Cumbia

Música, Danza, Temas caribeños

Cumbia. Género musical y bailable típico de la costa caribeña colombiana, de amplia difusión en el continente Latinoamericano. Además de Colombia, proliferó en  México, Guatemala y Panamá.

Constituye una expresión típica de la zona geográfica que va desde el Cabo de Tiburón, en la frontera con Panamá, hasta la laguna de Cocinetas junto a Venezuela.

Las primeras aproximaciones históricas la acercan al fandango, pero la raíz etimológica de su nombre conduce al término africano cumbé o kumb, que significa “hacer ruido”. También se asocia con los vocablos aborígenes camba, baile ritual genérico, o con kumba, instrumento similar a una totuma o vasija vegetal. Incluso en Guinea se conoció un baile Cumbé que paso a América. Generalmente se identifica cumbia con cumbiamba, o se cree que una es apócope de la otra, pero en la práctica son diferentes, ya que cumbiamba se refiere a danza de carnaval.

La cumbia originaria del entorno rural de la costa atlántica colombiana, nace en los caseríos indígenas donde priman los vínculos de parentesco y las labores agrícolas. Su área de difusión comprende los departamentos de Atlántico, Bolívar, César, Córdoba y Magdalena. Este género formaba parte de la trilogía de celebraciones destinadas a honrar a los santos; la cumbia, el fandango y la corraleja. Otras versiones sobre su origen la remontan a las danzas ceremoniales en honor a la Virgen de la Candelaria en la Popa, Cartagena. En estas fiestas se mezclaba lo sagrado y lo pagano, y con el tiempo se convirtió en una danza de ritual amoroso de pareja y perdió los elementos mágico-religiosos.

La Cumbia en sus inicios fue instrumental y difería de la cumbia danzada en los fandangos de los campesinos negros. La misma  respondía al compás binario y luego comenzó a ser cantada, con la estructura responsorial, donde se alternan coro y solista. Hay dos tipos básicos de conjuntos de Cumbia. Uno utiliza como instrumento melódico la caña de millo, especie de clarinete transversal que es un tubo abierto en sus dos extremos con cuatro orificios donde se colocan los dedos del ejecutante, y una lengüeta cortada del propio tubo cerca de un extremo donde el músico con su boca genera los sonidos; con un tipo de maraca en forma de tubo, el gauche de bambú o de hojalata relleno con semillas secas y el conjunto se completa con tres percusivos: el bombo (bimembranófono), afinado por una cuerda o soga conectada a sus extremos que se toca con dos palillos que golpean sobre los cueros y la caja de madera; el tambor llamador (unimembranófono) cuyo parche se ajusta mediante un aro de alambre grueso que se enlaza en zigzag a través de una cuerda al otro extremo, en el que hay una faja donde se incrustan cuñas de madera machacadas hacia abajo; y el tambor mayor de igual factura pero de superior tamaño que se sostiene entre las piernas y se percute con ambas manos. El tambor llamador sostiene un figurado rítmico fijo, mientras que el mayor realiza variaciones e improvisaciones.

La cumbia es una danza de conquista amorosa, según se narra en los orígenes de la cumbia, el hombre representa la raza negra y la mujer la indígena, en tiempos de la colonia estos usaban su habilidad, gracia y simpatía en la danza para llegar a la mujer nativa y conquistarla; por esta razón la cumbia es una danza de cortejo.

Las mujeres  la bailan lentamente  dando pasos cortos sin apenas mover las caderas, semejante a la danza de los chicotes de los aruacos de la Sierra Nevada de Santa Marta, los que tocaban y danzaban la cumbia en las fiestas a los santos y en época de cosecha. Ella baila con paso pequeño, sin levantar los talones con ligeras flexiones de rodilla, el cuerpo erguido y la vista al frente; y se desplaza siempre al frente y cuando gira es para sorprender al compañero azuzándolo con la vela. El comportamiento de la mujer es arrogante, serio y altivo, no sede fácilmente a las pretensiones del hombre; solo después de mucho insistirle, da señales de simpatía y sonríe con gestos galantes y coquetos.  El hombre mueve las caderas con un despliegue sensual y delicado, baila libremente, hace piruetas, se agacha, inclina su cuerpo hacia atrás y hacia adelante, gira sobre los talones, se quita el sombrero, y juega con sus brazos  durante todo el baile. Le baila a la mujer por su alrededor, se le acerca, la asecha, la esquiva con agilidad porque la mujer quiere quemarlo y ocasionalmente se le arrodilla. El hombre siempre trata de conquistarla con sus habilidades y su gracia para el baile, con la actitud varonil que caracteriza al hombre caribeño.

Las melodías tienen un claro antepasado aborigen, aunque las estructuras rítmicas y los instrumentos proceden de los esclavos africanos, llevados a esa región entre los siglos XV y XVII. Estos instrumentos son: una flauta de millo o caña de millo,  con cuatro orificios que produce sonidos agudos; el tambor alegre o llamador, tambores cónicos  de tipo africano, hechos con palma de coco, con piel de chiva y afinado por tracción, así como la tambora. También se tocan las maracas y un sonajero guasá o guache. La melodía de la cumbia descansa en la gaita o en la caña de millo y el ritmo con la percusión de origen afro.

Aunque originalmente se bailó en círculo, siguiendo la pauta de los bailes aborígenes, como unión, hermandad, protección y unidad; también se ha dicho que las ruedas representan las murallas de Cartagena. Esta rueda que se desplaza contraria a las manecillas del reloj, significa –según la tradición chimilla- “el viaje sin regreso” Pero la cumbia también se baila con la pareja suelta y la mujer lleva una vela encendida en la mano derecha. Las velas tienen un contenido ritual; por la costumbre de las ceremonias los indios Chimillas. Las teorías sobre el origen de la cumbia en Cartagena afirman que las velas eran por necesidad de alumbrar mientras se danzaba, porque la cumbia era un baile nocturno. 

En la segunda mitad del siglo XX se generaron versiones de cumbia interpretadas por orquestas de música popular que reemplazaron la flauta por el acordeón, variantes que se difundieron por Hispanoamérica. Entre los intérpretes que se destacaron estaban la orquesta de Lucho Bermúdez, la de Pacho Galán, y la de Wilson Choperena, esta última se hizo muy popular con su obra “La pollera colorá”. En la medida que la cumbia se convirtió en un fenómeno comercial se fue alejando de su sonoridad original.

En México se cultivó por los llamados conjuntos de música tropical, acompañados por instrumentos electrónicos y ocasionalmente algún instrumento de viento (saxofón o trompeta). Con puntos de contacto con otros géneros muy extendidos como el bolero y la canción ranchera. Su auge está relacionado con la difusión de la radio en la región durante la década del treinta.

En Panamá la cumbia fue un baile de gran acogida en todo el itsmo por su carácter colectivo. Allí se interpretaba con el rabel, el violín rústico de tres cuerdas ejecutado con un arco también rústico, la caja o cumbiero y un tambor cónico unimembranófono, de golpe directo con las manos  y atadura cuero-caja de resonancia y cuñas de tensión.  En algunas provincias como Veraguas se solía agregar la guitarra de seis cuerdas, que usan aún los conjuntos tradicionales. Hacia la década del 1950 se introdujo el acordeón en lugar del violín; asimismo se sustituyó el tambor repicador por el timbal afrocubano; y la caja o cumbiero cedió paso al bajo eléctrico. Finalmente la guitarra eléctrica se impuso sobre la acústica. Antiguamente a la guitarra y la violina se les adaptaba un cristal para amplificar su sonido en los bailes muy concurridos.

Junto con el proceso migratorio de los campesinos a la capital panameña  llegó la cumbia y se crean salones de bailes  para promover la cumbia y la cantadera (género folclórico nostálgico). Se promovía la cumbia tradicional y otras variantes como la llamada de proyección o pidín.  Existían otras cumbias  de salón que tenía los aires de formas musicales heredadas de las cortes españolas y europeas en general.

Otra modalidad más tradicional de proyección folclórica conforman siempre la orquesta típica: tambor, caja y violín, con el acordeón como único elemento incorporado. Estas agrupaciones suelen ser muy vistosas  por sus atuendos uniformes y la incorporación de coreografías  sincronizadas y fieles a los pasos básicos: paseo, vuelta, cruce, vuelta, seguidilla, vuelta y con los gestos ceremoniosos del baile.

La música de la cumbia puede ser cantada o instrumental, pero los diferentes temas indican  los cambios de figuras en la danza, así como el cambio de pasos. Hay movimientos bien diferenciados dentro de una misma pieza sin que se detenga la obra.

Algunas de las cumbias más comunes son la cumbia santeña, el danzón cumbia, la cumbia chorrerana, la cumbia atravesao, la ronda, la cumbia veragüense, la cumbia cerrada o rápida y la cumbia costeña.

Las fiestas donde se baila la cumbia se le designa con el término cumbiamba, donde además se ejecutan porros, bullerengues o malapés.

 

Bibliografía

Cáceres Rodicio, Emilio: Diccionario de la música española e hispanoamericana. Sociedad General de Autores y Editores, Madrid, 1999.

Orovio, Helio: Música por el Caribe, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1990.