Jacinto Convit García

Ciencia, Medicina, Venezuela

Jacinto Convit García (1913-1914). Célebre médico y científico venezolano y latinoamericano, creador de una vacuna contra la lepra. Nominado al Premio Nobel.

Jacinto Convit nació el 11 de septiembre de 1913 en la Parroquia de La Pastora de la ciudad de Caracas. Hijo de Francisco Convit y Martí, emigrante catalán y de la venezolana Flora García Marrero. Creció en un hogar de cinco hermanos, con ciertos recursos económicos, antes que le azotara una gran crisis familiar cuanto Jacinto era un joven a punto de iniciar la universidad. Cursó sus estudios de educación primaria en el Colegio San Pablo y la educación secundaria en el Liceo Andrés Bello, con inolvidables maestros como Rómulo Gallegos, -quien le enseñara matemáticas- y Pedro Arnal.

Ingresó en la Universidad Central de Venezuela en la carrera de Medicina en 1932, estudios que concluyó seis años más tarde con una tesis sobre fracturas en la columna vertebral. Obtuvo menciones honoríficas en asignaturas como Fisiología, Anatomía humana, Clínica médica y Clínica quirúrgica. Antes de titularse ya estaba vinculado a los doctores Martín Vegas y Carlos Gil Yépez en el estudio de la lepra. Por esta razón, al graduarse comenzó a trabajar en La Leprosería de Cabo Blanco, donde se dedicó al estudio de los aspectos clínicos y de laboratorio; allí comenzó su labor docente sobre el tema con estudiantes de Medicina de  la Universidad Central de Caracas.

En 1940 se registró en el Libro de Inscripción de los Médicos Residentes en el departamento Libertador del Distrito Federal como especialista en medicina interna y enfermedades de la piel. En 1942, junto a José Sánchez Covisa, Martín Vegas, Juan di Prisco y otros eminentes dermatólogos, fundó la Sociedad Venezolana de Dermatología y Venerología, la que presidió entre 1942 y 1944.

En 1945 el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS) lo envío a Sao Paulo, Brasil, para profundizar conocimientos sobre los servicios antileproso. Al regresar lo nombraron por un año Director de los Servicios Antileprosos Nacionales, y desde julio de 1946, médico jefe de la División de Lepra; correspondiéndole organizar toda la red nacional de lucha contra esta enfermedad.  Desde este cargo dio un vertiginoso impulso a la lucha antileprosa en Venezuela, a través de la creación de 20 servicios antileprosos y 171 dispensarios.

Convit implementó el tratamiento ambulatorio y el control y protección de sus contactos, con lo cual  cambió la orientación de la lucha antileprosa que aislaba completamente a los enfermos.

A mediados de la década del cuarenta estudió en la Unidad de Cáncer y Piel de la Universidad de Columbia y en la Universidad Western Reserve (Cleveland, Ohio). Al regresar se incorporó como dermatólogo del Hospital Vargas de Caracas; y en 1950 fue nombrado jefe de Clínica Dermatología de dicho centro. Ya para 1958 coordinaba todas las actividades dermatológicas, asistenciales, docentes y de investigación.

En 1959 el doctor Jacinto Convit creó el programa Nacional de eliminación de Oncocercosis, para pacientes del norte de Venezuela y en el municipio Alto Orinoco, donde fueron identificadas 4 000 mil aldeas afectadas por esta enfermedad. Este es un padecimiento infeccioso crónico causado por un gusano llamado Onchocercavolvulus y transmitido por varias especies de jejenes. La infestación parasitaria ocasiona lesiones potencialmente severas en la piel y los ojos. Tras décadas de investigación y tratamiento, en el 2010 se anunció al mundo la interrupción de la transmisión de esta enfermedad en el foco nor-oriental, y en una zona aislada del municipio Alto Orinoco en el pie de monte de la Sierra de Parima.

En 1967 Convit creó y encabezó la Cátedra de Clínica Dermatólogica en la Escuela de Medicina José María Vargas. Cuando surge el Instituto Nacional de Dermatología, en 1972, se fusionaron el Departamento Sanitario, la Cátedra de Clínica Dermatológica y el Servicio de Dermatología del Hospital Vargas. Allí Convit realizó una intensa actividad científica. Por los resultados que obtuvieron, a los cuatro años de creado fue declarado Centro Internacional de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud.

Este importante Instituto Nacional de Dermatología, al ampliar su campo de estudio fue renombrado en 1984 como Instituto de Bio-Medicina. Nacía así el primer centro del país en producción científica en el área bio-médica, con un equipo de médicos, químicos, biólogos, bioanalistas, veterinarios y otros científicos. Allí fue crucial la labor creativa y científica de Jacinto Convit, quien siempre ha reconocido el valor del trabajo en equipo para conseguir el verdadero éxito.

Entre los trascendentales aportes de Convit se encuentran sus estudios sobre la lepra, la leishmaniasis visceral y cutáneas, la oncocercosis y las micosis humanas. Sus estudios abarcan tanto los aspectos clínicos epidemiológicos, terapéuticos, como el control de estas enfermedades.

Una de las más relevantes contribuciones de Convit es el desarrollo de un modelo de vacunación contra la lepra. En 1989 anunció que había encontrado que armadillos traídos de la zona cercana a la represa del Hurí -Estado Bolívar- a diferencia de los armadillos de otras regiones, eran susceptibles a contraer el bacilo de la lepra, causante del contagio de la enfermedad. A partir del estudio con estos animales, Convit y su grupo de investigadores obtuvieron la cepa y desarrollaron una vacuna. Este científico demostró, por primera vez, que al inyectar  a pacientes lepromatosos la mezcla del Mycobacteriumleprae con BCG se neutralizaba al agente de la lepra. Gracias a su invaluable aporte se cerraron las dos leproserías nacionales que albergaban dos mil enfermos, en Cabo Blanco y Providencia y se crearon los servicios antileprosos nacionales.

Con el mismo principio enfrentó la leishmaniasis, enfermedad que ha afectado a las poblaciones más pobres del mundo y está asociada a la malnutrición y las malas condiciones de vida. Es ocasionada por un parásito y trasmitida por una variedad de mosquito. Para este flagelo  Convit también descubrió una vacuna.

En 1968 fue designado Presidente de la International Journal of Leprosy Corporation; ese mismo año fue nombrado Presidente de la Asociación Internacional de la Lepra (ILA) y reelecto en 1973.

Desde 1971 Convit fue elegido por la OMS Director del Centro Cooperativo para el estudio Histológico y Clasificación de la Lepra, responsabilidad que desempeñó durante muchos años. Además, en 1976 fue electo Director del Centro Panamericano de Investigación y Adiestramiento en Lepra y Enfermedades Tropicales.

Tras varias décadas consagradas a la ciencia, Convit publicó345 artículos científicos en revistas nacionales e internacionales, el último de ellos  publicado en el 2013 a la edad de 100 años.

Recibió importantes lauros a lo largo de su vida: la Orden del Libertador en el grado de Comendador (1961), y en el propio año la Medalla Cultura Gaspar Vianna, conferida por el Ministerio de Salud del Brasil; el Premio "Ciencia y Tecnología” (1990), otorgado por la República de México, el Premio Español "Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica” (1987), el Premio "José Gregorio Hernández" de la Academia Nacional de Medicina y el "Abraham Horwitz" de la Organización Panamericana de la Salud; esta prestigiosa organización lo nombró además “Héroe de la Salud Pública”. Obtuvo varios títulos Honoris Causa, tanto de academias nacionales como internacionales.

La Sociedad Venezolana de Microbiología le concedió el Premio "Luis Daniel Beauperthuy" (1972), por sus grandes aportes a la ciencia universal. Ha sido catalogado por la BBC como uno de los cinco latinoamericanos más influyentes del siglo XX.

En 1988 fue nominado al Premio Nobel, y unos años más tarde, en 1991, recibió el homenaje del Congreso Nacional de Venezuela. En el año 2011 fue condecorado con la “Legión de Honor”, la más alta distinción honorífica de la República Francesa. También ha recibido múltiples homenajes por parte de estudiantes de educación media, y varias promociones de médicos egresados de diferentes universidades nacionales llevan su nombre.

A partir de 1996, por su avanzada edad y algunos problemas de salud, Convit se vio obligado a alejarse un poco de los laboratorios clínicos, Jacinto; sin embargo, en el 2001, con más 88 años de edad y aun vinculado a la actividad científica, y a la dirección del Hospital Vargas, anunció resultados de una autovacuna para la cura del cáncer de seno, colon y estómago. La misma está compuesta por la mezcla de células tumorales del paciente y el producto llamado BCG. A partir de la prueba de la vacuna, esta fórmula  permitió a los enfermos una mejoría por la producción de anticuerpos que destruyeron sus células cancerígenas. Esta prueba fue  suministrada gratuitamente.

En el año 2012 se creó la Fundación Jacinto Convit  para dar seguimiento a las investigaciones científicas y espacio a nuevos proyectos.  Esta institución, desde su creación, se autoproclamó continuadora de la obra del eminente sabio venezolano. Se ha dedicado a divulgar su quehacer y su pensamiento, regido por su concepto de enaltecer la medicina como  servicio público. Para Convit nunca fue un negocio, sino el modo de proteger a la humanidad.

Jacinto Convit, quien dedicó su infatigable carrera al servicio de la Medicina, siempre tuvo como único sueño erradicar la lepra de la faz de la tierra.  A la edad de 100 años falleció en Caracas, el 12 de mayo del 2014.  Por decreto presidencial se le concedió post-mortem la “Orden Libertadores de Venezuela”, en su primera clase.

 

Audiovisuales

Jacinto Convit: Expresión de una época donde germinó la esperanza. (Vale TV).

Jacinto Convit, el médico de la esperanza.

De la serie Ciencia y Tecnología, capítulo Dr. Jacinto Convit.

 

Fragmento de Bibliografia activa del Dr. Convit publicada por su hijo

Convit, Jacinto and E. Rassi: “Onchocerciasis”, en: Clinical Tropical Dermatology, Ed. O. Canizarez & R. Harman, Bristol, England, 1990.

A major T cell antigen of Mycobacterium leprae is a lOkD heat-shock cognate protein. V. Mehra, B.R. Bloom, A.C. Bajardi, C.L. Grisso, P.A. Sieling, D. Alland, J. Convit, X. Fan, S.W. Hunter, P.J. Brennan, T.H. Rea & R.L. Modlin. /. Exp. Med. 175: 275-284, 1992.

Abendazole in the treatment of Onchocerciasis: double-blindR. Bartholomew, S. Núñez de Maza, S. Rodulfo, C.A. Welborn, M.L. Ebrhard &J. Convit. Am.J. Trop. Med. Hyg. 47:512-520, 1992.

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BCG vaccination protects against leprosy in Venezuela: A case-control study. J. Convit, P.G. Smith, M. Zúñiga, C. Sampson, M. Ulrich, J. Plata, J. Silva, J. Molina and A. Salgado. Int. J. Lepr. 61 (2): 185-191, 1993.

Leprosy in women: Clinical and immunological aspects. Proc. 14th Internat. Lepr. Congress, p. 99, 1993.

Determination of the cytokine proflle in American cutaneous leishmaniasis using the polymerase chain reaction. G. Cáceres-Dittmar, F.J. Tapia, M.A. Sánchez, M. Yamamura, K. Uyemura, R.L. Modlin, B.R. Bloom & J. Convit. Clin. Exp. Immunol. 91: 500-505, 1993.

The clinical and immunological spectrum of America cutaneous leishmaniasis. J. Convit, M. Ulrich, C.T. Fernández, F.J. Tapia, G. Cáceres-Dittmar, M. Gastes and A.J. Rondón. Trans. Roy. Soc. Trop. Med. Hyg. 87: 444-448, 1993.

Antigen-speciflc immunodeflciency and its relation to the spectrum of American cutaneous leishmaniasis. J. Convit y M. Ulrich.Biológica! Research 26(l): 159-166, 1993.

Serum levéis of tumor necrosis factor in patients with American cutaneous leishmaniasis. M. Gastes, D. Trujillo, M.E. Rojas, C.T. Fernández, L. Araya, M. Cabrera, J. Blackwell, and J. Convit. Biol. Bes. 26:233-238, 1993.

 

Bibliografía pasiva

Figuras de Venezuela. Editorial Globe, Caracas 2009.