Consuelito Vidal

Radio y TV, Cuba

Consuelito Vidal (Consuelo Vidal Regal, 1930-2004). Una de las personalidades más populares en toda la historia de la televisión cubana. Se destacó como actriz y animadora.

Nació en La Habana, el 4 de diciembre de 1930. A través de su padre,  empleado de la empresa Orbay y Cerrato que se anunciaba en RHC Cadena Azul, logró que Amado Trinidad, dueño de la emisora radial, le diese la oportunidad de una audición. Fue así como entró al mundo artístico: con solo catorce años se presentó a un concurso donde se buscaban voces de aficionados para enriquecer la programación de la planta. En el segundo intento, recibió la atención del jurado y ganó el premio.

Su primer trabajo como locutora fue en un programa campesino, junto a Juan Vicente Salgado. El argumento del espacio radial consistía en las narraciones que un abuelo hacía a su pequeña nieta; eran cuentos de la vida cotidiana en las zonas rurales de la isla. Al principio, solo le tocaron frases cortas y esporádicas pero su talento propició la expansión del personaje hasta convertirlo en una figura central del espacio.

Se graduó como  locutora en 1946, en la escuela católica Falgueras y Domínguez. Tres años después, fue contratada por CMQ Radio donde encontró maestros de la talla de Enriqueta Sierra y Luis Martínez Casado. Allí hizo la serie de aventuras de la autoría de Félix B. Caignet, El ladrón de Bagdad, bajo la dirección de Enriqueta Sierra.

En la radio, además de la actuación y la locución general, mostró grandes aptitudes para el enunciado comercial, lo cual la llevó a ser una de las voces más cotizadas por los anunciantes. Durante años, trabajó para la Publicitaria Siboney cantando jingles y promocionando diferentes productos. Contrario a lo que se estilaba en la época, realizó simultáneamente la actuación y la locución comercial, alternando roles de acuerdo al programa. Por ejemplo, en el espacio radial Garrido y Piñero, anunciaba el queso crema Nela porque no trabaja como actriz; de esa manera los patrocinadores preservaban la imagen, el producto y el programa.

A partir de 1950, formó parte del elenco de La Tremenda Corte, programa humorístico radial, con libretos de Castor Vispo y cuyo personaje central era interpretado por Leopoldo Fernández (Tres Patines). Este espacio había alcanzado gran popularidad desde su salida al aire en el año 1941, primero a través de las ondas de la emisora radial RHC Cadena Azul y luego como parte de la programación de CMQ Radio.

En 1950 también, asistió al nacimiento de la televisión cubana en la que posteriormente dejaría huellas indelebles. Su primer programa televisivo fue el humorístico Este hogar moderno, en el que participaban figuras como Julito Díaz y Armando Soler (Cholito). Allí conoció a Amaury Pérez García, el coordinador, con quien contrajo matrimonio el 15 de junio de 1952.

En 1958, inmortalizó una mención comercial del jabón RINA. Escrito por Iris Dávila, el anuncio contenía, al inicio y al cierre, dos frases que burlaban la censura y aludían a la lucha revolucionaria en la Sierra Maestra por derrotar la tiranía de Fulgencio Batista. Acompañada de la música compuesta por Eduardo Saborit, Consuelito Vidal comenzaba diciendo: “Hay que tener fe que todo llega”, y cerraba con: “Recuerde que la fe mueve montañas”. 

Su esposo, Amaury Pérez, quien estaba vinculado a la actividad política contra el régimen batistiano, tuvo que exiliarse en Venezuela. En una visita que Consuelito le hiciera, la actriz trabajó en la emisora radial El Indio Azul, que trasmitía para la Sierra Maestra.

Incursionó en radio, televisión, cine, teatro y cabaret, y fue conductora de toda clase de espectáculos artísticos, festivales musicales, concursos y galas especiales, en los que muchas veces compartió el micrófono con Germán Pinelli.

Una buena parte de su carrera artística en los medios de comunicación masiva, se desarrolló en los espacios destinados al público infantil. Entre los programas infantiles más populares en los que trabajó se encuentan: Tía Tata cuenta cuentos y Amigo y sus amiguitos (con Erdwin Fernández, como director, desde 1962), donde daba su voz a los personajes e interpretaba las canciones. Ambos espacios televisivos lograron altos ratings de audiencia entre los niños y niñas de la época.

Entre sus actuaciones más relevantes, están las de “la niña Lala” en Rancho Luna (después conocida como Media Luna o Tierra Brava), de Dora Alonso, y la narradora de Detrás de la Fachada, un espacio semanal humorístico, con libretos de Marcos Behmaras, iniciado en 1957, que se mantuvo en el aire durante muchos años. Este papel fue un hito en su carrera, pues marcó la introducción del narrador en la televisión, que hasta ese momento, desde su invención por Félix B. Caignet, solo se utilizaba en la radio. En Detrás de la Fachada,  Consuelito Vidal comentaba y narraba situaciones que eran desarrolladas por los actores, al mismo tiempo que permanecía invisible para ellos. Algo muy similar al diálogo de proscenio empleado en el teatro. El argumento del espacio se desarrollaba en un gran edificio de apartamentos donde se desenvolvían escenas de la vida cotidiana de sus habitantes.

Consuelo no formó parte del elenco desde el principio, cuando la figura central era José Antonio Cepero Brito y su contrafigura era Mimí Cal. Es en 1957, ante la ausencia de Mimí Cal, que es llamada a sustituirla en su papel. Por su talento histriónico, facilidades de improvisación y vis cómica, los guionistas fueron desplazando los roles de ambos presentadores hasta llegar al punto en que Cepero Brito servía de contrafigura y ella era quien hacía los chistes. La acogida del público fue determinante en los cambios introducidos en el espacio luego de la entrada de Consuelito. Los elevados ratings mantuvieron el programa al aire por casi treinta años. 

Otros programas en los que actuó fueron Cabaret Regalías, anunciando los comerciales, y La comedia del domingo, espacio que alternaba con Rosita Fornés, Maritza Rosales y Margarita Balboa, y donde tuvo la oportunidad de codearse con encumbradas figuras del mundo del espectáculo a nivel internacional; entre ellas: Edith Piaf, Johnny Matis, Jorge Negrete, Hugo del Carril y  Dolores del Río.

El programa Teatro ICR, creado por Marcos Behmaras con la intención de promover obras de la literatura universal adaptadas a la televisión, fue frecuente escenario para Consuelito Vidal. Algunas de las obras más relevantes en las que actuó fueron Intimidad de una estrella (Dir. Roberto Garriga y Antonio Vázquez Gallo; en otros papeles protagónicos estaban Enrique Santisteban y Enrique Almirante), Réquiem para una reclusa; Un tranvía llamado deseo, con Raquel Revuelta; Enrique VIII y sus hijos (encarnaba a Catalina de Aragón) y la trilogía Electra (en la década de los ‘70). Todas estas puestas en escena eran trasmitidas en vivo. También en este espacio, actuó en Yerma (1964), de Federico García Lorca, junto a Sergio Corrieri y Erdwin Fernández, bajo la dirección de Amaury Pérez García. La cinta fue rodada íntegramente en el Estudio No. 19 del edificio Focsa, en lo que constituyó la primera película de 16 mm filmada en Cuba, realizada específicamente para la televisión.

Otras grandes actuaciones para la televisión que, aún siendo cortas, marcaron su carrera como actriz fueron: Toti en la serie En silencio ha tenido que ser, junto a Enrique Santisteban, y Elena en Julito el pescador donde acompañó a otro grande de la escena, René de la Cruz.

Desde 1959, y durante muchos años, Consuelo Vidal fue la presentadora oficial –junto a Manolo Ortega– de los actos políticos masivos de la Revolución Cubana.

Durante los años 60, puso a prueba sus cualidades interpretativas en algunos de los grandes espectáculos de cabaret de La Habana y Varadero. El show Consuelito en el circo, escrito especialmente para ella por Carballido Rey  y dirigido por Joaquín Riviera, en su momento fue considerado la mayor atracción de La Habana nocturna.

Su participación en el cine incluye Viva la República (Pastor Vega, 1970), El robo (Jorge Fraga, 1965), Un poco de consuelo (Guillermo Centeno, 1984), Los pájaros tirándole a la escopeta (Rolando Díaz, 1984), Reina y Rey (Julio García Espinosa, 1994) y Las profecías de Amanda (Pastor Vega, 1998).

En 1978 viajó a Angola como parte de las brigadas artísticas que iban a ofrecer funciones recreativas a las tropas cubanas emplazadas en el país.

Recibió numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el de Mejor actuación femenina en la II Bienal de Cine en Bogotá, Colombia (Los pájaros tirándole a la escopeta) y Mejor actuación femenina en el XXXV Festival Internacional de Cine de Cartagena, Colombia.

Falleció en La Habana, el 7 de octubre de 2004, cuando contaba 73 años de edad y 50 años de exitosa carrera artística.

 

Bibliografía

Bracero, Josefa: Rostros que se escuchan, Letras Cubanas, La Habana, 2007.

Luis López, Oscar: La Radio en Cuba, Letras Cubanas, La Habana, 1998.