Joaquín Lorenzo Luaces

Teatro, Literatura, Cuba

Joaquín Lorenzo Luaces (1826-1867). Poeta y dramaturgo. Uno de los grandes autores dramáticos cubanos del siglo XIX. Es considerado el más alto comediógrafo del período.Junto con José Jacinto Milanés y Gertrudis Gómez de Avellaneda, Luaces compone la tríada de dramaturgos románticos de la historia teatral y literaria cubana, aunque no se exprese el romanticismo en él de una manera plena, pues pertenece a la segunda generación romántica, aquella que enlaza la poesía neoclásica con la modernista de corte parnasiano.

Nació en La Habana el 21 de julio de 1826. Estudió latinidad en Puerto Príncipe, se graduó de Bachiller en Artes en el Colegio Seminario de San Carlos, en La Habana en 1844 y alcanzó el grado de Bachiller en Jurisprudencia en la Real Universidad de La Habana en 1848. Frecuentó la tertulia literaria y científica en la casa del naturalista Don Felipe Poey, donde dio a conocer sus primeras composiciones poéticas y traducciones del francés.

A partir de 1849, colaboró en diversas revistas literarias, como Brisas de Cuba, Floresta Cubana, Revista de La Habana, entre otras, y en los periódicos  El Regañón, Prensa de la Habana y La Aurora.

En 1856, editó el periódico de literatura La Piragua junto con su amigo José Fornaris, figura señera de la poesía siboneyista, que Luaces también cultivó. En 1857, dio a conocer un volumen con sus poemas y, en 1859, organizó y publicó, junto con Fornaris, la antología Cuba poética, una selección de obras de los poetas cubanos desde Manuel de  Zequeira hasta la fecha.

En esta etapa, se inició su producción dramática. Escribió El mendigo rojo (1859), aunque se publicó en 1866; Aristodemo, publicada en 1867; Arturo de Osberg, El fantasmón de Aravaca, El becerro de oro, A tigre, zorra y bulldog, La escuela de los parientes, El conde y el capitán, Una hora en la vida de un calavera. Su obra teatral conocida consta de cinco comedias, tres dramas, una tragedia y un sainete. En vida del autor sólo este último (Una hora en la vida de un calavera) logró subir a las tablas (Teatro Tacón, 1865). En 1872, la compañía dramática de Baltasar Torrecillas estrenará en el mismo lugar la comedia El becerro de oro.

Aunque, al igual que otros de sus contemporáneos, se valió de la parábola, empleando temas y personajes de otras épocas y culturas, para desarrollar su pensamiento crítico sobre la sociedad cubana y, en particular, sobre la política colonial, la frecuente presencia en su obra del tema de la libertad, las tradiciones campesinas, los motivos criollos y el vínculo con el movimiento siboneyista atrajeron sobre él la atención del poder colonial y la censura estuvo particularmente alerta con respecto a su obra.

Por otra parte, la crítica, que lo tuvo en alta estima como poeta, sólo valoró en su teatro la vertiente seria, mientras menospreciaba sus comedias que, hoy, en cambio, son  apreciadas como la zona más interesante de su dramática.

Ellas tratan la vida doméstica y local desde una divertida y aguda perspectiva crítica. Luaces reflexiona acerca de la construcción de identidades, los procesos que erosionan el ser nacional cuando se burla del afán de imitación de patrones foráneos por parte de sus contemporáneos, sus ansias de títulos nobiliarios y sus desvaríos con la ópera italiana.

Con su examen de los falsos valores y su catedraticismo blanco resulta un antecedente del mundo paródico que luego desarrollarán los bufos cubanos.

Los estudiosos de su teatro coinciden en destacar en esta parte de su producción su verso cuidado, la gracia de sus diálogos, la creación de personajes y atmósferas con un marcado color nacional.

Curiosamente, durante la segunda mitad del siglo XX, fue el dramaturgo más representado en el país entre todos los autores nacionales correspondientes al siglo XIX. Buena parte de su teatro subió a la escena. Es el caso de El becerro de oro (Teatro Estudio, 1967), El fantasmón de Aravaca (Centro Dramático de Cienfuegos, 1970), A tigre, zorra y bulldog (Teatro Rita Montaner ,1984), La escuela de los parientes (Teatro Estudio, 1985) y Aristodemo (Teatro Estudio, 1990).

Murió en La Habana, el 7 de noviembre de 1867.

 

Bibliografía activa

Aristodemo: una tragedia en cinco actos y en verso (con un estudio preliminar por Enrique Piñeyro), Imprenta El Siglo XX, La Habana, 1919.

Teatro, Editora del Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1964.

Bibliografía pasiva

Arrufat, Antón: "Aviso sobre el teatro de Luaces", en Revista Unión, La Habana, julio-septiembre, 1965, pp. 174-178.

Bueno, Salvador: "Joaquín Lorenzo Luaces, poeta y dramaturgo". En: Figuras cubanas del siglo XIX, Ediciones Unión, La Habana, 1980, pp. 101-107.

Cruz, Manuel de la: "Reseña histórica del movimiento literario en la Isla de Cuba". En: Sobre literatura cubana, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1981, pp. 29-122.

Leal, Rine: La selva oscura, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1975, t.1.

___________________: "El fantasmón de Aravaca". En: Teatro del siglo XIX, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1986.

González Freire, Natividad: "Aristodemo". En: Teatro cubano del siglo XIX. Antología, La Habana, Editorial Arte y Literatura, 1975, t.1.

Rodríguez Alemán, Mario: "El becerro de oro". En: Mural del teatro en Cuba, Ediciones Unión, La Habana, 1990, pp. 15-18.