Luis Zambrano

Ciencia, Venezuela

Luis Zambrano (1901-1990). Tecnólogo e inventor popular autodidacta venezolano. Considerado un genio como mecánico.

Nació en Bailadores, Estado de Mérida, el 1 de mayo de 1901, hijo de una familia campesina. En 1910 su padre contrató a un maestro para la enseñanza de los niños de la casa y otros vecinos. Luis asistió después a la escuela, pero solo hasta cuarto grado. Allí aprendió las cuatro operaciones aritméticas y supo por primera vez dela electricidad.

Desde pequeño se aficionó a la mecánica, experimentaba con naranjas de diversos diámetros, a las que clavaba paletas alrededor a modo de álabes y hacía que giraran en una corriente de agua, luego con ruedas y poleas de madera. Estos juguetes lo acercaron a las leyes de la física de un modo práctico. Una de las lecturas que más le impactó de niño fue Julio Verne, de sus obras aprendió la máxima de "nocreer en los imposibles".  A sus voraces lecturas incorporómás tarde los libros de mecánica.

De niño y adolescente debía ayudar a su padre a cultivar, recolectar y cuidar animales, por ello sintió la necesidad de crear máquinas simples que aligeraran el pesado trabajo del campo. Además, muy tempranamente adquirió la costumbre de recolectar desechos para volver a hacerlos útiles.

Aficionado a la música, fue un hombre de gran voluntad, pues su escasa escolaridad no constituyó barrera para crear los más insólitos dispositivos mecánicos de difícil adquisición en una zona rural y en la época en que vivió.

Fue carpintero y aprendió los secretos de la metalurgia. En 1920 trabajó en la elaboración de cajas para muertos, labor que abandonó luego. Comenzó a sacarle utilidad a la  chatarra, con los restos de un carro que chocó por la carretera de Tovar, adaptó la batería y el generador que habían quedado intactos y estos componentes  los adecuó a una turbina movida por agua para la generación de luz.

En la aldea de Mario Bailadores instaló su taller de Valle Nuevo, donde  adquirió conocimientos de electricidad y de mecánica de manera empírica e intuitiva. Inventó turbinas para generar electricidad de caídas de agua en el Páramo de Mariño, las cuales -a su vez- cumplían más de siete funciones, entre ellas las de taladro, sierra, fuelle, soldador, torno y molino.

En 1930 se casó y comenzó a hacer trapiches y a dotar de luz a los lugares másrecónditos de las poblaciones andinas. Algunos, aún hoy funcionan con turbinas movidas por agua.

A la muerte de su padre reconstruyó el trapiche de su familia, maravilla tecnológica que asombró al país y que hoy es solo ruinas.

En 1940 trabajó como maquinista de la carretera de Pregonero en Táchira, al manejar y usar las máquinas aprendió su mecánica. Allí empezó como chofer y luego fue jefe de mecánicos. Con gran humildad, llegó a resolver problemas que estuvieron a punto de paralizar la obra, pues debido a la Segunda Guerra Mundial, las partes de las máquinas dejaron de llegar. Así, comenzó a reparar lo que en otros tiempos hubiera desechado, hizo piezas y así ganó la estima de todos.

Desde la experimentación desarrolló cerca de cincuenta inventos: la máquina peladora de fresas, una zaranda para clasificar ajo, artefactos para mover los  instrumentos mecánicos de la carpintería, como el torno y la cepilladora y trapiches eléctricos para moler caña de azúcar.Además,  turbinas movidas por agua, algunas usadas para generar electricidad,  invento que aplicó en su casa, la primera de la zona en estar iluminada por luz eléctrica antes de 1933, año que la compañía instaló ese servicio. Sus plantas generadoras de electricidad accionadas por caídas de agua fueron útiles para muchos pueblos y caseríos de la cordillera andina.

En 1950 instaló una turbina movida por agua en la población de Canaguá, la que proporcionó luz eléctrica a esta comunidad hasta 1978,  así como en los  pueblos merideños de Mucuchachí, San José de Acequias, Río Negro y San Antonio de Estanques.

Zambrano desarrolló los principios básicos para la construcción de una turbina hidráulica y otra de doble efecto. Transformó motores de gasolina a gas; así como la propulsión de vehículos acuáticos; la propulsión a chorro y el funcionamiento de motores de explosión.

Desde 1950 se dedicó a  su invento más trascendente, una turbina de reacción, a la que llamó "Turbozám" (la fusión de las palabras  "turbina" y "Zambrano"; también conocido como motor criollo. Frente al motor  convencional con miles de piezas, el Turbozám solo tenía cerca de 20. Funcionaba con una sola bujía y una sola cámara en donde se realizaban los 4 tiempos. Su diseño sencillo no lleva bielas, pistones, árbol de levas, válvulas, carburador, ni cigüeñal. Se compone de piezas rotatorias sobre un eje de tracción que al girar produce compresión y expansión ayudada por la inercia de un volante; se fundamenta en un par de álabes o «bailadores» que hacen el papel de pistones o piezas centrales de motor, llamadas así en honor a su pueblo; estos álabes sustituyen la leva rotatoria de los motores convencionales y están accionados por un sistema de engranajes planetarios que forman la cámara de combustión entre ambas aspas, no pudo terminar de desarrollarlo por falta de apoyo para la construcción de los álabes. La factibilidad de este motor ha sido comprobada por algunos ingenieros de la Universidad de Los Andes interesados en el tema, pero no se ha llevado a la práctica.

A Luis Zambrano se deben valiosos descubrimientos; sin tener estudios llegó por sí mismo a la relación entre la circunferencia y su diámetro, es decir, el valor de PI; creó un generador de 600 amperios, utilizado como soldador de varillas de 3/8, en 1939; fabricó un torno grande de 13 tipos de roscas de diferente precisión;una fundición con su respectivo horno, en 1948; veinte turbinas utilizadas en pueblos, caseríos y haciendas para generar electricidad, las que permiten moler caña, trillar café y otros granos;

Hizo cinco secadoras de café, una secadora de estiércol para abono;una turbina de doble efecto de 4 salidas con efecto axial nulo; tres teleféricos montacargas con sus turbinas y con capacidad para transportar media tonelada y un recorrido de medio kilómetro. También de su autoría es una máquina clasificadora, limpiadora y cernidora de ajo con capacidad para 1400 kg por hora, que le valió el reconocimiento público por parte del Concejo Municipal de Bailadores, en 1980. Una bicicleta moledora de granos y huesos; así como un taladro vertical a partir de la adaptación de un motor de automóvil de 1924.

A partir de 1977 se comenzó a conocer su figura en Venezuela gracias a la creación de la Fundación Luis Zambrano, organizada por  Raúl Esteves Laprea y  el arquitecto José Fructuoso Vivas Vivas (Frutos Viva) para difundir la riqueza creativa y la utilidad del trabajo de Zambrano. La Fundación se proponía estimular la tecnología popular, y para ello fundó una escuela y un taller en Bailadores donde Zambrano pudiera crear y enseñar a los jóvenes de la zona. Además se instituyó anualmente por el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (MPPCT), el premio Luis Zambrano para impulsar la inventiva tecnológica popular.

En 1977 perdió la mano derecha, cortada accidentalmente por una sierra, pero este hecho no limitó su creatividad.

En 1983, el grupo de estudiantes de la carrera de Ingeniería Industrial de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, nombró a Don Luis Zambrano su Padrino de Promoción conjuntamente con el profesore ingeniero  industrial Juan Jiménez.

En noviembre de 1984 la Universidad de Los Andes le otorgó el título de Doctor Honoris Causa, entregado por primera a un hombre del campo. Fue declarado hijo ilustre de Bailadores y lleva su nombre una calle de ese pueblo merideño.

Don Luis Zambrano, como se le conoce, fue durante toda su vida un cultor del auto aprendizaje, por ello son populares sus sabias frases como: "No espere saber pa’ ponerse a hacer, póngase a hacer pa’ poder saber"; “no dejar que se le cierre la noche al medio día", "Cuando esté en un trabajo, no lo abandone a mitad de camino, termínelo"; "Lo imposible no existe, los imposibles lo hacemos nosotros" y "Los locos le han abierto el camino a los sabios"

El 15 de agosto de 1990 Luis Zambrano falleció en Tovar, Estado de  Mérida. Don Luís fue uno de los primeros revolucionarios venezolanos por la manera en que enfrentó la dependencia tecnológica, a partir de la innovación, y de su lema “aprender haciendo”.

En su honor, la Biblioteca de la Escuela de Ingeniería Mecánica de la Universidad Central de Venezuela se llama Luis Zambrano.

En homenaje a su vida y obra se creó el 18 de enero del  2012 la Fundación Instituto  para el Desarrollo Energético “Luis Zambrano”, adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica (MPPEE). Esta fundación surgió con el propósito de fortalecer las políticas, programas y proyectos de investigación para el desarrollo e innovación en materia energética. 

 

Bibliografía

Planchart, Eduardo: Luis Zambrano: tecnólogo popular, Consejo Nacional de Cultura, caracas, 1999.