Cuqui Ponce de León

Radio y TV, Cuba

Cuqui Ponce de León (Celia Sara Ponce de León Pérez del Castillo,  1916-2009). Una de las primeras mujeres que dirigió programas televisivos en Cuba, programadora, guionista, adaptadora teatral, actriz, directora de programas radiales y de grupos teatrales. Premio Nacional de Televisión.

Nació el 9 de diciembre de 1916 en La Habana. Fue descendiente del descubridor español de la Florida, así como del intelectual cubano Antonio Bachiller y Morales, quien fue uno de sus bisabuelos. Su estirpe femenina se extiende a través de su abuela Matilde Simoni hasta su tía abuela Amalia Simoni, esposa del mayor general Ignacio Agramonte y Loynaz.

Su formación fue, en esencia, autodidacta. Leyó numerosos libros sobre teatro, televisión, dramaturgia, iluminación, e hizo muchos viajes a Nueva York en los años cuarenta y cincuenta. En esa etapa asistió a varios  estrenos teatrales de Broadway. A pesar de ser una mujer de origen aristocrático, y de que su primer esposo fue el heredero de la familia Upmann, una de las más acaudaladas del negocio tabacalero en Cuba, Cuqui Ponce tuvo la virtud de romper con el estereotipo de aristócrata consumidora. Estudió dibujo, pintura y escultura en la Academia de Bellas Artes San Alejandro.

Desde su juventud fue absorbida por el teatro. En 1943 era directora teatral en el Patronato del Teatro, fundado en 1942, y al que estuvieron asociadas varias personalidades de origen español, como el matrimonio Luis Amado Blanco e Isabel Fernández, y Francisco Parés Canels, entre otros. Esta agrupación teatral fue la de más larga vida creada en el período. Primero brindaba funciones exclusivas para sus asociados, hasta que la Sala Thalía se convirtió en su sede habitual, con precios populares que ampliaron y diversificaron el público asistente.

Inicialmente  fue miembro de la comisión de montaje del Patronato del Teatro y transitó por todas sus especialidades hasta devenir directora de las puestas en escena.

Hizo su entrada a la televisión en la hora misma de su nacimiento en 1950, cuando Gaspar Pumarejo con Unión Radio Televisión le tomó la delantera a Goar Mestre, propietario de CMQ, al lanzar la señal el 24 de octubre de ese año. Al salir al aire, en el mes de diciembre, el canal 6 de los hermanos Mestre, con una programación ya diseñada, Pumarejo se vio en apuros y necesitó estructurar una programación lo suficientemente atractiva para enfrentar aquel reto competitivo. En estas circunstancias, Cuqui Ponce de León integró la nómina de Unión Radio Televisión. En esta fecha tenía 34 años.

Ya desde 1944 había logrado presentar una obra teatral propia, con el nombre artístico de Cuqui Ponce de León, en el Auditorium de La Habana, bajo el título de El qué dirán, coescrita con Isabel Fernández, obra en la que trabajaron Alberto González Rubio y Eduardo Egea, siendo aún muy jóvenes. Dos años después las dos autoras dirigieron la puesta en escena, en la misma sala teatral, de otra pieza escrita a cuatro manos entre ambas Lo que no se dice. Meses más tarde, asumieron la representación de El loco del año, del escritor Rafael Suárez Solís, por el grupo del Patronato del Teatro. Esta obra obtuvo el premio Thalía a la mejor puesta en escena de la temporada anual 1946-1947.

En 1947 Cuqui Ponce comenzó a alternar la dirección teatral con la de los programas dramatizados radiales en la emisora Unión Radio, y luego en el departamento de Radio de la publicitaria Guastella. La crítica se hizo eco del éxito de sus obras.

Cuando se inauguró la planta de Pumarejo, Cuqui Ponce de León era la jefa de programación y tuvo entre sus méritos el hecho de convencerlo de la necesidad de una programación dramática en Unión Radio Televisión. Como parte de la preparación para integrar el equipo fundador del primer canal televisivo, viajó a EE.UU. con el objetivo de conocer las especialidades televisivas de la NBC. Su posición como jefa de programas no duró mucho, pues exigió dedicarse por entero a la dirección, como había hecho desde sus inicios.

Dirigió la primera obra dramática que se presentó en la televisión: Scherzo, escrita por Eduardo Manet, que fue trasmitida el 12 de marzo de 1951. Bajo su dirección estuvieron actores como Vicente Revuelta, Manolo Coego, Julia Astoguiza y Pedro Martín Planas. La segunda obra trasmitida fue Donde se hizo la cruz, en el marco de la Semana Santa, donde repitió el elenco de la anterior puesta en escena. A petición del público, la obra fue repuesta, y como en aquellos tiempos la televisión era en vivo y no se grababa, se hizo una reposición con Antonio Vázquez Gallo, otro de los grandes directores de la televisión y el teatro cubanos.

De esta primera experiencia nació el espacio Teatro del lunes, donde con la ayuda de Félix Pita y el español Leandro Blanco consiguió adaptar piezas teatrales y obras literarias de prestigiosos autores. Se convirtió en la primera mujer en asumir las funciones de producción y dirección en televisión en Iberoamérica; más tarde la seguirían Clara Ronay y Mary Zwik.

El mismo año 1951, Cuqui logró dirigir el programa Fotocrimen RCA Víctor, con libretos de Félix Pita Rodríguez. Este programa escenificaba argumentos policíacos o detectivescos en los cuales el público participante debía descifrar quién era el culpable del delito para ganar algunos de los premios. También con Félix Pita realizó el teatro Retablo, con texto original de este autor y en el que actuaron Ernesto de Gali, María Ofelia Díaz, Vicente Revuelta y Carmen Acevedo.

En 1952, recibió un curso de arte dramático con Erwin Piscator en la New School of Social Research de Nueva York,  para perfeccionar sus conocimientos.

Su labor en Unión Radio Televisión fue terminada en 1953 con la llegada a la televisora de Ramiro Gómez Kemp, conocido compositor, cantante y también ex actor cinematográfico que ocupaba un cargo importante como ejecutivo de CMQ-TV, y pasó entonces a Unión Radio Televisión como director de programas. El nuevo director de programas influyó para que Cuqui Ponce de León y otras mujeres directoras de televisión quedaran cesantes.

A partir de entonces, trabajó en la Publicitaria Godoy y Cross, organización desde la cual continuó con sus funciones de productora y directora de televisión para otros canales, y donde también hizo traducciones para doblajes y comerciales hasta 1955.

Hasta 1959 dirigió puestas en escena en el Teatro Nacional y en las Salas Thalía, Atelier y Hubert de Blanck. En varias ocasiones, las representaciones que dirigió fueron fustigadas por el crítico teatral Rine Leal. En cambio, en agosto de 1959 cuando dirigió la puesta en escena de Nacida ayer, de Garson Kanin, el propio crítico reconoció que era una de “nuestras mejores directoras” en el teatro. Ese mismo año obtendría otro premio Thalía, por su representación de la pieza Sólo por amor.

En el período revolucionario continuó desplegando su talento y brindando sus conocimientos a las nuevas generaciones de directores e intérpretes. En 1962 devino la primera directora general del Grupo Teatral Rita Montaner. Entre las puestas en escena que dirigió se cuentan Ese lunar, Sempronio, y Propiedad particular, en 1962;  Carnaval adentro, carnaval afuera y Recuerdo a mamá, en 1963; La pérgola de las flores, Las yaguas, y Arsénico y encaje, en 1964; La esquina peligrosa, Soledad para cuatro y Heredarás el viento, en 1965; El vals de toreador, en 1966; y Hotel de libre cambio, Historia de un anillo, y Escándalo en Puerto Santo, en 1967.  

En 1968, año en que volvió a la televisión, se entrevistó con el entonces director del ICR, para pedirle que la dejara dirigir en televisión nuevamente. Luego de hacer el primer programa, dejó definitivamente el teatro. En este periodo fue también profesora en la Escuela de Arte Dramático.

A partir de esta fecha llegó a trabajar en dos canales simultáneamente; así, dirigió para el Canal 2, situado en P y 23, el programa Conversando con la conducción de la chilena Mirella Latorre, a la vez que continuó haciendo teatros y cuentos para el Canal 6.

Se graduó de la Licenciatura en Historia del Arte en 1979 como parte del primer curso para trabajadores que hizo la Universidad de La Habana. Se retiró en 1989 a la edad de setenta y tres años.

Una carrera tan vasta le dio la oportunidad de dirigir a muchos de los más grandes actores y locutores de Cuba. La propia Cuqui Ponce de León destacó la excepcionalidad de sus experiencias de trabajo con Margarita Balboa, a quien animó a dedicarse por entero a la actuación; Raquel Revuelta, Maritza Rosales, Rosita Fornés y Armando Bianchi.

A lo largo de su fructífera vida recibió reconocimientos de gran relevancia como la Distinción por la Cultura Nacional, la condición de miembro de mérito de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el Premio Nacional de Televisión como reconocimiento a la trayectoria de toda una vida, la distinción por sus treinta años dedicados al arte, la distinción Raúl Gómez García, la medalla Pepe Prieto como fundadora de las Milicias Nacionales Revolucionarias, el sello por el 45 aniversario de la Televisión Cubana y el Caracol de Honor de la UNEAC.

Cuqui Ponce de León, que merece ser recordada como uno de los nombres imprescindibles en la historia de la televisión en Cuba, falleció en La Habana, el 4 de junio de 2009, a los 92 años de edad.

 

Bibliografía

Bracero, Josefa: Voces que se escuchan, Letras Cubanas, La Habana, 2002. Leal, Rine: En primera persona, Colección Teatro y Danza, Instituto del Libro, La Habana, 1967.