Instituto de Cultura Puertorriqueña

Historia, Literatura, Puerto Rico

Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) Importante institución dedicada al estudio, divulgación y enriquecimiento de la cultura nacional de Puerto Rico.

Creada el 30 de junio de 1955 por iniciativa del primer gobernador puertorriqueño, Luis Muñoz Marín y la aprobación -con tenaz oposición, pero por mayoría de votos- de la Asamblea Legislativa. El proyecto fue llevado a la Cámara de Representantes por su presidente, Ernesto Ramos Antonini y defendido por el representante Jorge Font Saldaña.

Surgió con la misión de establecer una política pública para la conservación y promoción de las artes, las humanidades y los valores culturales del pueblo de Puerto Rico; bajo esta premisa ha mantenido su labor durante los últimos sesenta años.

A mediados del siglo XX la isla de Puerto Rico no contaba con organismos estatales dedicados a la gestión cultural, tampoco existía un instituto que velara por su patrimonio y por la preservación de los diversos valores culturales. Un país que estuvo bajo la influencia hispánica primero, y la norteamericana después, contaba con algunos sectores de la intelectualidad y de la política que subestimaban la existencia de una cultura boricua.

La creación del Instituto de Cultura Puertorriqueña formó parte de la política cultural del gobierno de Muñoz Marín, quien desde 1949 puso en  práctica iniciativas como la División de Educación para la Comunidad (DivEdCo) y trazó estrategias educativas y culturales bajo el auspicio del estado con el marcado interés de acoger a intelectuales y artistas puertorriqueños. Esta práctica tenía gran influencia del New Deal Cultural que desarrollaba el gabinete del presidente norteamericano Franklin Delano Roosvelt, donde el estado cobija y emplea gran número de artistas para promover iniciativas en diferentes manifestaciones del arte.

La nueva entidad, que se auto declaró desde su propio nombre como nacional, tuvo como ejes esenciales promover los componentes -que reconoció múltiples- de la cultura puertorriqueña y trazó una estrategia que abarcaba desde las expresiones más populares hasta las manifestaciones de la llamada alta cultura. El alcance de la nueva institución se proyectó hacia la totalidad de la isla, sin privilegiar la capital, y declaró que su acción cultural debía estar por encima de toda intervención política o partidista.

Con la creación de Instituto de Cultura Puertorriqueña surgió un espacio de colaboración y participación amplia, de intelectuales, artistas y del público que se sumó a estas iniciativas. Exposiciones, conferencias, conciertos, recitales, representaciones teatrales y de ballet, sesiones de cine, documentales, publicaciones y ferias, entre otros, fueron los espacios organizados por el mencionado Instituto.  Al poco tiempo de creado contó, además, con una publicación, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, que hasta hoy recoge gran parte de la tradición y creación cultural del país.

El Instituto de Cultura Puertorriqueña inició un programa de restauración para los edificios con valores  históricos y patrimoniales, así como la reivindicación de fechas patrias para festejar su conmemoración. A esta labor por el rescate de la memoria histórica se incorporaron investigadores históricos, pero también literatos, músicos, escultores, grabadores, actores y bailarines.

El instituto en su trayectoria de seis décadas ha perfilado y ampliado sus áreas de trabajo adaptándola a las diferentes épocas, pero siempre con una extensa óptica cultural. Hoy  es un importante referente para la política cultural y la creación boricua. Está organizado en diferentes programas: Archivo General de Puerto Rico, Apoyo a las Artes, Arqueología y Etnohistoria, Artes Escénico Musicales (Teatro y Música), Artes Plásticas y Colecciones, Biblioteca Nacional de Puerto Rico, Consejo de Arqueología Subacuática, Consejo de Arqueología Terrestre, Editorial, Museos y Parques, Patrimonio Histórico Edificado y Mejoras Permanentes, Promoción Cultural y Artes Populares, y finalmente Documentos de Programas.

Debe destacarse especialmente la creación del Archivo General, que al igual que el Instituto, fue creado oficialmente en 1955 y atesora desde entonces el patrimonio documental de la nación entre los siglos XVIII y XX. Cuenta con diferentes tipos de archivos: de imágenes en movimiento (AIM),  fotográfico, de música y sonido y una hemeroteca en función de los investigadores y creadores.

La obra del instituto, junto al estímulo y promoción cultural, trajo aparejada la consolidación de una conciencia pública en materia de cultura puertorriqueña que no existía o que se ignoraba. Como reconociera Ricardo Alegría, su director fundador, se pasó a su "descubrimiento", a su aprecio, a su goce y disfrute, no sólo con seguridad, sino con orgullo; sin llegar a creer que la cultura puertorriqueña es solo comer almojábanas y lechón asado, jugar gallos y bailar la plena. Cultura es, sobre todo, concepto y manera de vida; es estado espiritual que define la fisonomía de una gente, de una nacionalidad. Una cultura nacional es la obra que la naturaleza, el arte y la historia, trabajando simultánea y recíprocamente, han creado a través de los siglos.

 

Bibliografía

Alegría, Ricardo: El Instituto de Cultura Puertorriqueña 1955-1973: 18 años contribuyendo a fortalecer nuestra conciencia nacional, Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan, 1978.

Marsh Kennerley, Catherine: Negociaciones Culturales. Los intelectuales y el proyecto pedagógico del Estado muñocista, Ed. Callejón,  San Juan, 2009.