olímpicos, Ediciones Unión, La Habana, 2003.

Sagarra, Alcides y Marcos Alfonso: Escuela Cubana de Boxeo, Confesiones de Alcides Sagarra, Editorial Deportes, La Habana, 2006.