Enrique Arredondo

Radio y TV, Cuba

Enrique Arredondo Álvarez (1906-1988). Destacado actor humorístico de la radio, la televisión, el cine y el teatro cubanos. Se le recuerda por su personaje Bernabé, con el cual alcanzó gran popularidad.

Nació el 2 de abril de 1906, en La Habana.  Antes de su entrada al mundo del espectáculo, incursionó en diversos oficios: mensajero, vendedor de naranjas, fundidor y planchador en una fábrica de zapatos. Procedente de una familia de condición económica muy modesta, vivió en un barrio marginal que mucho debe haber aportado a su ingenio criollo y a su facilidad para el doble sentido, aderezado por su simpatía personal.

En 1923, cuando sólo tenía 17 años comenzó a interpretar al clásico Negrito del teatro vernáculo cubano. A partir de ese año se enroló en varias compañías de teatro, entre ellas la Compañía de Manuel Bolaños, la de Mario Sorondo y la de Guillermo Moreno. En las presentaciones con estos elencos artísticos, Arredondo recorrió la Isla actuando y, simultáneamente, escribiendo sainetes, apropósitos y revistas.

Trabajó con el periodista y autor Luis Amado Francés, en 1928; con Federico Piñero, en 1930; con José Sanabria, en 1931; y con Pedro Castany, en varias ocasiones a partir de 1934. Ese año fue contratado para sustituir  a Sergio Acebal en el personaje del Negrito en el famoso Teatro Alhambra. Este sería un enorme reto pues su antecesor había encarnado el personaje por más de veinte años con gran éxito. Por la calidad y la madurez histriónica de su actuación, llegó a ser considerado uno de los mejores intérpretes de este tipo de personaje, junto a Ramón Espígul, Alberto Garrido y el propio Sergio Acebal.

Sus inicios en el medio radial fueron en 1932, en el programa Piñero-Bas, perteneciente a la emisora CMCG del Hotel Palace, donde dio vida al personaje Chicharito, en sketchs de diez minutos de duración, escritos por Antonio Castell. El resto de los personajes eran interpretados por Federico Piñero (Sopeira), Mercedes Otero (Asunción) y Pancho Bas (Belisario). En esta etapa, además de integrar el dúo Chicharito y Sopeira, alternó interpretando otro personaje (Virutica) que también fue muy bien acogido por el público. Este espectáculo duró hasta 1937, fecha en la que el gallego, la mulata y el negrito asumieron protagonismo en la radio. Otro personaje memorable fue el Doctor Chapotín, creado para la emisora CMQ en 1947, y que más tarde retomó para la televisión.

Incluso cuando el personaje Chicharito alcanzó los mayores índices de popularidad, Enrique Arredondo ganaba treinta pesos mensuales por trabajar de lunes a sábado; cifra muy baja de acuerdo a las tarifas que beneficiaban a este sector.  Su interés por el arte siempre superó sus necesidades materiales. Al inaugurarse RHC Cadena Azul, su dueño, Amado Trinidad, le extendió un cheque en blanco para ser actor exclusivo de la emisora. Arredondo rechazó la oferta porque prefirió realizar una gira por el país con su propia compañía de teatro.

En 1940 fundó su propia agrupación escénica y  realizó presentaciones en Tampa, en Puerto Rico y en varias ciudades de México como Mérida, Veracruz, Campeche, Oaxaca, Chiapas y el D.F., donde fue contratado para actuar en una revista musical junto a figuras tan relevantes como los cómicos Tin Tan y Palillo; siempre en comedias de enredo en las que hacía pareja con la actriz Candita Quintana, otra de las principales figuras del vernáculo en Cuba.

Tuvo su primera experiencia cinematográfica en 1950, en el filme de ficción Qué suerte tiene el cubano, donde interpreta nuevamente el personaje del Negrito, en el recurrente trío conformado junto al gallego y la mulata. Otros actores que tomaron parte en esta cinta de 89 minutos de duración, fueron: Raúl Medina, Juan José Martínez Casado, José Sanabria, Candita Quintana, Armando Bringuier, Alicia Rico, Ernesto de Gali, Armando Bianchi, Pedro Vargas y Luis Carbonell.

Arredondo actuó luego en la comedia Nuestro hombre en La Habana (1959), de la productora Columbia Pictures, con Noel Coward, Alec Guinness y Maureen O’Hara. En 1977 participó en Son o no Son de Humberto García Espinosa.

La televisión, junto al teatro, fue el escenario donde hizo sus mayores  y más recordados aportes. Comenzó en 1956 en los programas Sitio Alegre, Mi familia, El show del mediodía, y posteriormente en el programa dominical Revista Regalías. En 1961 retomó la carrera teatral, con su papel de Negrito, con el que realizó giras nacionales durante casi tres años. Tal como lo hiciera en sus inicios, actuó en la carpa-teatro Móvil Moderno, en la carpa de José Sanabria, en la Sala Ideal, en el Cabaré Capri y en los principales centros nocturnos de Santiago de Cuba y Camagüey.

Posteriormente regresó a la pequeña pantalla con nuevos y memorables personajes: el Doctor Chapotín y el guapo Cheo Malanga del programa San Nicolás del Peladero. Este espacio, que se mantuvo en la preferencia del público por más de 20 años, entre los 60 y los 80, presentaba la tragedia del pasado de la República como juguete didáctico e hilarante al mismo tiempo. En los libretos de Marcos Behmaras, primero, y Carballido Rey después, los personajes simbolizaban los males sociales de la época anterior al triunfo de la revolución cubana. Otros  actores y actrices cubanos que actuaron en este espacio son: Germán Pinelli, Aurora Basnuevo, María de los Ángeles Santana y Alberto Limonta, entre otros.

En 1969 Arredondo creó a Bernabé, el más conocido y popular de sus personajes, cuando se incorporó al elenco de otro programa memorable de la televisión cubana, Detrás de la fachada, espacio que alcanzó gran teleaudiencia entre los años 60 y 70 del siglo XX. El tema central era la vida cotidiana, y las situaciones humorísticas con frecuencia se referían al arraigo supersticioso de la población. Entre los elementos que afianzaron el programa en el gusto popular, puede mencionarse la conducción de Cepero Brito y Consuelo Vidal, bajo la dirección de Amaury Pérez; así como la actuación de un elenco de primera, con actores como Paulina Álvarez y Luis Lloró, entre otros. Durante las trasmisiones en vivo, Arredondo solía improvisar lo que se llama “morcillas”, o sea, chistes fuera del guion. Su estilo profundamente criollo dejó huellas en la oralidad de los cubanos, pues a él se deben  frases tan extendidas como "No pué seee", "No mentira, tú me está engañando", “¡Ah!, bueno, así sí” o "¡Atrevidoooo!".  

Desde 1979 hasta su muerte participó en el programa Alegrías de Sobremesa. Su participación en este espacio reforzó su popularidad y marcó pautas en la radiodifusión nacional.

Incursionó en la literatura con una autobiografía titulada La vida de un comediante, que fue publicada por la editorial Letras Cubanas en 1981. El texto narra su vida personal y artística hasta 1979; y relata las difíciles condiciones en que desarrollaban su labor los artistas teatrales cubanos.

Conjugó su trabajo en los medios con la intervención en actividades fuera del teatro, y en diversas revistas satírico-musicales del corte de Bernabé Olimpio y Allá va eso. Su interés por el teatro tuvo una figura inspiradora, al decir del propio Arredondo, quien siempre se declaró seguidor de Arquímides Pous.

Por su talento innegable, Enrique Arredondo es considerado un clásico del teatro bufo cubano; junto a otros actores y actrices como Alicia Rico, Candita Quintana y Leopoldo Fernández.

En 1986, se vio afectado por los primeros síntomas de una grave enfermedad; pero no dejó de trabajar. Al contrario, participó en varios proyectos y revistas satírico-musicales, en colaboración con autores como Enrique Núñez Rodríguez, Héctor Zumbado y Alberto Luberta.

Enrique Arredondo falleció en La Habana, el 15 de noviembre de 1988. 

 

Obra

La vida de un comediante, Letras Cubanas, La Habana, 1981.

Bibliografía

Luis López, Oscar: La Radio en Cuba, Letras Cubanas, La Habana, 1998.

González, Reynaldo: El más humano de los autores, Ediciones Unión, La Habana, 2009.