Luis Carlos López

Literatura, Periodismo, Colombia

Luis Carlos López (Luis Carlos Bernabé del Monte Carmelo López Escauriaza, El Tuerto López1879-1950). Reconocido escritor, poeta, periodista, político y diplomático; uno de los pioneros del postmodernismo colombiano y latinoamericano.

Luis Carlos López nació el 11 de junio de 1879 en la ciudad de Cartagena de Indias, Colombia. Conocido popularmente como el Tuerto López, en Colombia también se le conoce como el poeta de los zapatos viejos.

El Tuerto era descendiente de inmigrantes españoles. Nació en el seno de una familia reconocida de la ciudad. Sus padres fueron Bernardo López Besada, notario público y comerciante a la vez; y María de la Concepción Escauriaza Iriarte, ama de casa.

Luis Carlos López se educó en los colegios de “La Esperanza” y “Araujo”, en Cartagena. Estudió en la Universidad de Cartagena, donde obtuvo su diploma de bachiller. Hizo cursos de dibujo en la Escuela Superior de Bellas Artes de la ciudad; y tiempo después, en la misma Universidad de Cartagena, pretendió estudiar medicina, carrera que tuvo que suspender al ser arrestado por el ejército conservador durante la guerra civil colombiana conocida como la Guerra de los Mil Días (1899-1902), pues intentó unirse a las guerrillas liberales de Rafael Uribe Uribe.

En 1909 comenzó a trabajar a tiempo completo en el negocio de su padre y realizó el que posiblemente fuera su único viaje a la ciudad de Bogotá. Al morir su padre, atendió durante varios años en compañía de sus hermanos el negocio denominado “Almacén de Bernardo López e hijo”, hasta que, por malas decisiones, lo obligaron a dedicarse a cargos en la administración pública y la política. Comenzó una vida como diplomático, fue cónsul de Colombia en Múnich, Alemania, en 1928 en el gobierno del presidente conservador Miguel Abadía Méndez. Regresó en 1930 para hacerse cargo de la Imprenta Departamental del departamento de Bolívar y de la Biblioteca Fernández Madrid de Cartagena. Posteriormente, de 1937 a 1944 fue Cónsul en Baltimore, Estados Unidos.

Como periodista comenzó a destacarse en 1901, al dirigir la revista literaria La Juventud, en la cual aparecerían sus primeros poemas. En 1915, en compañía de sus hermanos Domingo y José Guillermo López, fundó el periódico La Unión Comercial, cerrado un año después por problemas económicos. Fue colaborador de las revistas literarias Rojo y Azul y Líneas, y columnista del periódico La Patria. Así mismo, estuvo vinculado a la tertulia de El Bodegón en 1937.

En cuanto a la literatura, sus aportes fueron muy importantes no sólo para la literatura colombiana, sino también para la hispanoamericana. Su lírica, inconfundible e inquietante, le valió gran reconocimiento. El Tuerto es más conocido por los cartageneros como el poeta de los zapatos viejos, pues al lado del Castillo de San Felipe de Barajas hay una escultura en su honor que tiene inscrito el poema “A mi ciudad nativa”, en el que compara la ciudad con un par de zapatos viejos, feos y decadentes, pero cómodos.

Luis Carlos López es considerado por algunos como un modernista debido a la flexibilidad y el simbolismo de sus versos, aunque según Germán Espinosa hay muchos aspectos en la lírica de Luis Carlos López que no encajan con el modernismo. De hecho, también es considerado como antimodernista, posmodernista, antipoeta, o prevanguardista. En fin, lo único claro que generó el desconcierto de su obra fue su capacidad de transformar la realidad. Como lo expresara Vicente Huidobro, Luis C. López hacía brotar la poesía de donde uno menos lo podía esperar. Su poesía expresaba una lírica que muchas veces se confundía con la esencia narrativa, con características fundamentales como la ironía, la sátira y la parodia, las cuales se veían influenciadas por aspectos emocionales, políticos y sociales.

López es considerado como el fundador del terrorismo poético, de la poesía conversacional y el precursor de la escuela humorística y sarcástica del verbo en Colombia. El padre Ortega en su libro Historia de la Literatura Colombiana lo catalogó como el maestro de la caricatura poética y Germán Espinosa lo consideró el maestro del retrato psicológico en Colombia.

Entre sus publicaciones se encuentran los libros De mi villorrio (1908); Posturas difíciles (1909); Varios a varios (1910), junto con Abraham Z. López Penha y Manuel Cervera; y Por el atajo (1920) reeditado en 1928. Durante los años siguientes anunció la publicación de un nuevo libro que pudo haberse llamado Algo es algo o deja que digan; pero lo que publicó fue la serie Calles de Cartagena y La pantalla del tuerto, retratos de “Bodegoneros”, “Pentra y Algo es Algo” (inédita).

Parte de su obra figura son antologías, entre ellas, La Comedia Tropical, y Los Hongos de la Riba. Sin embargo, a pesar de que es reconocido como precursor del postmodernismo y de su calidad estilística, fue por mucho tiempo desconocido por la crítica literaria colombiana.

El Tuerto es posiblemente el poeta más debatido y polémico que ha producido Colombia. Fue blanco de críticos extranjeros como el español Antonio de Valbuena, que despreció su obra por ser “…impropio de los seres civilizados”, opinión que apoyaría el poeta colombiano Andrés Holguín. Estas afirmaciones alimentarían a muchos de los críticos de la época, que subvaloraron la obra del artista.

Por otro lado, las críticas positivas, que mayoritariamente llegaron después de la muerte del artista, no dudaron en juzgarlo como un artista importante en el ámbito literario. Ángel Rama afirmó que la obra de López no había alcanzado la dimensión universal que le correspondía, principalmente por la originalidad de su poesía, la cual se apartaba de la línea cultural dominante del país, porque era una literatura burlona, mordaz, sarcástica y escrita bajo formas coloquiales que iban rompiendo progresivamente los sistemas literarios tradicionales.

Después de su muerte se afirmó categóricamente que en Colombia, después del modernismo literario, no hubo un poeta más importante en el siglo XX que Luis Carlos López, y se le reconoció como un poeta que negó lo que la poesía tradicional colombiana era en su tiempo. Su obra, cargada de ironía ante lo cotidiano, se adelantó a varios de los escritores latinoamericanos en la utilización del humor.

En el estudio más completo de la obra del poeta cartagenero, La Sátira y la antipoesía de Luis Carlos López, el profesor James Alstrum muestra la obra inscrita dentro de la tradición de la antipoesía española, y la define esencialmente como paródica y satírica, impregnada además de una gran dosis de humor negro e ironía, comunes también al arte de lo grotesco. La compara con la novela picaresca o los aguafuertes en las pinturas de Goya. Los poemas "Muchachas solteronas", "Se murió Casimiro", "A mi ciudad nativa", por decir algunos de la obra de López, son claros ejemplos de la mordaz y triste ironía que lanzaba sobre la sociedad cartagenera. Luis Carlos López es considerado uno de los máximos representantes de la poética nacional. Renovó la escritura de su época con un estilo irreverente, irónico, e inteligente, lamentablemente reconocido tardíamente por los críticos. Su obra fue traducida al inglés, al ruso, al danés y al francés.

Murió en Cartagena de Indias el 30 de octubre de 1950. 

 

Bibliografía activa

Obra poética

De mi villorio, Imprenta de la Revista de Archivos, Biblioteca y Museos, Madrid, 1908.

Posturas difíciles, Librería Pueyo, Colección Ánfora, Madrid, 1909.

(En coautoría con Abraham Z. López Penha y Manuel Cervera): Varios a varios,  Librería Pueyo, Colección Ánfora, Madrid, 1910.

Por el atajo,  Casa Editorial J.V. Mogollón, Cartagena, 1920.

Revistas (Poemas sueltos)

 “De mi villorrio”, El cojo Ilustrado, XV, Venezuela, 1906, p. 141.

“De posturas difíciles”, El cojo Ilustrado, XVIII, Venezuela, 1909, p. 76.

“Poesía”, Revista Moderna, XIV, México, 1909, pp. 365 -367.

“Mi Burgo”, Revista Moderna, XVI, México, 1911, p. 78.

“Barrio Holandés”, Letras, I, Ecuador, 1912, p. 17.

“Poesía Americana”, Nosotros, XII, Argentina, 1918.

“Poesía Americana”, Nosotros, XIV,  Argentina, 1920, 177-178.

 “Muchachas de Provincia”, Revista Chilena, XV, Chile, 1928, p. 78.

“Se murió Casimiro”, Revista Chilena, XVIII, Chile, 1930, p. 296.

 “Al lector”, Ateneo de Honduras, III, Honduras, 1947.

Antologías:

Arévalo, G. A., comp.: Luis Carlos López: Obra Poética, Ed. Carlos Valencia, Bogotá, 1977.

Coltultura, comp.: Antología, pról. Sanín Cano, Ed. Colcultura, Bogotá, 1974.

Espinosa, Germán, comp: Lo mejor de Luis C. López, Pról. Sanín Cano, Ed. Triángulo, Bogotá, 1961.

Zalamea Borda, J., comp.: La Comedia Tropical, sel. y pról. Jorge Zalamea Borda, Ed. Nueva Prensa, Bogotá, 1962.

Zalamea Borda, J., comp.: Los Hongos de la Riba,  Ed. Claridad, Buenos Aires, 1942.

 

Bibliografía pasiva

Ardila A, Héctor M. e Inés Vizcaíno G.: Hombres y Mujeres en las letras colombianas, Cooperativa Editorial Magisterio, Col. Aula Abierta, Bogotá, 1998, p. 269.

Echavarría, Rogelio: Quién es quién en la poesía colombiana,  Ed. Ministerio de Cultura/ Áncora Editores, Bogotá, 1998, p. 277.

Echeverría Rodríguez, Silvio M.: Valores Costeños, Ed. Lealon, Medellín, 1987, p. 88.

Espinosa, Germán: Ensayos Completos.1989-2002, 2 t, Fondo editorial Universidad EAFIT, Medellín, 2002,  pp. 29-55.

García Prada, Carlos: “Antología de uno de los poetas más valiosos de América, Luis Carlos López”, Boletín de la Biblioteca Nacional, III, San Salvador, 1945, pp. 67 -72.