Ezequiel Zamora Correa

Historia, Venezuela

Ezequiel Zamora Correa (1817-1860). Militar y político liberal de ideas igualitaristas venezolano. Jefe de Operaciones de la Guerra Federal.

Nació el 1 de febrero de 1817 en la hondonada de Cúa, en los valles del Tuy Medio, en medio de la contienda por la independencia, en la que murió su padre Alejandro Zamora combatiendo a los realistas. Su madre, Paula Correa, natural de la Villa de San Luis de Cura, que poseía una tienda con su marido, al enviudar en 1821 se trasladó a Caracas con Ezequiel Zamora y sus hermanos, donde pudieron realizar estudios primarios elementales.

Desde muy temprana edad, Ezequiel Zamora se vio obligado a trabajar. Establecido en 1838 en el pueblo natal de su madre, Villa de Cura, en los Llanos del Aragua, abrió una tienda de víveres y negoció con ganado y productos agrícolas en las poblaciones vecinas del Guárico y Apure. Su cuñado, el alsaciano Jean Cáspers, le relató sus vivencias sobre la situación social y los movimientos políticos europeos, mientras el abogado José María García le instruyó en filosofía, historia universal y derecho romano. Por otra parte, la dura vida en los Llanos lo sensibilizó con los graves problemas sociales de la región.
A su formación política también contribuyó la influencia del liberalismo de Antonio Leocadio Guzmán, que fundó en 1840 el Partido Liberal y su vocero El Venezolano, para oponerse al gobierno conservador de José Antonio Páez. Convertido pronto en un conocido líder liberal regional, Zamora estuvo entre los organizadores de la Sociedad Liberal de Villa de Cura, que llegó a adoptar la consigna de “¡Tierra y hombres libres!”, en defensa de los campesinos y esclavos.

La decisión del gobierno conservador o godo de anular el resultado de los comicios en los llanos centrales, que favorecían a Zamora, postulado para elector, provocaron el espontáneo levantamiento armado de cientos de peones humildes el 1 de septiembre de 1846. Una semana después, el propio Zamora se alzó en armas en Guambra, con las consignas “Tierra y hombres libres” y “Respeto al Campesino y Desaparición de los Godos”, lo que le granjearía el apoyo popular y el título de General del Pueblo Soberano.

En esta campaña, Ezequiel Zamora sobresalió no sólo como líder político por su ideario revolucionario y democrático, sino también como jefe militar, como lo demostró en la organización de un ejército rebelde de base campesina y en las más de veinte victorias que obtuvo sobre sus adversarios -entre ellas las de Los Bagres y Los Leones-, sólo opacadas por su revés en la batalla de Cantaure. Sin embargo, a principios de 1847, la mejor preparación y armamento de las fuerzas de Páez, junto a las sucesivas enfermedades de Zamora, convaleciente en forma sucesiva de fiebre amarilla y tifus, terminaron por provocar la derrota de sus partidarios, sellada con su detención el 26 de marzo de ese año.

Juzgado en Villa de Cura y condenado a muerte el 27 de julio, escapó de su cautiverio y se refugió en Maracay. Luego, a la llegada al poder de José Tadeo Monagas, la pena capital le fue conmutada por una condena de cadena perpetua. El 24 de enero de 1848, Zamora respaldó al asediado Presidente Monagas -inclinado al liberalismo y apoyado por Antonio Leocadio Guzmán-, que le encargó formar un batallón en Villa de Cura como Comandante de Milicias Nacionales. En esta condición, participó en varias campañas militares en favor del gobierno que tuvieron por escenarios los Llanos, Zulia y Mérida (1848-1849), destacándose por su valor y audacia en los combates de Barinas, Cabimas, Quisiro, Barinasy y San Carlos, bajo el mando del propio Monagas y Santiago Mariño. Detenido Páez, a Zamora le correspondió trasladar al encumbrado prisionero de Valencia hasta Caracas.

En 1851 Zamora fue ascendido a Coronel y tres años después a General de Brigada. En ese tiempo, fue sucesivamente Comandante de Armas de Maracaibo, Ciudad Bolívar, Barcelona y Cumaná. En 1856 se retiró a la vida privada para contraer matrimonio con Estefanía de Falcón, hermana del General Juan Crisóstomo Falcón, estableciendo su residencia en Coro con su esposa e hijos adoptivos, pues su mujer era viuda de un rico propietario extranjero.

En 1858, asumió de manera provisional la Comandancia Militar de la Provincia de Paraguaná, para luchar contra el contrabando armas que realizaban los conservadores y oligarcas en varias partes del país, hasta que renunció a raíz del derrocamiento del gobierno de José Tadeo Monagas, en marzo de 1858, que llevó a Julián Castro a la Presidencia de la República. Una vez en el gobierno, Castro persiguió con saña a los liberales, obligados a expatriarse, entre ellos Ezequiel Zamora, creando además las condiciones para el retorno al país del viejo General Páez.

Refugiado en Curazao, Zamora organizó una insurrección en apoyo de su cuñado Juan Crisóstomo Falcón, que ya se había levantado en armas contra el gobierno enarbolando la bandera del liberalismo amarillo (federal).  Los intentos gubernamentales, respaldados por Páez, por prolongar el orden centralista y conservador frente al ascenso del liberalismo federalista, radicalizaron la lucha, la cual se transformó en una masiva sublevación de los desheredados del campo.

La revolución federalista, iniciada el 20 de febrero de 1859, se convirtió en una sangrienta guerra de cinco años de duración. Su jefe más popular fue el general Ezequiel Zamora, quien desembarcó tres días después en la Vela de Coro, líder natural de los campesinos pobres y llaneros, que reclamaban una reforma agraria y la disminución de impuestos. Desde la costa venezolana, donde el 26 de febrero constituyó un gobierno provisional para toda Venezuela, Zamora emprendió una ofensiva militar como Jefe de Operaciones de Occidente, en dirección al centro del país y de respaldo a su cuñado, Juan Crisóstomo Falcón, proclamado primer jefe del movimiento federalista nacional. Entre las metas de la revolución federalista, enfilada por Zamora contra los privilegios de la oligarquía conservadora, se incluía la libertad de cultos, de prensa, abolición de la pena de muerte, disminución de aranceles de aduana (25%), ratificación del fin de la esclavitud –que había sido abolida en 1854- y eliminación de la prisión por deudas.

El 23 de marzo de 1859 el General Zamora triunfo en el combate de El Palito y cinco días después ocupó San Felipe, pues avanzaba hacia los llanos occidentales. Como parte del proceso de implantación del régimen federalista, iniciado con anterioridad en Coro, el Jefe de Operaciones convirtió también la provincia liberada en entidad federal con el nombre de Estado Yaracuy. Tras entrar en forma triunfal en Yaratiguay y Cabudare, obtuvo una importante victoria militar en Araure el 5 de abril de 1859, seguida del asalto a Barinas diez días después

La aplastante derrota del ejército centralista, el 10 de diciembre de 1859, en la batalla de Santa Inés (Barinas), se considera una acción decisiva en la Guerra Federal y una muestra de las extraordinarias dotes militares del Jefe de Operaciones. Después de Santa Inés, se dirigió hacia el centro del país a través de Barinas –donde recibió el 4 de junio de 1859 el título de Valiente Ciudadano- y Portuguesa. Antes de aproximarse a la capital venezolana, el General Zamora debía desalojar a los restos conservadores concentrados en la ciudad de San Carlos, batalla que se inició el 3 de enero de 1860, donde tras su esperada victoria los liberales Antonio Guzmán Blanco –hijo de Antonio Leocadio- y Juan Crisóstomo Falcón esperaban la proclamación de este último como Presidente Provisional de la República.

Pero el 10 de enero, cuando la rendición de la plaza ya era segura, una aparente bala perdida mató a Zamora cuando recorría las trincheras, lo que ha dado basamento a diversas teorías conspirativas sobre los autores intelectuales de su muerte, incluido sus propios partidarios, pues ya eran del dominio público las crecientes desavenencias de Zamora con Falcón y Guzmán Blanco. Tras su muerte, Falcón tomó el mando de la Guerra Federal que terminó en 1863. El 24 de abril de 1863, Guzmán Blanco firmaba en su nombre el Tratado de Coche. Los acuerdos, que pusieron fin a la larga y costosa guerra civil, permitieron establecer los Estados Unidos de Venezuela y a Guzmán, representante del ala terrateniente del liberalismo, escalar la vicepresidencia, con lo que el centro del poder pasó de las elites orientales a las occidentales, quedando abandonado el programa social de Zamora.

El 13 de septiembre de 1872 los restos de Ezequiel Zamora fueron trasladados a Caracas y colocados en la iglesia de la Santísima Trinidad, actual Panteón Nacional. En la historia de Venezuela del siglo XIX, el Valiente Ciudadano es considerado el más importante líder revolucionario del periodo posterior a la independencia por su avanzado ideario democrático y de justicia social frustrado con su extraña muerte.

 

Bibliografía

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