José Rafael Pocaterra

Política, Literatura, Periodismo, Venezuela

José Rafael Pocaterra (1888-1955). Novelista, ensayista, periodista y diplomático venezolano escritor de numerosos cuentos, novelas, artículos y crónicas de prensa.

Descendiente de funcionarios de la Legión Británica y del Ejército, José Rafael Pocaterra nace el 18 de diciembre de 1889 en la ciudad de Valencia, es el menor de los tres hijos de Jaime Demetrio Pocaterra y Mercedes McPherson. La muerte de su padre a los pocos meses de cumplirse un año de su nacimiento hace que la familia fije residencia junto a los abuelos paternos. Le aguarda una infancia muy dura, signada por la escasez que años más tarde le dará un recurso único para su escritura: una noción cruda y absoluta de la miseria.

Realiza sus primeros estudios en el Colegio Don Bosco de Valencia con el joven escritor Javier Alexander Bravo Bonillo y su esposa Leticia Moncayo, pero sólo hasta el sexto grado de primaria, las limitaciones económicas del grupo familiar no le permiten continuar su escolaridad. Sin embargo, en esa época, inicia una sólida formación autodidacta que se alimenta de sus apasionados hábitos de lectura.

A los 18 años de edad, publica sus primeros escritos en el diario Caín. Se trata de una aparición premonitoria. El contenido de sus textos tiene tan marcado carácter crítico contra la administración, que todos los redactores de la publicación son encarcelados. El castigo es motivado, entre otras cosas, porque Pocaterra ha publicado una lista de candidatos presidenciales para las elecciones de ese año en la que incluía presos políticos y opositores del gobierno. Posteriormente es traslado al Castillo de San Carlos, en Maracaibo, y encarcelado por un año.

En prisión cultiva el latín, griego e inglés, y se aplica a leer los autores clásicos y coetáneos que el comité de censura de la prisión le permite. De igual forma se enriquece al compartir las experiencias de sus compañeros celda, provenientes de disímiles regiones y estratos sociales, cuyo único punto común es la expresión de su descontento con la gestión de los gobernantes y sus intentos por combatirlos.

Gracias a la petición que realiza una de las hijas del historiador González Guinán al presidente Cipriano Castro, durante una recepción, a finales de 1908, el escritor es liberado de prisión. A pesar de su experiencia en la cárcel, Pocaterra continuará fustigando críticamente al gobierno.

Entre los años de 1911 y 1912 colabora con el periódico Patria y Unión y escribe su primer novela, Política feminista, que luego es editada por la Imprenta Cultural de Caracas. A finales de 1912 regresa a Caracas, escribe Veladas oscuras e incursiona en la vida militar, al trabajar como secretario de un general. Dos años más tarde se traslada a Maracaibo para ejercer el cargo de intendente de tierras baldías del estado Zulia, y colabora con el diario El Fonógrafo, donde publicará artículos de opinión y relatos en su columna "Lectura del sábado". Durante ese mismo año asume la posición de adjunto al director del diario, hasta 1916.

Empieza la publicación de Cuentos grotescos. En ellos, el escritor le da fuerza a un nuevo estilo en la narrativa venezolana, más cercano al realismo social, enfrenta a los personajes con sus miserias y los hunde en sus condiciones más duras. De alguna manera, Pocaterra se encuentra en rebelión con la literatura de su época a la que considera sumida en un lenguaje simple, preciosista, demasiado poético; por eso, con sus cuentos, no pierde oportunidad para afincarse en la realidad, describirla tan terriblemente como se presenta, y utilizar un lenguaje directo, crudo, agudo.

Tres años más tarde, publica en El Fonógrafo un artículo en apoyo a la actuación del frente aliado durante la primera Guerra Mundial. Las consecuencias son nefastas: es llevado temporalmente a la cárcel y se ordena el cierre del diario, cuya circulación se había mantenido de forma continua por 38 años. Pocaterra se traslada a Caracas por su desacuerdo con la política que estableció contra la oposición el nuevo presidente del estado Zulia.

De esta época datan sus columnas en El Universal y El Nuevo Diario. La editorial Atenea de Caracas publica su novela Tierra del sol amada; además colabora con el periódico humorístico Pitorreos y El Heraldo de Cuba. Se involucra nuevamente en una conspiración junto a los redactores de Pitorreos y es apresado en enero de 1919. En la celda número 41, sufre tres años de terribles torturas, castigos y soledad y será testigo de varias muertes. De esos días obtendrá vivencias fundamentales para escribir años más tarde uno de los testimonios más agudos de la represión: Memorias de un venezolano de la decadencia y trabajará en la primera parte de la novela Juan de Abila. Lo que escribe, lo hace en hojas de papel diminutas que son enrolladas para que puedan salir armadas como cigarrillos. El cabo de los presos, Macedonio Guerrero, se convierte en su salvación: se ofrece como "correo" de la obra que escribe y más adelante permite la entrada de libros a la cárcel. Finalmente es liberado en enero de 1922; descansa algunos días y luego se ocupa en un nuevo proyecto: fundar dos meses más tarde una pequeña empresa editorial junto a Arvelo Larriva, donde llegará a publicar las primeras páginas de la novela Ifigenia de Teresa de la Parra.

El tiempo en la cárcel, no cambia sus convicciones: su disconformidad con el régimen no cesa, tal como lo demuestra en una publicación clandestina conocida como La vergüenza de América. Muy pronto su vínculo con esta publicación es descubierto, así que decide establecerse en Nueva York. A bordo del barco conoce a quien será su esposa en agosto del mismo año Mercedes Conde Flores, el encuentro lo recordará en su poema Diario de abordo.

En Estados Unidos continúa escribiendo. Una vez más, un texto lo llevará a cambiar de residencia: la delegación de Venezuela en ese país le crea problemas luego de un artículo publicado en el diario La reforma social. Se traslada entonces, en 1923, a Montreal para ocupar el cargo de director del departamento hispano de la Sun life Insurance and Co., dicta clases de español en la Universidad de Montreal y publica los primeros capítulos de Memorias de un venezolano de la decadencia, al tiempo que colabora con varios periódicos latinoamericanos; desde allí trata de continuar su persistente campaña contra Gómez.

Es una década de conmociones familiares y de decisiones cruciales de índole político para el escritor. Nacen sus hijos José Rafael y Héctor, en 1923 y 1924 respectivamente; su esposa muere al año siguiente; y desde Montreal mantiene contacto con el grupo de exiliados del régimen de Gómez, con quienes celebra una reunión en París en 1929 para planificar una invasión a Venezuela por Cumaná. El grupo de exiliados es sorprendido por las tropas del gobierno, que estaban alertadas sobre la operación. Sin embargo, se culpa del fracaso a Pocaterra, por su decisión de huir a Trinidad y arrojar las armas al mar, tras la amenaza de los reclutas de unirse a las filas gomecistas. El incidente le hace alejarse de las actividades del exilio antigomecista. Nuevamente en Montreal se casa una vez más en esta ocasión con la canadiense Marthe Arcand. Regresa a Venezuela y en sus últimos años se dedica a realizar algunas traducciones y escribir poemas, algunos reveladores de su estado de ánimo como Elegía de otoño, que parece reflejar cercanía con la idea de la muerte. Es invitado a la celebración de los cuatrocientos años de su ciudad natal en 1955 para pronunciar un discurso. Su vitalidad polémica sigue viva: en sus palabras no duda en cuestionar el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Será su última visita al país, pues muere el 18 de abril de ese año en Montreal. El gobierno no le rinde homenaje, pero sí lo hicieron algunos escritores e intelectuales.

 

Bibliografía activa

Memorias de un venezolano de la decadencia, 1990.

Política feminista, 1990.

Vidas oscuras, 1990.

Cuentos grotescos, 1976.

La casa de los Abilas, 1973.

Ifigenia de Teresa de la Parra, 1986.

La vergüenza de América, 1975.

 

Bibliografía Pasiva

“Julio Garmandía y José Rafael Pocaterra: dos modalidades del cuento en Venezuela”, 1984.

Salvatierra, Carmelo: Dimensión humana de la novela venezolana contemporánea, 1970.

Terán, Ana Enriqueta: Música con pie de salmo, 1985.