Juan Pablo Pérez Alfonzo

Historia, Política, Economía, Venezuela

Juan Pablo Pérez Alfonzo (1903-1979). Abogado, profesor y  político venezolano. Experto petrolero internacional y fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Nació en Caracas el 13 de diciembre de 1903, fruto del matrimonio formado por Juan Pablo Pérez Betancourt y Carmen Alfonzo de la Torre. Cursó su primera enseñanza en un colegio de sacerdotes franceses de su ciudad natal y continuó estudios secundarios en el Liceo San José, de Los Teques, donde se graduó en 1921 de Bachiller en Ciencias Físicas y Matemáticas. Al año siguiente, viajó a Estados Unidos, donde estudió inglés en el Beddie School, en las afueras de Trenton, en New Jersey, con el propósito de aprender el idioma para después estudiar Medicina en la Universidad John Hopkins, en Baltimore. En 1923, debido a dificultades económicas familiares debió regresar a su país, matriculando entonces Derecho en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Al mismo tiempo, comenzó a trabajar de ayudante en el bufete de Carlos Sequera, prestigioso abogado caraqueño.

Cuando cursaba la Universidad estallaron, en febrero de 1928, las airadas protestas estudiantiles contra la dictadura de Juan Vicente Gómez. En solidaridad con sus compañeros universitarios, encabezados por Raúl Leoni y Rómulo Betancourt, detenidos por las fuerzas represivas del régimen gomecista, Pérez Alfonzo se hizo arrestar por la policía capitalina, junto con otros condiscípulos, y estuvo preso durante quince días en las mazmorras del Castillo de Puerto de Cabello. Dos años después, se graduó de Doctor en Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Central de Venezuela, con la tesis titulada “La legítima defensa de los derechos patrimoniales”. 

En 1936, tras el fallecimiento del dictador Gómez, se vinculó al Movimiento de Organización Venezolana (ORVE), vertebrado por Rómulo Betancourt y otros integrantes de la llamada “generación de 1928”, cuyos Estatutos redactó. Más adelante se incorporó al Partido Democrático Nacional (PDN), una especie de frente amplio de izquierda. Ese mismo año, se desempeñó como Síndico Procurador Municipal de la capital y en 1939 fue elegido Concejal por Caraballeda y Diputado al Congreso Nacional. En 1941 obtuvo, por concurso, una cátedra de Derecho Civil en la Universidad Central de Venezuela, que ejerció durante varios años.

Fue uno de los fundadores de Acción Democrática (AD) en 1941. Como Diputado de este partido intervino en el debate de la Cámara de Diputados sobre el proyecto de Ley de Hidrocarburos de 1943, que consideró positiva en general, aunque se opuso a las condiciones que se le imponían al país, que quedaba imposibilitado de reclamar ante las compañías extranjeras. Dos años después fue designado Vicepresidente de Acción Democrática. 

Tras el derrocamiento del gobierno del General Isaías Medina Angarita, el 18 de octubre de 1945, fue nombrado Secretario de la Junta Revolucionaria presidida por el líder adeco Betancourt. Luego ocupó el cargo de Ministro de Fomento, que ejerció hasta febrero de 1948, cuando asumió la Presidencia Constitucional de la República Rómulo Gallegos, quien lo ratificó en ese puesto. En sus años de Ministro fue el principal redactor de decretos, reglamentos y resoluciones de índole económica y administrativa. También  promovió la política de no hacer más concesiones petroleras y fue el autor de la legislación, aprobada el 12 de noviembre de 1948, que estableció la proporción de mitad y mitad en el reparto de las utilidades del petróleo entre la nación y las compañías concesionarias extranjeras, que trajo muchos beneficios al país. Además, firmó los convenios para construir refinerías en Amuay, Cardón, Bajo Grande, Puerto La Cruz y El Chaure. 

A la caída del gobierno de Rómulo Gallegos por un golpe militar, el 24 de noviembre de 1948, fue apresado, y encerrado durante siete meses en la cárcel de Propatria en Caracas, hasta que fue expulsado del país. Refugiado con su familia, primero en Estados Unidos y después en México, permaneció en el exilio casi una década. Durante su prolongado destierro, se consagró al estudio del tema petrolero venezolano e internacional, publicando artículos sobre esta materia en el periódico Venezuela Democrática, órgano de AD en la clandestinidad. 

Tras el derrocamiento de la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, Pérez Alfonso regresó desde Francia con su esposa Alicia Castillo. El nuevo gobierno constitucional de Rómulo Betancourt, iniciado el 13 de febrero de 1959, lo nombró Ministro de Minas e Hidrocarburos, cuando ya Venezuela era el principal exportador mundial de crudos. En el desempeño de ese alto cargo, Pérez Alfonso se manifestó como decidido partidario de regular la producción de hidrocarburos para controlar sus precios, postura que defendió ante el I Congreso Petrolero Árabe celebrado en El Cairo en abril 1959. Por iniciativa suya y del Jeque Abdullah El Tariki, de Arabia Saudita, se creó la Comisión Coordinadora para la Conservación y el Comercio de los Hidrocarburos, antecedente inmediato de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). En colaboración con el propio ministro saudita, formuló, en mayo de 1960, las bases del “Compacto Petrolero” que daría lugar a la OPEP, constituida el 14 de septiembre de ese mismo año en Bagdad, con cinco países como miembros fundadores –que entonces aportaban el 88% de la exportación mundial de hidrocarburos-, entre ellos Venezuela, por lo que Pérez Alfonso ha sido catalogado de verdadero “Padre de la OPEP”. En el propio 1960, también por otra iniciativa suya, fue creada la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), empresa estatal destinada a expandir la propiedad nacional en ese campo, en consonancia con su conocida postura de no hacer más concesiones a las compañías extranjeras. Por estos años, viajó constantemente a los congresos árabes, a las reuniones de la OPEP y a otros muchos países.

A mediados de 1963, renunció a su puesto de Ministro en el gabinete del Presidente Betancourt y se retiró de la política, tras ser desestimada por el gobierno la propuesta que llamó “Pentágono de Acción”, dirigida a detener las concesiones petroleras a empresas transnacionales. También abandonó su labor en la OPEP, decepcionado porque esta organización no aprovechaba los abundantes recursos obtenidos de la venta del petróleo para desarrollar a los países pobres y se limitaba a abastecer a las naciones ricas que podían pagar el precio que habían impuesto en los mercados internacionales. 

A partir de entonces, Pérez Alfonso, que llegó a ser conocido como el “Caballero Guerrillero”, continuó casi en solitario su cruzada en defensa del interés nacional de Venezuela, alertando sobre las consecuencias negativas que traería para el país la exagerada abundancia de recursos originados por el petróleo y su ineficaz manejo por los gobernantes. También se pronunció por una sustancial reducción de la extracción de petróleo, de su preservación como materia cada vez más valiosa y de un uso austero y racional del ingreso por este concepto. Además, manifestó su preocupación por las lesivas consecuencias que traería al país el consumismo desmedido, el incontrolado crecimiento de su población, los megaproyectos con endeudamiento público, así como el permanente desvío de fondos financieros de los campos esenciales para el desarrollo de la nación. Acuñó la frase de que los venezolanos estaban hundiéndose en el excremento del diablo, que utilizó como título de uno de sus últimos libros, imagen que expresaba su advertencia de que el despilfarró de los cuantiosos ingresos del petróleo, junto con la dañina dependencia de la economía venezolana de esos abundantes recursos, hipotecaba el futuro de la nación.

En 1976, de regreso de un viaje a China, promovió un modelo sustentable de comunidad rural moderna, austera y ecológica, la que intentó desarrollar en Cumaná, pero sin los resultados esperados. En la etapa final de su vida, en su residencia en Los Chorros, se dedicó al estudio de problemas que consideraba más graves que los del petróleo, entre ellos la educación y la salud de la infancia, el crecimiento demográfico en los países subdesarrollados, la pérdida de valores de la sociedad y la corrupción generadas por el exceso de recursos financieros en Venezuela así como otros candentes temas sociales que afectaban su patria.

El 3 de septiembre de 1979, aquejado de cáncer de páncreas, murió en la ciudad de Washington D.C., Estados Unidos. En acatamiento a su voluntad, el cuerpo fue quemado y sus restos esparcidos en el mar. Al Aeropuerto Internacional en la ciudad de El Vigía, en Mérida, se le puso su nombre. Por sus avanzadas concepciones humanistas y nacionalistas, Pérez Alfonso es considerado un adelantado a su tiempo y ha sido denominado El Profeta Olvidado. Su postura visionaria en relación al petróleo, sus llamados a la protección del medio ambiente y al uso racional de la energía, así como a la defensa de los derechos y riquezas naturales de su país, lo convirtieron en una de las más sobresalientes personalidades venezolanas del siglo XX. 

 

Bibliografía activa

Diversos aspectos de la economía venezolana, Caracas, Editorial Grafolit, 1948.

Petróleo: jugo de la tierra, Caracas, Editorial Arte, 1961.

Política petrolera, Caracas, Secretaria General de la Presidencia de la República, 1962.

Venezuela y su petróleo, Caracas, Imprenta Nacional, 1962.

La Dinámica del petróleo en el progreso de Venezuela, Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1965.

Petróleo de vida o muerte [debate con Arturo Uslar Pietri], Caracas, Editorial Arte, 1966.

El pentágono petrolero: la política nacionalista de defensa y conservación del petróleo, Caracas, Ed. Revilla Política, 1967.

¿Hasta cuándo los abusos de La Electricidad?: informe sobre el caso Guarenas, Guarenas, Concejo Municipal, 1969.

Petróleo y dependencia, Caracas, Síntesis Dos Mil, 1971.

Nuevo enfoque de la situación humana y el petróleo, Maracaibo, Universidad del Zulia, 1975.

Hundiéndonos en el excremento del diablo, Caracas, Editorial Lisbona, 1976.

El desastre [en colaboración con Domingo Alberto Rangel y Pedro Duno], Valencia, Vadell Hermanos, 1976.

Alternativas [en colaboración con Iván Loscher], Caracas, Garbizu & Todtmann Editores, 1976.

Venezuela y el petróleo, Caracas, Editorial Centro Gumilla, 1976.

 

Bibliografía pasiva

Caballero, Manuel: Rómulo Betancourt, Caracas, Ediciones Centauro, 1977.

Diccionario de Historia de Venezuela, Caracas, Fundación Polar, 1988, [tres tomos]

Loscher, Iván: El enigma Pérez Alfonzo, Caracas, El Diario de Caracas, 1980.

Maza Zavala, D.F.: “Historia de medio siglo en Venezuela: 1926-1975”, en Pablo González Casanova, Pablo [compilador]: América Latina: historia de medio siglo, México, Siglo XXI, 1977, tomo 1.

Porras, Eloy: Juan Pablo Pérez Alfonzo, el hombre que sacudió al mundo, Caracas, Ed. Ateneo de Caracas, 1979.

Velásquez, Ramón J., José Francisco Sucre Figarella y Blas Bruni Celli: Betancourt en la historia de Venezuela del siglo XX, Caracas, Ediciones Centauro, 1980.