Francisco de Miranda

Historia, Política, Venezuela

Francisco de Miranda (Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez Ravelo y Espinosa 1750-1816). Patriota venezolano. Considerado el precursor de la independencia de la América hispana.

Nacido en Caracas el 28 de marzo de 1750, Francisco de Miranda creció en el seno de una familia acomodada. Su padre, Sebastián Miranda, fue oficial del batallón de milicias de los canarios de Caracas, además de poseer varios negocios, entre los que se encontraban una panadería y una tienda de telas, los cuales eran administrados por su esposa, Francisca Rodríguez.

Después de cursar estudios superiores de latín, gramática, catecismo, filosofía y medicina en la Universidad de Caracas, su padre lo envió a España el 25 de enero de 1771 para que cursara la carrera militar. Consiguió el grado de Capitán del Regimiento de Infantería de la Princesa, en el cual prestó servicio en Madrid, Granada, Cádiz y Melilla. En esta última ciudad estuvo a las órdenes del general Juan Manuel Cajigal, quien lo apadrinó a lo largo de su carrera como militar español. El 28 de abril de 1780, y a las órdenes de Cajigal, Miranda se embarcó en Cádiz en un contingente de tropas destinado a La Habana. Una vez allí fue nombrado Capitán del Ejército de Aragón y ayudante del General Cajigal. Al poco tiempo Cajigal fue nombrado Gobernador de Cuba, y Miranda se convirtió en uno de sus favoritos.

Desde Cuba participó en la campaña de Pensacola –que le ganó el grado de Teniente Coronel por su arrojo y valentía- y la de La Florida, destacados hitos de la liberación de las Trece Colonias inglesas de América, pues España estaba en guerra con Inglaterra y apoyaba a los colonos norteamericanos. Durante esas campañas trabó amistad con Alexander Hamilton y Jorge Washington, y especialmente con el coronel William Smith, quien lo acompañaría en varios de sus periplos por Europa y América.

Entre agosto y diciembre de 1781, el gobernador Cajigal designó a Miranda para realizar un canje de prisioneros en la isla de Jamaica. No obstante haber culminado con éxito su misión, surgieron intrigas contra Miranda; entre ellas, acusaciones de contrabando junto a antiguas persecuciones del Tribunal de la Inquisición de Sevilla y otros cargos. Debido a ello, Miranda desertó y salió clandestinamente hacia el territorio norteamericano. Fue allí donde se radicalizó y comenzó a acariciar la idea de la emancipación de Hispanoamérica, a la que comenzó a denominar “Colombia”.

Entre 1785 y 1789 emprendió un largo viaje por Europa. Visitó Holanda, Suecia, Sajonia, Bohemia, Hungría, Dinamarca, Finlandia, Italia y Grecia, mientras adquiría conocimientos de las lenguas y las culturas de esas regiones. A fines de 1786 llegó a Rusia, donde hizo amistad con el Príncipe Potemkin y con la emperatriz Catalina, quien le confirió el privilegio de llevar el uniforme del ejército ruso.

Miranda desarrolló relaciones con dignatarios y monarcas del norte europeo, desde Polonia hasta Noruega. Era bien recibido en los palacios, aunque siempre amenazado por la sombra de la Inquisición, que lo persiguió casi hasta su muerte. 

Cuando estalló la Revolución Francesa, inmediatamente se enroló en los ejércitos revolucionarios. Se destacó por su valor en las batallas que libró, especialmente en la de Valmy, y fue ascendido al grado de general. Sin embargo, víctima de intrigas del General Dumouriez, Miranda terminó enjuiciado por traición a la revolución, degradado y expulsado de Francia.

En 1798 Miranda regresó a Londres, donde había hecho una breve estancia al arribar a Europa y había dejado amigos como John Turnbull, quien fue su más fiel seguidor. Hacia 1800 retomó sus proyectos para liberar a la América Hispana del yugo colonial. Se reunió varias veces con dignatarios ingleses, que le prometieron apoyo a una expedición libertadora que nunca se materializó. Sin embargo, en 1805 consiguió algún respaldo, y de inmediato embarcó para Nueva York, en la joven federación estadounidense, donde se encontró con el coronel William Smith, quien lo puso en relación con sus antiguos compañeros de la guerra de independencia.

Sin más apoyo de las autoridades norteamericanas que una promesa de “no interferencia en su expedición”, Miranda consiguió una embarcación de buen talante, a la que bautizó con el nombre de su hijo, Leandro, y se embarcó hacia Haití para recabar ayuda de los líderes de la primera república independiente de  la América Latina. Recaló en el puerto de Jacmel, donde compró dos embarcaciones pequeñas: Bachus y Bee; reclutó una tripulación compuesta de sesenta hombres (irlandeses y norteamericanos sobre todo) y puso rumbo hacia las costas de Venezuela. También en Jacmel enarboló por primera vez el tricolor amarillo, azul y rojo que escogió como bandera de Colombia (en su concepto, Hispanoamérica toda), y que sería empleado por los patriotas norandinos a partir de 1810.

La madrugada del 27 de abril de 1806 los tres barcos recalaron en la bahía de Ocumare, en las costas del Caribe venezolano. Pero fueron sorprendidos por dos naves de guerra españolas, la Argos y la Celoso, que capturaron las embarcaciones más pequeñas con sus sesenta tripulantes, dando al traste con la primera de las incursiones de Miranda en Tierra Firme. De esta intentona resultaron ahorcados diez de sus tripulantes, y confinados a diez, veinte y treinta años de prisión el resto de ellos. El Leandro escapó y se refugió en las Antillas Menores. En un segundo intento, Miranda salió de Puerto España y desembarcó en Coro, el 3 de agosto de 1806. Esta villa venezolana, así como sus alrededores, habían sido casi abandonados, ya que la expedición de Miranda había sido delatada prácticamente desde su inicio, y el Capitán General Manuel de Guevara y Vasconcelos había dictado días antes un Bando de Alarma que ordenaba, entre otras cosas, el abandono de la población. Después de esta experiencia, Miranda regresó a Londres.

En 1808 recibió informes de que la provincia de Caracas estaba convulsionada por las noticias de la ocupación napoleónica en la península ibérica. Pero no fue hasta 1810 -cuando recibió la visita de tres jóvenes enviados por la Junta Suprema de Caracas, Simón Bolívar, Andrés Bello y Luís López Méndez- que Miranda decidió regresar a su patria.

Arribó a La Guaira en diciembre de 1810, y en Caracas fue aclamado por la población capitalina. Lideró las deliberaciones del Congreso de Venezuela, el que finalmente declaró la independencia absoluta, con la creación de la República de Venezuela -la primera de toda Hispanoamérica-  el 5 de julio de 1811. La reacción del gobierno español no se hizo esperar, y de inmediato se enviaron tropas contra la primera república venezolana.

Luego de varias batallas perdidas, el Gobierno de Venezuela decidió entregar a Miranda el mando supremo del ejército. Una serie de reveses militares  lo llevaron a solicitar un alto al fuego a los realistas, para después firmar una capitulación el 25 de julio de 1812.

Miranda retornó a Caracas, mandó empacar lo necesario y se trasladó a La Guaira, con el fin de salir en el buque británico Sapphire hacia el Caribe. Sin embargo, el general español Monteverde violó los acuerdos de la capitulación y comenzó una persecución contra los patriotas. Algunos culparon a Miranda de traición y decidieron entregarlo a las autoridades españolas la noche del 30 de julio de 1812.

Miranda fue enviado a prisión en La Guaira. En 1813 fue trasladado al Castillo de San Carlos (hoy Castillo Libertador), en Puerto Cabello, desde el cual fue conducido a San Juan de Puerto Rico, de donde finalmente fue remitido a Cádiz y recluido en la Cárcel de las Cuatro Torres, muy cerca del Arsenal de La Carraca.  Allí murió el 14 de julio de 1816.

 

Bibliografía activa

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Bibliografía pasiva

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