Eduardo Rivero Walker

Danza, Cuba

Eduardo Rivero Walker (1936-2012). Bailarín cubano; coreógrafo, maestro y director de compañías de danza.  

Nació en el barrio habanero de San Isidro el 13 de octubre de 1936. Su familia materna provenía de Jamaica y su madre le cantaba himnos de Etiopía y de otras regiones. Su infancia transcurrió en un hogar pobre y al recorrer con otros muchachos las calles de su ciudad natal y especialmente de la Habana vieja, entró en contacto con el baile.

Cuando era adolescente conoció a Manuel Ángel Márquez quien le habló de Igor Youskevitch, de Gene Kelly, de Tamara Toumanova. Fue Márquez quien lo llevó al Conservatorio Municipal de La Habana, donde matriculó en 1953, en la Escuela de Ballet, permaneciendo seis años. Su primera profesora de ballet fue Josefina Elósegui, también estudió con Marta González Mora y Esther María Núñez de Villavicencio, quien era bailarina del ballet de Alicia Alonso. Su profesora de quinto y sexto años, Clara Roche influyó mucho en Eduardo Rivero por su gran exigencia técnica.  Luego tomó clases en su estudio privado donde le sorprende el triunfo de la Revolución. La profesora Clara Roche fue su último vínculo con el ballet,  no era su meta ser bailarín clásico, ese no era un espacio para negros y pobres en la Cuba de la niñez y la adolescencia de Eduardo Rivero.

Cuando, en 1959, se creó el Departamento de Danza Moderna del Teatro Nacional de Cuba, Ramiro Guerra, su director lo convocó a ingresar en esa nueva experiencia danzaria. Esto lo convirtió en bailarín fundador del Conjunto Nacional de Danza Moderna (hoy Danza Contemporánea de Cuba) donde asumió roles principales en Mulato, Mambí, Chacona, La rebambaramba, Medea y los negreros, Ceremonial de danza y Orfeo antillano, dentro de la temporada inaugural de la compañía e incluidos dentro del repertorio de Guerra y de los coreógrafos Elena Noriega, Manuel Hiram y Lorna Burdsall.

En junio de 1960 se estrenó el ballet Suite yoruba y Ramiro Guerra encomendó a Rivero el rol del dios de los metales: Oggún. Su interpretación quedó como referente antológico para la danza cubana, pues (cual poseso de la virilidad y el dominio de los útiles de la guerra) trascendió como un verdadero dios danzante, inmortalizado en el filme Historia de un ballet, de José Massip, producido por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), dos años más tarde.

En la cúspide de su carrera como intérprete, Rivero decidió probar suerte como creador, y en 1970 estrenó el dúo Okantomí (“con todo mi amor”, en lengua yoruba), que resultó un contraste íntimo con las mega producciones de Ramiro Guerra: Improntu galante o El decálogo del Apocalipsis. Esta visión íntima, primitiva y elegante de la relación en la pareja humana, su sensualidad y economía de recursos físicos, logró impactar al público y a la crítica, y también se inscribiría entre los títulos imprescindibles de la danza moderna cubana.

Pero su segunda obra, Súlkary, rebasó las expectativas del Rivero coreógrafo, al entregar esta fórmula estatuaria y sensual a tres parejas. La pieza marcó otro hito y aún pervive en el repertorio de Danza Contemporánea de Cuba y de otras compañías del país. Ambas piezas fueron filmadas por el ICAIC. En su trayectoria coreográfica se encuentran otros obras emblemáticas: Otansí, Tanagras y Sarabanda, todas creadas para la compañía.

Como parte de una colaboración entre Danza Contemporánea de Cuba y una reciente compañía contemporánea fundada en Santiago de Cuba, Rivero visitó esa ciudad en 1988 para impartir clases, montar repertorio y asesorar el proyecto Teatro de la Danza del Caribe. Prendado por la idea de iniciarse él mismo en una agrupación joven con la cual pudiera trabajar su estética danzaria, comenzó a laborar en la llamada "capital del Caribe" y poco tiempo después, asumió la dirección de la compañía, e incorporó al repertorio algunas de sus obras ya estrenadas y creó las piezas nuevas: Destellos, Tributo, Trío y Lambarena. También se desempeñó como maestro y unió las enseñanzas de Ramiro Guerra a la danza moderna cubana con el movimiento del Caribe que baña la ciudad y que, desde entonces, lo ha acogido como un hijo y le profesa (como todo el país) un profundo respeto y agradecimiento. La sede de la agrupación está en el teatro Heredia, el mayor y más importante fuera de la capital.

Eduardo Rivero Walker ha recorrido tres continentes, desde París hasta Berlín, para ha impartido clases en la Escuela Palucca; desde México hasta Kingston, donde ha establecido fuertes nexos de colaboración. Con su compañía se ha presentado en varios escenarios del mundo, y cosechado triunfos y críticas halagadoras. A su trayectoria se suma la formación de las compañías National Performing of Granada, la Compañía de Danza Okantomí en Barcelona, la National Performing de Belice y la de Danza Contemporánea Le Corail, de Martinica. Su relación con la Dance National Company of Jamaica fue amplia y sostenida.

En Cuba ha recibido las distinciones: Por la Cultura Nacional, la Orden Félix Varela y  en el 2001 mereció el Premio Nacional de Danza.

La última vez que Eduardo Rivero subió a las tablas como bailarín, fue en el 30 Aniversario de la Compañía Danza Nacional de Cuba, en 1989. Ramiro Guerra hizo una selección de algunas de sus obras, y Rivero bailó Orfeo Antillano; sin embargo, fue mucho más permanente  la  labor pedagógica y coreográfica que le acompañó hasta el final de sus días.

Falleció en Santiago de Cuba el 2 de noviembre del 2012. En la Casa del Caribe se le dio el último adiós a quien es considerado una personalidad de la cultura cubana, por ser precursor de la Escuela Cubana de Danza Moderna y por sus aportes a esta manifestación, tanto en la técnica como en el ámbito coreográfico. La danza fue su vida y a la creación de este arte se consagró por más de medio siglo. 

Catálogo Coreográfico

Danza Contemporánea de Cuba:

1970 Okantomí

1971 Súlkary

1972 Otansí,  El, solo, Doce por una causa

1973  Apertura XX Aniversario (en colaboración con Gerardo Lastra)

         Tanagras (estrenado en Georgetown, Guyana)

1978 Elogio de la danza

         Contraste (en colaboración con Arnaldo Patterson)

1979 Ómnira, Dúo a Lam, Sarabanda.

Teatro de la Danza del Caribe:

Ceremonial de danza, Destellos, Lambarena, Reggae, Suite de Blues, Toromat,Trío

Filmes

Historia de un ballet. ICAIC, La Habana, 1962.

Okantomí. ICAIC, La Habana, 1974.

Súlkary.  ICAIC, La Habana, 1974.

Vídeo

Magia de aplausos. HavanaTur Santiago-Imágenes, Santiago de Cuba, 2005.