Eugenio George Laffita

Deporte, Cuba

Eugenio George Laffita (1935-2014). Afamado director técnico de voleibol. Bajo su dirección el equipo cubano fue tres veces campeón olímpico y mundial. Seleccionado por la Federación Internacional de la disciplina el mejor entrenador del siglo XX en el mundo.

Nació en la ciudad primada de Cuba, Baracoa, al este de la provincia de Guantánamo, el 22 de febrero de 1935. Al comenzar sus estudios de bachiller, su familia se trasladó a La Habana. En el gimnasio Pepe Barrientos, ubicado en la barriada capitalina de Luyanó, prosiguió en 1947 con mucha más seriedad las prácticas del voleibol, bajo la égida de quien fuera por mucho el promotor y figura inspiradora de este deporte en Cuba, Jacinto del Cueto.  

Aunque su fama y resultados le llegaron a Eugenio en funciones de director técnico, es justo consignar que en sus años mozos fue un buen jugador. Por ejemplo, en 1955 integró el equipo cubano que tomó parte en los II Juegos Panamericanos de Ciudad de México como atacador auxiliar. Allí tuvo una destacada actuación, aunque quedaron fuera del podio de premiaciones (USA, México y Brasil). En 1956 asistió al Campeonato Mundial de París, Cuba decepcionó con un decimoséptimo lugar. En el equipo también figuraba su hermano Edgar.

Las otras competencias en las que intervino fueron los Panamericanos de Chicago 1959 (7mo lugar) y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston, Jamaica 1962 (4to), pero los resultados demostraron, que el voleibol cubano no pertenecía, en aquella época, a la elite mundial, ni siquiera a nivel del área.    

A finales de la década del 50, Eugenio George alternó funciones de jugador con las de entrenador, pero solo hasta 1963, después de su retiro, que se hizo cargo del equipo masculino, categoría juvenil. A partir de ahí, se comenzaron otros métodos de entrenamiento mucho más científicos, se analizó la naturaleza misma del voleibol, las características del jugador cubano, su temperamento, desarrollo de sus destrezas y habilidades. También iniciaron el estudio de los principales rivales no solo en el continente, sino del mundo entero. Y los resultados se hicieron palpables.

En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan, Puerto Rico, 1966, el equipo Cuba de mayores se llevó el primer lugar y dejó segundo y tercero puestos para Venezuela y México, dos potencias por aquel entonces del voleibol masculino en la zona.

En 1968 lo promovieron para dirigir el colectivo técnico de las mujeres, labor que desempeñó por casi 40 años. En la década del 70, bajo la dirección técnica de Eugenio George y secundado por Antonio (Ñico) Perdomo, las cubanas se impusieron en los Juegos Deportivos Panamericanos de Cali 1971, México 1975 y San Juan 1979. Además barrieron con sus rivales en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 1974 y Medellín 1978, pues en Panamá 1970 terminaron por detrás de México.

Pero, sin dudas, el triunfo más resonante lo obtuvieron en el Campeonato Mundial de Leningrado en 1978, cuando contra todo pronóstico se llevaron la histórica medalla de oro, al vencer en la final a las japonesas, las llamadas "Niñas Magas del Oriente". En aquel equipo sobresalieron, entre otras, Mercedes (Mamita) Pérez, la zurda Mercedes Pomares, Lucila Urgellés, Nelly Barnet, Ana María García y la pasadora Imilsis Téllez.

El colectivo técnico que dirigía Eugenio ideó una formación 4-2 en vez de la 5-1 habitual. Cuba era el único país que la utilizaba y con acierto. Consistía en cuatro atacadoras: dos auxiliares y dos centrales, más dos pasadoras que remataban indistintamente y bloqueaban también, por lo que las seis en cancha eran piezas clave en la ofensiva del conjunto.

En 1980, con la misma formación de hacía dos años atrás, decepcionaron con un quinto lugar en los Juegos Olímpicos de Moscú, por detrás de escuadras sin tradición en la disciplina como Bulgaria y Hungría, tercer y cuarto puestos, por ese orden. Los primeros lugares fueron para otras dos potencias como la URSS y RDA. Como quiera que Cuba no participó en las citas estivales de Los Ángeles 1984, en solidaridad con el bloque socialista, y de Seúl 1988, por respaldo a la República Democrática de Corea, las muchachas del voleibol cubano no pudieron demostrar en estos certámenes lo aprendido con el profesor Eugenio George al frente. Todo lo dejarían para los tres juegos posteriores, en los cuales escribieron una hazaña irrepetible.

En la década del 80, mantuvieron la hegemonía en el área centroamericana, al dominar las citas de La Habana 1982 y Santiago de los Caballeros 1986; en ambos casos, ante México. A nivel panamericano, se recuerdan los grandes éxitos ante Estados Unidos, en Caracas 1983, y frente a Perú en Indianápolis 1987. En Campeonatos Mundiales finalizaron quintas en Perú 1982 y volvieron al podio en Checoslovaquia 1986 con un segundo lugar, tras caer en la final en un dramático encuentro frente al imbatible China. Se había renovado bastante la escuadra con juveniles de mucha fuerza. Por ejemplo, la súperestrella Mireya Luis debutó en Caracas, con solo 16 años, sustituyendo nada menos que a Mercedes Pérez. También integraron esos conjuntos las no menos estelares Josefina Capote, Lázara González y Nancy González, entre otras.

Pero lo mejor estaba por llegar aún. En la década del 90, empezaron a ser llamadas "Las Espectaculares Morenas del Caribe". Con el cambio generacional obligado en cualquier equipo, comenzaron a sobresalir Regla Torres, Regla Bell, Magalys Carvajal, Yumilka Ruiz, Lily Izquierdo, Tania Ortiz, Mercedes Calderón, Raisa O’Farrill, Marlenis Costa, Idalmis Gato y Martha Sánchez, entre otras muchas.

Así, el afamado técnico las condujo a ganar tres coronas olímpicas de forma consecutivas. En Barcelona 1992, después de 12 años de ausencia, las cubanitas se impusieron a China (3-1), Brasil (3-1), Holanda (3-0), en semifinales a Estados Unidos (3-2) y por el preciado galardón derrotaron 3-1 al equipo unificado de Rusia y las ex repúblicas soviéticas (EUN).

Cuatro años después, repitieron el éxito en Atlanta, con triunfos en preliminares frente a Canadá (3-0), Perú (3-0), Alemania (3-0); aunque perdieron frente a Brasil (0-3) y Rusia (1-3) clasificaron al cruce de cuartos de finales donde liquidaron a Estados Unidos (3-0). En semifinales tomaron desquite ante Brasil (3-2) y por el oro dispusieron de China 3-1. Habían igualado la hazaña protagonizada por la Unión Soviética de ganar dos títulos consecutivos en Juegos Olímpicos: en México 1968 y Munich 1972.

En Sydney 2000, las cubanas rompieron el hechizo e implantaron una marca muy difícil de igualar en siglos. En Australia perdieron solo en preliminares frente a Rusia (2-3), pero tomaron desquite y ganaron frente a las rusas el decisivo partido por la medalla de oro (3-2). Por si esto fuera insuficiente, en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Cuba finalizó con la presea de bronce.

En la hoja de servicios de Eugenio George aparecen además las coronas en los Campeonatos Mundiales de Brasil 1994 y Japón 1998, las Copas del Mundo de 1981, 1989 y 1995, todas en Japón, y los Gran Prix de 1993 y 2000. Además, el título en los Juegos Deportivos Panamericanos de La Habana 1991 y Mar del Plata 1995, porque en Winnipeg 1999 perdieron la final frente a Brasil en cinco peleados sets.

Todo este aval lo respaldó para ser elegido por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) como el Entrenador del Siglo XX en la rama femenina. En 1979 fue condecorado como Héroe Nacional del Trabajo, al que une la Orden al Mérito Deportivo entre otros lauros de este hombre con más de 50 años guiando el voleibol en la mayor de las Antillas.

Se mantuvo entre 2005 y 2008 como asesor principal de Antonio Perdomo, Director Técnico del equipo de Voleibol femenino de Cuba. 

Falleció en La Habana, el 31 de mayo de 2014.

 

Bibliografía

Capetillo, Enrique, Miguel Hernández, Miguel Ángel Masjuán y Víctor Joaquín Ortega: Cuba, sus aros de gloria, Editorial Ocean Press [s.l.], 1996.

Forbes, Irene y Juan Velázquez: Elegidos por la gloria, Editorial Científico-Técnica, La Habana, 2003.

Masjuán, Miguel Ángel y Juan de las Cuevas: Personalidades del deporte cubano, Editorial Científico-Técnica, La Habana, 2007.