Escuela Nacional de Danza y Folklore

Danza, Cuba

Escuela Nacional de Danza y Folklore

Después de creados, en 1959, el Conjunto Nacional de Danza Moderna (hoy Danza Contemporánea de Cuba) y el Conjunto Folklórico Nacional, y de fundada, en 1962, la Escuela Nacional de Arte, faltaba en Cuba institucionalizar la enseñanza de estas disciplinas para asegurar la existencia de compañías profesionales.

Si bien el ballet tenía antecedentes y una joven tradición, la danza moderna nunca había tenido experiencias docentes, salvo las de Ramiro Guerra antes de 1959 y las del Departamento de Danza Moderna del Teatro Nacional de Cuba. En el folklore, solo existían las investigaciones del Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias y otras instituciones científicas.

En el antiguo reparto Country Club, hoy Cubanacán, donde se instaló la Escuela Nacional de Arte, se escogió un alto promontorio para edificar las instalaciones que ocuparía la Escuela Nacional de Danza y Folklore. Pero los que habrían de ser sus profesores no se habían formado lo suficiente para iniciar semejante empresa. Por ello, se aprovechó la presencia de varios maestros y coreógrafos extranjeros, así como algunos  profesionales  cubanos -sobre todo en las materias folklóricas- para inaugurar, en 1965, la Escuela Nacional en estas especialidades. Su primera directora fue a la maestra Waldeen de Valencia, norteamericana residente en Cuba. Otros maestros de esa etapa fundacional fueron las mexicanas Elena Noriega y Gladiola Orozco; las estadounidenses Lorna Burndsall, Elfride Mahler, Catherin Stern y Bárbara Claxton; los argentinos Regina Katz y Ulises Estrella,  y,  por la parte cubana, los maestros Teresa González, Rogelio Martínez Furé, Tomás González, Alberto Pedro y Olavo Alén.

La presencia de maestros extranjeros en Técnica de la Danza Moderna y Composición, con mayor experiencia en la pedagogía, fue de gran provecho  para los nuevos alumnos, escogidos en todo el país por sus condiciones para la danza moderna. Al mismo tiempo, la labor de Teresa González, Tomás González, Martínez Furé y Alberto Pedro formó la base metodológica para técnicas de folklore y folklore teórico.

La primera graduación se produjo en 1971, y la mayoría de los alumnos integraron las compañías nacionales, aunque muchos continuaron como profesores o marcharon a provincias para formar nuevas agrupaciones.

Posteriormente también se realizó un reordenamiento de la enseñanza, en un nivel elemental de tres cursos y un nivel medio de otros tres. Los estudios contemplaban las asignaturas Técnica de la danza moderna, Técnica del folklore, Creación y ritmo, Composición, Folklore teórico, Música y canto, Historia del arte y Artes plásticas.

Hoy existen escuelas elementales en casi todo el país y escuelas de nivel medio en La Habana (nacional), Villa Clara (solo folklore), Holguín y Santiago de Cuba. Los egresados pueden desarrollarse adecuadamente en ambas manifestaciones, aunque en los últimos años de estudio seleccionan una de ellas, según las perspectivas del servicio profesional y las habilidades que muestren.

De la Escuela Nacional de Danza y Folklore egresaron bailarines y coreógrafos de fama y trascendencia en el arte cubano: Marianela Boán, Rosario Cárdenas, Narciso Medina, Lídice Núñez, George Céspedes y Julio César Iglesias.  

 

Bibliografìa

Domingo Aguero, Laura: "Una mirada al interior de Danza Contemporánea de Cuba", en Espacio Laical 4/2007