Daniel Santos

Música, Puerto Rico

Daniel Santos (El Inquieto AnacoberoEl Jefe, 1916-1992). Cantante y compositor puertorriqueño; considerado como el intérprete de canciones latinoamericanas más importante del siglo XX en géneros como la guaracha, la pachanga o el bolero.

Daniel Doroteo Santos Betancourt, uno de los más enigmáticos personajes de la música popular latinoamericana, nació en Santurce, Puerto Rico, el 5 de febrero de 1916 (otras fuentes indican que nació el 6 de marzo de ese mismo año). Hijo de Rosendo de los Santos, carpintero, y María Betancourt, costurera. El niño Daniel pasó su infancia en un barrio de Santurce conocido como Trastalleres. En 1923, a los siete años inició su educación formal en la escuela pública de Las Palmitas, en La Calle Aguacate. También trabajaba desde pequeño vendiendo huevos y aguacates por las calles del barrio con su abuelo materno y limpiando botas para contribuir al sustento familiar.

En 1925, su padre se fue a Nueva York en busca de un futuro más certero para su familia, y comenzó a trabajar en una fábrica de la Chevrolet. En 1927, cuando el padre estaba algo cómodo de dinero, mandó a buscar a la familia a la ciudad de los rascacielos, donde Daniel tuvo que aprender a hablar inglés y logró completar su segundo año de escuela superior, donde ya cantaba en el coro.

El padre de Santos quedó sin trabajo cuando su hijo tenía sólo catorce años; por ello, Daniel decide abandonar el hogar para liberar a su padre de su mantenimiento y se va a vivir a un barrio en Brooklyn, donde se une a una pandilla de adolescentes de Nueva York.

El dinero de la renta y su manutención lo reunía vendiendo hielo, periódicos, carbón, y limpiando zapatos, dando así inicio a su tormentosa y bohemia vida de Inquieto Anacobero con apenas 15 años de edad.

También sobrevivía robando, haciendo trampas, vendiendo licor clandestino y haciendo de proxeneta. Más tarde, se unió a una compañía encargada de destapar cloacas y limpiar calles de la ciudad de Nueva York, pero, en realidad, soñaba con ser cantante.

Un día, mientras se bañaba, Daniel cantaba en voz alta la canción "Te quiero, dijiste" de María Grever. En ese momento, uno de los integrantes del Trío Lírico iba pasando por la calle y lo oyó cantar, entonces tocó a la puerta del apartamento de Daniel y le propuso unirse al trío. La propuesta fue aceptada por el joven. Lo invitaron a acompañarlos a una fiesta el sábado siguiente. Debutó el sábado 14 de septiembre de 1930 con el Trío Lírico. Así comenzó su carrera profesional.

Durante los años 30 pasó un tiempo alternando entre el Trío Lírico y el Conjunto Yumurí, y actuó en locales de moda como el Borinquen Social Club, Los Chilenos y el Cuban Casino; en este último, en 1938, mientras trabajaba, cantó el tema "Amor perdido" sin saber que su compositor, Pedro Flores, estaba entre el público. A Flores le entusiasmó la interpretación de Daniel y lo invitó a unirse a su célebre grupo El Cuarteto Flores, hecho crucial en su carrera para alcanzar la fama.

Grabó su primera canción en 1939 o 1940, titulada "Qué te pasa que no se te ve" o simplemente "Qué te pasa". En 1940 con el cuarteto de Pedro Flores grabó muchas de las canciones que lo harían famoso, entre ellas: "Tú serás mía";" Irresistible"; "Esperanza inútil"; "Perdón"; "Mayoral"; "Venganza"; "Amor"; "Olga"; "Yo no sé nada"; "Hay que saber perder"; "La número 100"; "Bella mujer"; "Margie"; "Prisionero del mar"; "El último adiós"; "Borracho no vale"; "Guaracha amorosa"; y, sobre todo, "Despedida", canción muy popular durante esta época que le abrió las puertas del mercado norteamericano y lo enriqueció económicamente.

En 1941 realizó una gira por Puerto Rico con la orquesta de Moncho Usera, con Pedro Flores como director. A su regreso, cantó en el Waldorf Astoria, en sustitución de Miguelito Valdés, con la orquesta de Xavier Cugat. Poco después debió renunciar para cumplir el servicio militar obligatorio con el ejército norteamericano.

En 1946, cuando se encontraba en Cuba, fue presentado por el también puertorriqueño Bobby Capó al dueño de la emisora de radio RHC-Cadena Azul, Amado Trinidad Velasco, quien lo contrató para trabajar durante ocho días en el programa Bodas de Plata Partagás. A partir de entonces su fama no hizo más que aumentar en la isla caribeña, donde ya era conocido como El Anacobero -que en lenguaje ñáñigo significa diablillo-, en referencia al tema con el que solía hacer su presentación. Lo de Inquieto vino después, a merced de su sórdida vida y por los escándalos públicos que ocasionaba en todos los lados. Actualmente, a la palabra Anacobero, además de diablillo, le anexan también el significado de bohemio.

Además de distinguirse como cantante y compositor, Daniel Santos se dio a conocer por la vida desordenada que siempre vivió, envuelto en licores, mujeres y reyertas callejeras que lo hicieron cumplir condenas en distintas cárceles de Latinoamérica. Llegó a tener hasta cinco mujeres al mismo tiempo. Se casó doce veces y tuvo doce hijos, aunque se asegura que en realidad tuvo más de cuarenta.

En Cuba, en 1946, lo condenaron a dos años de prisión por golpear a una mujer en una pelea en una fiesta. Mientras estuvo preso, compuso su famosa canción "El Preso", que fue motivo de un indulto por el presidente Carlos Prío Socarrás, y "Amnistía", que hizo notable su popularidad al tiempo que ayudó a liberar a otros reclusos.

En 1947 fue contratado para cantar en Radio Progreso como vocalista de la Sonora Matancera, y con este mismo conjunto, actuó en el teatro Martí y CMQ Radio. Antes, había actuado en La Cadena Radial Suaritos, donde alternaba con Toña la Negra y otros artistas de fama internacional.

Su feliz encuentro con la Sonora Matancera lanzó inesperadamente su carrera artística hacia el estrellato, pues se convirtieron en el grupo musical latino más famoso y escuchado de toda Hispanoamérica, con especial éxito en República Dominicana, México, Colombia y Venezuela.

Entre los temas más emblemáticos cantados por la inconfundible voz de Santos y la Sonora Matancera se encuentran: "Dos Gardenias", de Isolina Carrillo; "Obsesión", de Pedro Flores; "Bello Mar" y "El columpio de la vida", compuestas por él mismo, además de "Noche de Ronda", de Agustín Lara.

En la década del 40 aparece con la Sonora Matancera en los filmes Ángel caído; Rumba en televisión y Ritmos del Caribe. En Guayaquil, estando preso, escribió 2 canciones: Cautiverio y Cataplum... pa 'dentro anacobero.

En 1949 fundó en Puerto Rico la Sonora Boricua, según él, el mejor conjunto musical que haya dirigido en su trayectoria artística.

Desde muy joven comienza a cobrar conciencia nacionalista y se identifica con el pensamiento de Pedro Albizu Campos, ideales que le trajeron problemas con el FBI y el Departamento de Estado norteamericano cada vez que viajaba. Incluso grabó junto a Pedro Ortiz Dávila Davilita un disco de corte nacionalista con canciones de protesta como "Patriotas"; "La lucha por la independencia de Puerto Rico" y "Yanki, go home".

Fue además el autor de la canción "Sierra Maestra", compuesta en el año 1957 en honor a la revolución cubana, a quien admiraba. En esta pieza fusiona fragmentos del "Himno del 26 de julio", compuesto por Agustín Díaz Cartaya, con su propia canción. Esta creación fue transmitida por Radio Rebelde desde la Sierra Maestra.

También luchó por la liberación de República Dominicana de la dictadura de Trujillo y el colonialismo norteamericano. Compuso la canción "Despierta Dominicano", que fue prohibida en ese país.

En 1963 grabó el tema "Linda" de Pedro Flores, que lo situó en los primeros lugares de popularidad en Latinoamérica y el Caribe.

Fue amigo personal de Gabriel García Márquez. Su último disco se tituló Homenaje del Jefe al Gabo, y es que el apelativo de Inquieto Anacobero con que había sido bautizado en Cuba, fue casi sustituido en la década del 70 por El Jefe que le habían dado los colombianos.

Su figura inspiró a varios escritores, entre ellos a Gabriel García Márquez, quien lo menciona en su obra Relato de un Náufrago, y en varios artículos y reportajes periodísticos. Su vida y época musical son el tema de la novela Vengo a decirle adiós a los muchachos, del escritor puertorriqueño Josean Ramos; así como motivo del libro (“fabulación”, lo llama el autor) La importancia de llamarse Daniel Santos, de Luis Rafael Sánchez, y El Inquieto Anacobero, de Salvador Garmendia.

En 1977 en Venezuela se hizo una película donde se relatan las experiencias que tuvo Daniel Santos cuando vivió en un burdel en Catia. Se llamaba El pez que fuma.

Vivió sus últimos años en su finca de Ocala, Florida, y murió el 27 de noviembre de 1992, víctima de un ataque cardíaco. Sus restos reposan en el Cementerio Santa María Magdalena de Pazzis del Viejo San Juan, cerca del maestro Don Pedro Albizu Campos y del compositor Don Pedro Flores.
 

Bibliografía 

Giro, Radamés: Diccionario enciclopédico de la música en Cuba (tomo IV). Ed. Letras Cubanas, La Habana, 2007.

Mujica, Héctor: El inquieto anacobero: confesiones de Daniel Santos. Ed. Cejota, Caracas, 1982.

Pacheco, Cristina: Los dueños de la noche. Ed. Plaza Janés, México D.F., 2001.

Sánchez, Luis Rafael: La importancia de llamarse Daniel Santos. Eds. del Norte, Hanover, 1988.