Estela Rodríguez Villanueva

Deporte, Cuba

Estela Rodríguez Villanueva (1967). Judoca cubana. Campeona mundial en Belgrado 1987, convirtiéndose en la primera cubana con tal galardón en la historia del judo de la Isla. Además, atesora dos subtítulos olímpicos.

Nació el 12 de noviembre de 1967, en el poblado de Palma Soriano, en la oriental provincia de Santiago de Cuba. Comenzó en el deporte practicando baloncesto, pues con sus casi dos metros de estatura y 80 kilogramos de peso, era la pívot ideal en su equipo escolar. Con 17 años, ya matriculada en la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) de su territorio, decidió cambiar hacia el judo, bajo las orientaciones del preparador Roberto Lewis, quien finalmente la convenció de que podía alcanzar sus mejores resultados en este arte marcial.

En 1985 participó en el Campeonato Nacional Juvenil y terminó muy contenta en el podio de premiaciones con una medalla de bronce. A partir de ahí, fue escogida para integrar la preselección nacional en la categoría supercompleta, bajo las orientaciones del afamado entrenador Ronaldo Veitía. Por aquel entonces, las muchachas empezaban oficialmente la práctica del judo en Cuba, que tuvo su primer campeonato nacional de mayores dos años antes en el centro deportivo Vicente Ponce Carrasco, en la capital.     

El debut de las judocas cubanas en Juegos Deportivos Panamericanos fue en Indianápolis, Estados Unidos 1987, aunque ya este deporte para féminas había tenido su estreno en la cita de Caracas, Venezuela, en 1983. Estela integró el seleccionado de su país y alcanzó dos medallas: la de plata en la división libre y la de bronce en más de 72 kilogramos.

La santiaguera aprendía rápido los secretos de este difícil deporte, sobre todo las diferentes técnicas —entre ellas, las de proyección—, pero debía trabajar más en la fuerza y entonces los técnicos insistieron con la joven en la labor del gimnasio.

Ese mismo año tuvo el privilegio de convertirse en la primera cubana que asistía a un Campeonato Mundial. La ciudad de Essen, en la República Federal de Alemania, organizó el evento y entre lo que más vale y brilla del judo en el mundo, Estela finalizó en la séptima posición. Sin embargo, la santiaguera mostró cualidades enormes sobre los tatamis, a pesar de combatir con algunas semanas de embarazo.

Por razones políticas, Cuba no asistió a los Juegos Olímpicos de Seúl, Corea del Sur 1988, en solidaridad con la República Democrática de Corea, aunque el judo para mujeres en la lid bajo los cinco años solo estuvo como disciplina de exhibición. En realidad, se hizo oficial en la próxima contienda cuatro años después.

En 1989, Estela Rodríguez se encontraba en lo más alto de su carrera deportiva. Dominó una vez más su división (más de 72 kilogramos) en el campeonato nacional y se impuso en varios eventos por el Viejo Continente. Con este aval y la experiencia que ya tenía en citas del orbe, asistió al Campeonato Mundial de Belgrado, con 22 años, en las divisiones superpesada y libre. En la primera de ellas, terminó en el quinto puesto, pero en la abierta obtuvo la medalla de oro. Entre otras, logró victorias muy convincentes frente a la japonesa Yoko Tanabe y por el máximo galardón ante la británica Sharon Lee.

Constituyó su primer y gran éxito a nivel mundial. Ese año fue elegida entre los 10 mejores atletas de Cuba, privilegio al cual muy pocos pueden acceder, solo con actuaciones muy relevantes como el alcanzado por Estela Rodríguez, quien repitió estos lauros en 1991 y 1992.

Esta judoca tuvo un buen año 1991. Logró dos medallas de oro en los Juegos Continentales de La Habana, aunque las competencias de judo se desarrollaron en la subsede de Santiago de Cuba. Demostró su clase estelar en el Panamericano de la disciplina, en el cual fue elegida además la judoca más destacada. En el Campeonato Mundial de Barcelona, España, se llevó otra medalla, esta vez de plata en la categoría supercompleta, al perder con la china Yiaoyan Ihuang en la categoría absoluta, aunque tuvo que conformarse con el quinto puesto en su división de más de 72 kilogramos, al caer a solo tres segundos del final por ippón (punto completo) ante la polaca Beata Maksymowa. Y en la Copa Fukuoka en Japón, un exigente evento con lo que más vale del judo en el mundo, terminó también en el segundo escaño.

Meses antes de su primera cita estival, en 1992, la santiaguera ratificó su hegemonía en el Campeonato Panamericano, terminó segunda en la Copa Mundial y recuperó el trono en la Copa Fukuoka, amén de ganar el campeonato cubano y el internacional Judoguis Dorado, también en su país. 

En los Juegos Olímpicos de Barcelona, España, Estela se propuso como única meta alcanzar lo más alto del podio, aunque sabía que iba a encontrar un camino escabroso con rivales de altísimo nivel; sobre todo, del continente asiático, potencia en esta disciplina. La fornida morena cubana no tuvo un sorteo favorable, pero de igual manera pudo avanzar. Abrió con éxito ante la medallista de bronce mundial, la polaca Beata Maksymowa, por ippón y tomó desquite de lo sucedido en el Mundial de 1991. Por igual vía, derrotó a la experimentada tailandesa Suyita Yompakdee, para acceder a semifinales. En esta fase, tuvo un combate cerrado ante la francesa Natalie Lupino, otra con presea de bronce en el anterior mundial. Después de mucho batallar, lo decidió a su favor por yuko (medio punto). Ya en la final por la medalla de oro, no pudo con la representante china, Xiaoyang Zhuang, quien ganó por ippón. No obstante, a la atleta santiaguera también le cupo el privilegio de convertirse en la primera medallista olímpica en la historia del judo cubano.

Estela Rodríguez tendría otra oportunidad, en Atlanta 1996. Con ese objetivo bien definido encaró el siguiente ciclo olímpico. Se entregó a los entrenamientos en cuerpo y alma, y puso lo mejor de sí misma en cada competencia fuera en Cuba o allende los mares. Incrementó su medallero mundial, con el bronce en Hamilton, Canadá 1993, y además alcanzó un primer lugar y un tercero en las Copas Fukuoka. En 1995, no fue seleccionada para asistir a los Juegos Deportivos Panamericanos de Mar del Plata, Argentina. Por aquel entonces, ya venía despuntando una jovencita llamada Dayma Beltrán, su principal adversaria en Cuba y su posterior relevo. Dayma fue la encargada de participar en la cita del continente americano y regresó con la medalla de oro.

Estela tampoco tomó parte en el Campeonato del Orbe en Chiba, Japón, ni en los Juegos Mundiales Universitarios, ambos en 1995. Pero esto no la amilanó, todo lo contrario, siguió su preparación intensamente en el centro de entrenamiento Cerro Pelado, en la capital cubana.

Y llegó el año 1996. El colectivo técnico del judo cubano se decidió por la ya experimentada Estela Rodríguez para intervenir en los Juegos Olímpicos del Centenario. En los tatamis de la ciudad estadounidense de Atlanta, venció en su primer combate a la india Shah Kholi por ippón. Luego, pasó sobre la sudcoreana Hyun Me Shun por wazzari (tres cuartos de punto). En cuartos de finales superó a la canadiense Nancy Filteau, por ippón, y en su intento de acceder a la final derrotó a la polaca Maksymowa, también por la máxima calificación. De nuevo iba a discutir el título olímpico, pero una vez más le fue esquivo y ante una judoca china. Perdió en la pelea final con la casi imbatible Fuming Sun, quien la venció por yuko.     

Su principal rival, a pesar de que le ganó varias veces, fue la polaca Maksymowa. Como quiera que era zurda al igual que ella, le costaba mucho trabajo entrarle para iniciar una proyección.

Con el relevo asegurado en Dayma Beltrán, Estela Rodríguez decidió retirarse del deporte activo y dedicarse a enseñar lo aprendido a las muchachas de la preselección nacional. En nueve años dentro del equipo cubano, llevó a sus vitrinas una corona mundial con dos de plata; par de subtítulos olímpicos; dos de oro, una de plata y otra de bronce en Juegos Panamericanos, amén de otros lauros que le valieron ser elegida entre los 100 mejores deportistas de Cuba en el siglo XX.

Recientemente, fue incluida en el Salón de la Fama de la Unión Panamericana de Judo, sitio reservado solo a los estelares de la disciplina.

 

Bibliografía

Forbes, Irene y Juan Velázquez: Elegidos por la gloria, Editora Científico-Técnica, La Habana, 2003.

Masjuán, Miguel Ángel y Juan de las Cuevas: Personalidades del deporte cubano, Editorial Científico-Técnica, La Habana, 2007.

Pérez, Cándido y Ronaldo Veitía: El Judo cubano, mejor equipo del mundo, Editorial Científico-Técnica, La Habana, 2003.