Enrique Almirante

Teatro, Radio y TV, Cine, Cuba

Enrique Almirante (Ricardo Enrique Almirante Segredo, 1930-2007). Relevante actor de la radio, la televisión, el cine y el teatro cubanos.

Nació el 7 de febrero de 1930 en el seno de una familia habanera de clase media que le garantizó una niñez y una juventud sin carencias económicas. Desde los once años de edad practicó varios deportes: lucha, levantamiento de pesas y boxeo, entre otros. Terminó el bachillerato y se inclinó por el estudio de comercio, a la vez que trabajaba como contador en la tienda de un familiar. Según sus propias palabras, lo hacía como entretenimiento; no era una vida laboral estricta.

Su interés por el arte surgió de manera accidental, pues su familia vivía en San Lázaro entre Águila y Crespo, cerca de la RHC Cadena Azul, una de las más importantes emisoras de radio del país por su alcance y programación en esa época. Por los alrededores residían muchos artistas de la planta; por ejemplo: Carlos Badías, Santiago García Ortega, Paul Díaz, Juan José Castellanos y Ricardo Román, un actor muy cotizado, que lo alentó a leer guiones de radio. Fue él mismo quien lo matriculó en un curso de actuación.

Su carrera artístico-profesional comenzó a inicios de los años cincuenta del siglo XX. La Cadena Oriental de Radio, una emisora muy buena que transmitía desde Santiago de Cuba, sufrió un éxodo de actores y actrices que emigraron hacia la capital; por lo tanto lanzó una convocatoria. Tentado por la calidad de la programación dramática de dicha emisora, Almirante se contrató y partió hacia el oriente del país.

Tiempo después, de vacaciones en La Habana, se presentó en CMQ Televisión. La destacada actriz Hilda Saavedra fue quien le aplicó la prueba, aun cuando ya tenía carné de actor profesional. Una vez concluido el contrato con la emisora santiaguera, en 1953, comenzó a realizar pequeños papeles en CMQ, siempre de extra o con pequeños bocadillos. El primer programa en el que apareció (solo su silueta) fue La taberna de Pedro.

Con el tiempo, Almirante se convirtió en uno de los primeros galanes de la televisión  cubana.  A mediados de esa década, se contrató como parte del cuadro dramático del Canal 4, que contaba con excelentes actores y actrices como Raquel Revuelta, Maritza Rosales y José Antonio Rivero. Allí trabajó en el espacio Un romance cada jueves, donde tuvo sus primeros papeles de peso; pero el canal cerró y, en 1957, regresó a CMQ.

El programa Fiesta con los galanes, que trasmitía esta emisora arrojó a la popularidad a seis jóvenes actores de la época, entre ellos estaba Enrique Almirante. Escrito y dirigido por Arturo Liendo, era una especie de revista donde se hacían sketchs, se cantaba, y estaba siempre la Orquesta de los Hermanos Castro con Orestes Macías. En el primer aniversario del programa tuvieron que habilitar un camión cerrado para sacar a los actores del estudio ubicado en Radiocentro, en 23 y M, porque afuera había una enorme cantidad de público esperando por ellos. A partir de ese momento recibió numerosas ofertas de trabajo en teatro, novelas, espacios humorísticos, comerciales, etc.; incluso se convirtió en locutor colegiado.  

En 1954,  cuando se inauguró la primera sala teatro en Cuba, Thalía, actuó en la obra Té y simpatía. En esa época hizo mucho teatro en el Patronato del Teatro y en el Palacio de Bellas Artes. Posteriormente hubo un tiempo de distanciamiento de los escenarios, hasta que en 1968 ingresó en el grupo Teatro Estudio, donde permaneció durante once años. Participó en obras como Cuentos del Decamerón, Algo muy serio, Santa Juana de América, Un tranvía llamado deseo, Madre Coraje y Don Gil de las calzas verdes.

Entre los espacios televisivos en los que trabajó se recuerda el popular Detrás de la fachada, en el que asumió la conducción compartida con Consuelito Vidal, en sustitución de Cepero Brito. Este era un espacio humorístico con frecuencia semanal iniciado a finales de la década del cincuenta del siglo xx con libretos, primero de Marcos Behmaras, y luego de Carballido Rey, que se mantuvo al aire por más de veinte años gracias a los elevados índices de audiencia.

Su primer papel en la gran pantalla fue en 1958, en la cinta Nuestro hombre en La Habana, una película de la productora Columbia Pictures filmada en Cuba, cuya presentación y créditos aparecían sobre la silueta de Enrique Almirante; además, él participaba en varias escenas. También en ese año trabajó en Cerebro del mal, con dirección de Joselito Rodríguez. Tuvo otros pequeños papeles en algunas películas mexicanas rodadas en Cuba; pero sus éxitos cinematográficos llegaron después de 1962 con Historias de la Revolución, del director Tomás Gutiérrez Alea (Titón), una cinta compuesta por varios episodios.  En 1967 actuó en El bautizo, del director Roberto Fandiño; Los tres soldados y El huésped de Eduardo Manet, donde compartía protagónicos con Raquel Revuelta y que nunca se estrenó. En ese mismo año actuó en la película de Julio García Espinosa, Las aventuras Juan Quin Quín, inspirada en la novela de Samuel Feijoó en la que también actuaba Julito Martínez. Según los especialistas, este filme marcó un punto de giro en la obra de su director y del cine cubano, en general. Varios galardones distinguieron a la cinta, entre ellos: Mención de Honor en el II Encuentro Internacional de Cine Iberoamericano, celebrado en Barcelona, España, en 1966; el Premio de dirección Apsara de Oro, recibido en el II Festival de Phnom Penh, Cambodia (1969); y el Certificado al mérito del I Festival de Guyana (1976).

Enrique Almirante trabajó también en Mella, 1975, y Aquella larga noche, 1979, de Enrique Pineda Barnet; Río Negro, 1977, de Manuel Pérez; Cecilia, 1981, de Humberto Solás; Una luz en la horca, 1984; Jíbaro, 1984, de Daniel Díaz; Tupac Amaru, 1984, Perú-Cuba y  El socio de Dios, 1986, Perú, de Federico García; Tiempo de morir, 1985, Colombia-Cuba, de Jorge Alí Triana; Mascaró, el cazador americano, 1991, de Constante Rapi Diego; Zafiros, locura azul, 1997, de Manuel Herrera; Paco Chevrolet, 2000, de Guido Giansoldati; Pata negra, 2000, España-Cuba, de Luis Oliveros; Soñando con Julia, 2001, Estados Unidos; El misterio de Galíndez, 2002, España, de Gerardo Herrero; El soñador, 2003, Cuba-Italia, de Angelo Rizo; y La Rosa de Francia, 2005, Cuba-España, de Manuel Gutiérrez Aragón.

Una de las últimas películas que filmó fue Cuando la verdad despierta, basada en los actos terroristas contra hoteles cubanos en 1997, de los que fue víctima el joven italiano Fabio Di Celmo; interpretó a Justino, su padre.

Después del triunfo de la Revolución Cubana, Enrique Almirante trabajó en el espacio Teatro ICR, en el que se adaptaban grandes clásicos de las tablas a la pequeña pantalla. Allí estrenó Dulce pájaro de la juventud, de Tennessee Williams, con Raquel Revuelta y Enrique Santiesteban, bajo la dirección de Manolo Garriga. Asimismo actuó en obras presentadas en Cuento universal y en el espacio Aventuras que fue inaugurado con Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne con la dirección de Silvano Suárez, donde interpretó al Capitán Nemo. El espacio Aventuras surgió con la intención de entretener a los públicos más jóvenes; sin embargo pronto desplazó a las telenovelas, los teatros y los cuentos que hasta entonces disfrutaban de los más elevados ratings de audiencia. El serial de aventuras que lanzó a Almirante a la popularidad fue Robin Hood, personaje por el que todavía le recuerdan los niños y adolescentes de aquella época. Luego hizo muchas otras series de este género, entre ellas, Sandokan, escrita por Silvano Suárez y dirigida por Sirio Soto.

A finales de la década del 70, su primogénito murió de un ataque de asma cuando estaba representando una obra en el teatro Mella. El suceso lo apartó de los escenarios durante un tiempo prolongado, hasta que en 1979, ya parcialmente recuperado, se incorporó a su trabajo en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Ese año trabajó en uno de los seriales más recordados de la televisión cubana, En silencio ha tenido que ser, con actores como Sergio Corrieri, Reynaldo Miravalles, Mario Balmaseda, Marcos Miranda, Enrique Santiesteban, Consuelito Vidal, René de la Cruz, Salvador  Wood, Patricio  Wood y Lily Rentería. Almirante encarnó el personaje de Freddy, un agente de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana que hacía la contrapartida del agente de la Seguridad del Estado.

Interpretó a un capitán de la Seguridad del Estado en Día y noche, otra serie policial de gran popularidad entre los televidentes cubanos.

Realizó presentaciones para el público internacional en Estados Unidos, Bulgaria, la antigua Unión Soviética, Alemania, Venezuela y Colombia, y a través del cine pudo ser conocido en muchas partes del mundo.

El espacio de la telenovela mostró numerosos trabajos de este actor; precisamente en el momento de su muerte, el canal Cubavisión estaba trasmitiendo la telenovela ¡Oh, La Habana!, en la que Almirante interpreta a un experimentado instructor de boxeo llamado Sabicú. Según las palabras del actor, para construir el personaje se inspiró en el gran actor Alejandro Lugo, quien fuera su profesor y entrañable amigo.

Cumplió varias responsabilidades vinculadas al sector artístico; casi hasta su muerte fue director de la Agencia de Representación Artística Caricatos y parte del ejecutivo de la Sección de Actores del Consejo Nacional de las Artes Escénicas.

Durante sus 56 años de vida artística, recibió numerosas distinciones y condecoraciones; entre ellas la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, la condición de Artista Emérito de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y la de Artista de mérito del ICRT.

Falleció en La Habana, el 30 de septiembre de 2007.

Después de su muerte se estrenó un documental sobre su vida, dirigido por Carlos Alberto García y titulado  Caballero de la perfecta sonrisa. El filme recoge anécdotas narradas por la vedette Rosita Fornés, el actor Jorge Perugorría, el cineasta Enrique Pineda Barnet, y los actores Enrique Molina y Rogelio Blaín, entre otros.

Bibliografía

Bracero, Josefa: Rostros que se escuchan, Letras Cubanas, La Habana, 2007.

Luis López, Oscar: La Radio en Cuba, Letras Cubanas, La Habana, 1998.