Guerra de Reforma de México

Historia, México

Guerra de Reforma de México –también conocida como Guerra de los Tres Años–, transcurrida desde el 17 de diciembre de 1857 hasta el 1 de enero de 1861, fue un conflicto armado que enfrentó a los dos bandos en que se encontraba dividida la sociedad mexicana de entonces: liberales y conservadores.

La lucha se inició cuando el general conservador Félix Zuloaga dio a conocer el Plan de Tacubaya, que demandaba la derogación de la Constitución de 1857, la cual lesionaba los privilegios del clero y de los militares. Dicho programa cuestionaba la permanencia de Ignacio Comonfort en la presidencia de la república y lanzaba una convocatoria a un congreso extraordinario, al que le tocaría elaborar una nueva carta constitucional que garantizara los intereses del pueblo mexicano que, según los conservadores, era profundamente católico. El presidente Comonfort se adhirió al Plan de Tacubaya dos días después de su publicación, en tanto que Benito Juárez, Presidente de la Suprema Corte de Justicia, defendió enérgicamente la Constitución en vigor y se negó a colaborar con los conservadores. Por esta razón, Comonfort ordenó su detención y encarcelamiento. Más tarde estallaría abiertamente una guerra que, con el transcurso de los años, se hizo cada vez más sangrienta y polarizó a la nación.

Liberales y conservadores tuvieron gobiernos paralelos. La sede del gobierno conservador, encabezado primero por Félix Zuloaga y después por Miguel Miramón, estuvo en la ciudad de México; la del gobierno liberal, dirigido por Benito Juárez, tras la renuncia de Comonfort, terminó instalándose en el puerto de Veracruz.

Juárez y su gabinete llegaron a la plaza porteña el 4 de mayo de 1858. A partir de entonces se estableció una suerte de frente militar en el territorio veracruzano. Los principales movimientos militares se efectuaron, pues, en la región central de Veracruz, y el resto del territorio quedó a merced de las guerrillas o de partidas en tránsito. La ocupación militar de los poblados ubicados entre las posiciones conservadoras y el puerto de Veracruz fue obra de uno y otro bando, según se desarrollaran las operaciones de guerra. En el norte, hacia La Huasteca, los enfrentamientos armados se sujetaron a las acciones de las fuerzas liberales de Juan José de la Garza, en los alrededores de Tampico, o se llevaron a cabo en busca del control de Tuxpan, Papantla y Misantla, por sus posiciones estratégicas. En el sur, el conflicto se desenvolvió por medio de grupos de guerrilleros que carecían de planes formales de combate.

Fue esa una lucha de posiciones ideológicas encontradas que ya no podían conciliarse. Su intolerancia y su encono contribuyeron a exaltar los ánimos, y ciudades y poblados sufrieron exacciones, ejecuciones sumarias, levas, incomunicación, inseguridad, escasez de alimentos y, sobre todo, la rudeza de las partidas armadas que, diciéndose afiliadas a uno u otro bando, obraban por cuenta propia en beneficio de intereses particulares. Las oligarquías regionales inclinaron a la larga la balanza hacia la causa liberal, sólo por lo que el resultado final pudiera significar en su favor.

El puerto de Veracruz, por su condición de baluarte liberal y por sus ricas rentas aduanales, sufrió dos sitios en el lapso de tres años de guerra civil. El primer asedio real, dirigido por Miguel Miramón del 17 al 30 de marzo de 1858, duró hasta que las fuerzas conservadoras se vieron forzadas a retirarse debido a que, por un lado, el ejército liberal del Altiplano amenazaba atacar la capital, y, por otro, a que no recibieron los auxilios que requerían para abastecerse y a los problemas de insalubridad de la tierra caliente. El segundo sitio tuvo lugar del 8 de febrero al 7 de abril de 1860. Las operaciones militares, también dirigidas por Miramón, coincidieron con la destrucción de las tropas liberales del Bajio y del sur de Jalisco, lo que dejó al caudillo conservador libre de presiones. A esto se sumaron graves diferencias entre los liberales, algunos de los cuales -como Santos Degollado y Miguel Lerdo de Tejada- parecían dispuestos a llegar a una transacción con el bando opuesto. El sitio de Veracruz, sin embargo, tuvo un resultado similar al del año anterior, pues se advertía en el caudillo conservador, Miguel Miramón, una buena capacidad militar en las batallas de movimiento, pero en el asedio o sus tropas no pudieron ocupar la plaza portuaria por tierra ni por mar.

El puerto de Veracruz fue escenario de un hecho trascendental. El 7 de julio de 1859, el gobierno liberal constitucionalista de Benito Juárez dio a conocer el programa político que pretendía defender, en el cual el presidente y sus ministros mostraban su disposición a sostener la Constitución de 1857, al tiempo que anunciaban la separación de la Iglesia y el Estado. En ese propio mes la Constitución fue puesta en práctica al expedirse las llamadas Leyes de Reforma, destinadas a evitar la intervención del clero en la política nacional y a iniciar un proceso de secularización social. El 12 de julio se decretó la nacionalización de los bienes eclesiásticos y la separación Iglesia-Estado, el 23 se declaró el matrimonio como contrato civil, el 28 se estableció el registro civil y el 31 se ordenó la secularización de los cementerios. En el mes de agosto siguiente se declararon los días laicos y religiosos que oficialmente serían festivos -con la prohibición de la asistencia oficial a las ceremonias religiosas- y el 4 de diciembre se decretó la libertad de cultos.

El partido liberal recibió con entusiasmo esta legislación reformista y la puso en marcha de inmediato, comenzando por la propia plaza porteña, sin considerar el estado de guerra. Los conservadores, por el contrario, protestaron con vehemencia.

En principio, las leyes no tuvieron el éxito y el impacto que se esperaba, ni resolvieron las dificultades financieras de los constitucionalistas. Sin embargo, significaron un profundo cambio de estructura en el organismo de la sociedad, que inició la marcha hacia un Estado laico, donde cada institución se ocupara de lo que le era y es propio: el Estado, de la política; la Iglesia, de la religión.

Después de tres años de guerra civil, las fuerzas liberales, encabezadas por el general Jesús González Ortega, enfrentaron el 22 de diciembre de 1860 la que sería la última batalla contra las fuerzas conservadoras, dirigidas una vez más por Miguel Miramón. Los liberales vencieron a los debilitados conservadores definitivamente en la batalla de Calpulalpan, en el estado de México. Finalmente, Juárez y su gabinete hicieron su entrada triunfal en la ciudad de México el 1 de enero de 1861. Este acontecimiento marcó el final de la llamada Guerra de Reforma o Guerra de Tres años.

 

Bibliografía

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