Generación del 28

Historia, Política, Educación, Venezuela

Generación del 28 (1928). Nombre que recibe el grupo de estudiantes universitarios venezolanos que desde ese año se enfrentaron a la dictadura de Juan Vicente Gómez.

El origen de esta generación se ubica en los jóvenes que ingresaron en la Universidad Central de Venezuela (UCV) entre 1923 y 1925, y tomaron la iniciativa de reconstituir los centros de estudiantes pertenecientes a las facultades de Medicina, Derecho e Ingeniería y luego se convertirían en tenaces opositores de la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935). Comenzaron sus actividades promoviendo el restablecimiento de la Federación de Estudiantes de Venezuela, organización que había sido inhabilitada desde la época de gobierno de Cipriano Castro, extendido de 1898 hasta 1909.

Entre los estudiantes figuraban Jacinto Fombona Pachano, Raúl Leoni, Elías Benarroch, Isaac Pardo, Miguel Otero Silva, Juan José Palacios, José Tomás Jiménez Arráiz y Rafael Echenique Chirinos. Con el apoyo del  rector de la UCV, Diego Carbonell, impulsaron actividades académicas y culturales. Como una parte de los estudiantes de la Universidad procedía del interior del país, surgió la idea de recaudar fondos para la creación de “La Casa de Andrés Bello”, con el doble propósito de ser sede de eventos culturales y alberque para estudiantes de menos recursos.

Se escogió la fecha del 12 de febrero de 1928, aniversario de la Batalla de la Victoria, para iniciar “La Semana del Estudiante”, como parte del carnaval de ese año. El programa incluía un desfile desde la Universidad hasta el Panteón Nacional, en homenaje a los próceres de la Independencia, así como otras actividades, entre ellas la coronación de la estudiante Beatriz Peña como reina.

Dado el descontento existente contra la dictadura de Gómez, “La Semana del Estudiante” derivó en airadas protestas contra su régimen, en las que se destacaron por sus audaces actos e intervenciones públicas Pio Tamayo, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Joaquín Gabaldón Márquez y Guillermo Prince Lara, quien incluso rompió una tarja alusiva a una obra gubernamental en la Escuela de Medicina. En represalia, varios de los involucrados fueron encarcelados en la prisión La Rotunda.

En solidaridad con los detenidos, más de dos centenares de universitarios dieron a conocer un telegrama a Juan Vicente Gómez en el que se consideraban corresponsables de lo sucedido, por lo que 214 de ellos fueron también encarcelados, ahora en la antigua fortaleza colonial de Puerto Cabello. Ante este abuso de autoridad, brotaron nuevas protestas populares en Caracas, acompañadas de cierre de comercios y huelgas, que se extendieron a otras partes del país. Para calmar los ánimos, y en un acto sin precedentes, el gobierno liberó a los jóvenes estudiantes doce días después de su arresto, los que fueron ovacionados por el pueblo al regresar a la capital.

En medio de este ambiente, fue abortada, el 7 de abril de 1928, una conspiración cívico-militar contra el régimen gomecista, en la que estaban involucrados estudiantes como Juan José Palacios, Francisco Rivas Lázaro, Fidel Rontondaro y Germán Tortosa, junto a jóvenes militares, todos sancionados a severas penas. Un grupo de estudiantes dio a conocer, en octubre de ese mismo año, un documento dirigido al gobierno para que reconsidere las condenas, lo que provocó que dos centenares de ellos fueran detenidos y enviados a las colonias de Araira a realizar trabajos forzados en la construcción de una carretera; aunque los considerados más rebeldes fueron recluidos en el aislado presidio de Palenque o el Castillo de Puerto Cabello, entre estos estaban Pedro Juliac, Rafael Chirinos, Ricardo Razetti, Antonio Sánchez Pacheco, Antonio Anzola Carrillo, Clemente Parparcén, Eduardo Celis Sauné, Enrique García Maldonado, Guillermo López Gallegos, José Antonio Marturet, Juan Yáñez, Luis Felipe Vegas, Luis Villalba, Nelson Himiob e Inocente Palacios, bajo la orientación de Pio Tamayo y Rafael Arévalo González, se vertebraron círculos de estudio en el que muchos de los jóvenes presos políticos se radicalizaron y convirtieron en marxistas, hasta que fueron liberados y expulsados de Venezuela a principios de 1929.

Una parte apreciable de los miembros de la generación del 28 tuvo que vivir en el exilio, donde se involucraron en conspiraciones y acciones armadas para derrocar la dictadura gomecista. También fundaron nuevas organizaciones, como el Partido Revolucionario Venezolano, el Partido Comunista y Acción Democrática, algunas de las cuales jugarían un papel protagónico en la vida política de Venezuela, sobre todo después que la generación del 28 pudo regresar a su patria tras la muerte de Gómez el 17 de diciembre de 1935.

Varios de los integrantes de esta histórica generación no sólo sobresalieron en la vida política venezolana, sino también en la cultura y la ciencia. Fueron, entre otros,  los casos de Guillermo Meneses, Miguel Otero Silva, Felipe Massiani, Antonio Arráiz, Miguel Acosta Saignes, Isaac J. Pardo, Rodolfo Quintero y Juan Bautista Fuenmayor.

 

Bibliografía

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