La Moda

Literatura, Periodismo, Cuba

La Moda o Recreo semanal del bello sexo. (La Habana, 1829-1831) Importante publicación cubana del siglo XIX, que potencia la actualización y superación cultural, y da prioridad a la presentación de las voces cubanas e internacionales de mayor reconocimiento y valía.

Tras la promulgación de la libertad de imprenta de 1820 comienza en Cuba una impactante e intensa aparición de publicaciones periódicas que van a dar impulso y renovación capitales a las letras cubanas. Dentro de esa estela se encuentra La Moda o Recreo semanal del bello sexo (La Habana, 1829-1831), que fue una revista fundada por Domingo del Monte y José J. Villarino, la cual comenzó a circular el 7 de noviembre de 1829. Domingo del Monte, a la luz de sus recorridos por Europa y los Estados Unidos, con todo lo que ello le valió de conocimiento de figuras y tendencias de vanguardia, proyectaba transformaciones que trajeran un ambiente de modernidad a la Isla. Para ello concibió la idea de una revista que, tal y como apunta Salvador Arias, pudiera favorecer la superación cultural, la puesta al día de los patrones de gustos y preferencias de primera línea internacional, sin escándalos ni llamar la atención por una acusada posición radical. Ese proyecto fragua con La Moda.

La pretensión de crear una revista destinada al público femenino no era nueva en Cuba, pero requería de la existencia de lectoras preparadas como para entregarse a los placeres de la lectura de textos diversos, entretenidos e instructivos.

La Moda tenía como lema los versos de Propertius, traducidos por Quevedo: “Escribe en blando y dulce y fácil verso / Cosas que cualquier niña entender pueda.” Los editores, en el prospecto inicial, indicaban que se encargaría de temas como las modas de París, Londres y otros países “haciendo la descripción de los vestidos de baile, teatro, paseo, boda (…) acompañando a cada uno de ellos un figurín que los represente, dibujado, grabado e iluminado por los mejores artistas del país”. También declaraban su interés por las historias y novelas interesantes, y la crítica de ellas, “cuentos, enigmas, anécdotas, descubrimientos y cosas raras, así como poesía, música” (las partituras que reprodujo eran coleccionadas por las familias para tocarlas en veladas), “teatro, descripción de costumbres, usos y cosas raras de las naciones extranjeras, dignas de referirse”.

En efecto, tras la presentación de cada número de dieciséis páginas con un figurín a colores y los comentarios respectivos sobre modas, tras el acompañamiento de partituras musicales y otro tipo de materiales de entretenimiento, se desarrollaba una revista ágil, inteligente, cuidada en lo visual y actualizada.

A partir de junio de 1830, cesan Del Monte y sus amigos en la redacción (se dice que motivado por discrepancias en cuento a la selección de textos a publicar) y, según Vidal Morales y Morales, sus últimos redactores fueron Manuel González del Valle e Ignacio Valdés Machuca (el equipo de trabajo de la efímera pero importante revista de poesía La Lira de Apolo que abriera el periodo de esplendor de las publicaciones seriadas en la década decimonónica del veinte). Es notable la pérdida de calidad en la revista durante esta segunda etapa, pero le cabe el mérito de haber dado a conocer al poeta esclavo Juan Francisco Manzano, por ejemplo.

Los principales colaboradores de La Moda fueron: Domingo del Monte (bajo los seudónimos de "El peregrino", "Toribio Sánchez de Almodóvar", "Florido", "S.J.B"., "C.N" y "Dr. F. de P.S.I"); José Policarpo Valdés (con seudónimo Rosario o Polidoro); Juan Francisco Manzano (que suscribía con sus iniciales); Anacleto Bermúdez (Bermudes); Ramón de Palma (R. de P.); Ignacio Valdés Machuca (como Desval); Francisco Iturrondo (El cantor de las ruinas del Alhambra); Francisco Camilo Cuyás (F.C. Yascu) y Prudencio de Echeverría y O’Gaban (quien firmaba con sus iniciales). Como trabajos anónimos, se publicaron textos de Félix Varela, Blas Osés y José Antonio Cintra, según anotaciones hechas por Vidal Morales y Morales en el primer tomo de la revista, existente en la Biblioteca Nacional José Martí de La Habana.

El último número corresponde al 11 de junio de 1831. La colección completa consta de tres volúmenes, con veintiocho números cada uno.

Se trata, en resumen, de una muy curiosa publicación, vocero del romanticismo, que editó en sus páginas textos de grandes escritores (como Byron, Goethe, Andrés Bello, Jovellanos, Washington Irving, Thomas Moore, Lamartine, Walter Scott, Chateaubriand), junto a voces principales de ese movimiento literario en Cuba (no puede dejar de mencionarse que sus páginas difundieron la obra de José María Heredia, en particular, lo concerniente a su legendario viaje a las cataratas del Niágara). Su visualidad recrea todo un período de la historia colonial cubana y dota a la revista de un valor singular. Como ha probado el investigador Amauri Guitiérrez, figurines de la moda inspiraron la creación de personajes tan notables como el de Leonardo Gamboa de la novela Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde, quien diera evaluaciones muy favorables de la publicación.

Entre los más importantes investigadores de la revista, se hallan Zoila Lapique y Emilio Cueto.

 

Bibliografía

Gutiérrez, Amauri: “La Moda romántica en los imaginarios cubanos”, en La Siempreviva, no.5, La Habana, 2009, pp. 95-96.

Lapique, Zoila: “La Moda o Recreo semanal del bello sexo”, en Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, 15 (3), La Habana, septiembre-diciembre, 1973, pp. 85-99.

Llaverías, Joaquín: Contribución a la historia de la prensa periódica, tomo 2, Talleres del archivo nacional de Cuba, La Habana, 1959.