Escuela Nacional de Ballet

Danza, Cuba

Escuela Nacional de Ballet. Importante institución formadora de bailarines de Cuba, de gran prestigio internacional.  

Cuando en el año 1962 se creó en Cuba la Escuela Nacional de Arte, entre las especialidades fundadoras ofrecía la de ballet.

Antes de esa fecha la enseñanza de la disciplina, fragmentaria, se concentraba en La Habana a través de iniciativas privadas como las de la  Academia de Ballet Alicia Alonso, la Escuela de la Sociedad Pro Arte Musical y el Conservatorio Municipal de La Habana.

En 1961, al desaparecer la enseñanza privada en Cuba, se construyó, entre las calles L y 19 del Vedado, la Escuela Provincial de Ballet de La Habana, donde confluyeron alumnos de las instituciones mencionadas. Conjuntamente, se seleccionaron niños varones, huérfanos o de pocos recursos, con condiciones físicas para ingresar en la especialidad. Se solicitó cooperación metodológica de los maestros soviéticos Olga Krilova y Mijail Gurov, quienes junto a Fernando y Alicia Alonso y otros colaboradores estructuraron los primeros planes de estudio. La maestra Anna Leontieva fue la primera directora de la escuela. Al año siguiente se realizaron audiciones en todo el país en busca de jóvenes dotados para el ballet. Bailarines del Ballet Nacional de Cuba, junto al maestro Fernando Alonso, recorrieron la isla para incorporar nuevos alumnos a la Escuela Nacional de Arte, que se construía como proyecto internacional en los terrenos del antiguo reparto Country Club (hoy Cubanacán), en La Habana.

El primer director de la Escuela Nacional de Ballet fue el maestro Fernando Alonso, y los profesores fueron los entonces jóvenes bailarines Mirta Plá, Aurora Bosch, Josefina Méndez, Loipa Araújo, Ramona de Sáa y su hermana Margarita, Joaquín Banegas, entre otros. Las clases comenzaron a impartirse en la sede de la futura Escuela Nacional de Danza y Folklore. Mientras, en L y 19 continuaba la preparación de los recién incorporados alumnos, quienes gradualmente fueron pasando a la Escuela Nacional, en Cubanacán.

Los estudios de esa primera promoción eran de seis años, que comenzaban con las asignaturas básicas: ballet, puntas, adagio, danzas históricas; además de historia del arte, música, esgrima, acrobacia, y la instrucción general de estudios secundarios. El modelo pedagógico tenía como antecedente el programa de la Academia Alicia Alonso.

Muchos de los integrantes de ese primer grupo participaron en las funciones del Ballet Nacional de Cuba, antes de culminar sus estudios en 1968. En esa fecha, Fernando Alonso recesó como Director y asumió el cargo Ramona de Sáa, quien desde allí dirigió, con diferentes denominaciones,  la enseñanza del ballet en Cuba.

En el año 1974 los planes de estudio se sometieron a un primer perfeccionamiento, que amplió la enseñanza a ocho años, cinco en nivel elemental y tres en nivel medio. Se abrió también una filial de la escuela en la ciudad de Camagüey, donde desde 1967 existía otra compañía profesional de ballet. Esos perfeccionamientos servían para actualizar periódicamente los planes de estudio. Paralelamente, se iniciaron cursos de preparación de maestros de ballet, para satisfacer las necesidades del resto del país.

Se crearon escuelas elementales en todas las provincias, con el objetivo de abarcar todo el territorio nacional, sin que los aspirantes tuvieran que acudir  a La Habana o Camagüey.

Por problemas constructivos, la Escuela en Cubanacán nunca pudo ser concluida y durante muchos años se trabajó en los salones del Gran Teatro de La Habana. En el año 2001 pasó al edificio de la esquina de Prado y Trocadero, en La Habana; allí cuenta con veinte salones, divididos en aulas teóricas y aulas especializadas en maquillaje, idioma y computación; además de gimnasio, sala de fisioterapia, enfermería y comedor.

Desde 1995 la Escuela Nacional de Ballet celebra anualmente los Encuentros Internacionales de Academias para la Enseñanza del Ballet, y en años alternos los Concursos Internacionales para Estudiantes. Sus profesores brindan asesorías técnicas en Europa y América, y de sus manos han salido estrellas internacionales que hoy encabezan las más importantes compañías de ballet del mundo y de Cuba.

Nuestros bailarines profesionales de ballet se forman en esta escuela con un método único, con conceptos técnicos, estéticos y artísticos de la escuela cubana de ballet.

Bibliografía

Cabrera, Miguel: Ballet Nacional de Cuba, Medio siglo de gloria, Ed. Cuba en el Ballet, La Habana, 1998.