Cipriano Castro Ruiz

Historia, Política, Venezuela

Cipriano Castro Ruiz (1858-1924). Militar y político venezolano. Presidente de la República, se enfrentó a las compañías extranjeras y las grandes potencias.

Nació el 14 de octubre de 1858 cerca de Capacho Viejo, en los Andes venezolanos. Sus padres fueron Carmelo Castro, un hacendado medio, y Pelagia Ruiz. Recibió educación primaria en su pueblo natal y en San Cristóbal, continuando su formación entre1872 y 1873 en el Seminario de Pamplona (Colombia). Atraído por ideas liberales, dejó la carrera eclesiástica y retornó a San Cristóbal.

En 1876 se opuso al General Francisco Alvarado que aspiraba a la presidencia del Estado Táchira y dos años después participó en la ocupación de San Cristóbal con un grupo autonomista en desafió al gobierno regional. Encarcelado por problemas con el sacerdote de Capacho en 1884, escapó de San Cristóbal a los seis meses y buscó refugió en la vecina Cúcuta, donde conoció a Zoila Rosa Martínez, con quien se casó.

Castro regresó al Táchira en junio de 1886 con las tropas invasoras autonomistas enfrentadas al Gobernador de la sección del Gran Estado de Los Andes, General Espíritu Santo Morales. En las acciones armadas, derrotó al Coronel Evaristo Jaimes en Capacho Viejo, y al propio Gobernador Morales en Rubio, por lo que fue ascendido a General. En 1888 Cipriano Castro fue designado para la gobernación de la sección Tachira y dos años después nombrado Comandante de Armas y elegido diputado al Congreso Nacional, lo que facilitó se destacara en el entorno del Presidente Raimundo Andueza Palacio.

En marzo de 1892, junto con Juan Vicente Gómez, organizó un ejército para resistir a la llamada Revolución Legalista liderada por Joaquín Crespo contra el gobierno de Andueza. Aunque obtuvo triunfos en Palmira y San Juan de Lagunillas, que le permitieron ocupar Mérida, el avance de las fuerzas de Crespo lo obligaron a abandonar su apoyo al mandatario y refugiarse en Colombia (1892-1899).

El 23 de mayo de 1899, de nuevo secundado por Juan Vicente Gómez, formó en Cúcuta un grupo armado de sesenta hombres que inició la denominada Revolución Liberal Restauradora, enfilada contra el decadente liberalismo amarillo del Presidente Ignacio Andrade, debilitado tras la muerte del General Crespo el año anterior. Después de derrotar a las tropas gubernamentales en los Andes y el centro del país, el ejército de Cipriano Castro se impuso en la cruenta batalla de Tocuyito (Carabobo), que le permitió entrar en Caracas el 22 de octubre de ese año y ser nombrado por una Asamblea Constituyente presidente interino en 1901 y luego constitucional de 1902 a 1908.

La victoria militar no tranquilizó al país, pues la guerra civil se prolongó promovida por varios caudillos locales y Manuel Antonio Matos, un banquero al servicio de empresas extranjeras -entre ellas la New York and Bermúdez Company, la Compañía Francesa del Cable Oceánico y la Orinoco Steamship Company-, quien fue obligado a asilarse en la isla de Trinidad. Tras el desembarco de Matos cerca de Coro, en enero de 1902, la contienda fratricida se propagó por toda Venezuela. Hubo más de un centenar de sangrientas acciones armadas, en algunas de las cuales Castro participó personalmente, como la del asedio de La Victoria el 13 de octubre de 1902, donde detuvo la masiva ofensiva rebelde sobre Caracas. Desunidos sus enemigos, Cipriano Castro se las arregló para derrotar a cada caudillo por separado, reconquistando casi todo el territorio nacional, salvo los opositores arrinconados en Ciudad Bolívar, donde fueron doblegados en forma cruenta por las fuerzas del General Juan Vicente Gómez el 21 de julio de 1903, que puso término a la costosa guerra.

La victoria marcó el comienzo de una nueva etapa histórica, que permitió el fortalecimiento del poder central y el fin de las endémicas disputas armadas entre los caudillos regionales. Con el lema de “Nuevos hombres, nuevos ideales, nuevos procedimientos”, Castro impuso la hegemonía andina y un régimen autoritario cada vez más inclinado a la corrupción, en un país arruinado y endeudado, pues los precios del café, principal producto de exportación, se habían desplomado en los mercados internacionales.

En esas circunstancias, el 9 de diciembre de 1902, una flota de guerra conjunta de Inglaterra y Alemania –a la que después se sumó Italia- ocupó el puerto de La Guaira. Más tarde, la acción punitiva se repitió contra Puerto Cabello y el 17 de enero de 1903 fue agredido también el Castillo de San Carlos en el lago de Maracaibo por un buque de guerra alemán. Las escuadras europeas bloquearon durante dos meses las costas de Venezuela (Maracaibo, La Guaira y Puerto Cabello), para exigir al gobierno de Caracas la satisfacción de sus reclamaciones financieras.

El Presidente Castro, sin recursos para enfrentar la agresión, salió en defensa del país con un discurso nacionalista, dado a conocer en su proclama del 9 de diciembre de 1902, en la que declaraba: "¡La planta insolente del Extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria!". Ante la posibilidad de que el conflicto se complicara, y preocupado por la intromisión europea en el mar Caribe, Estados Unidos impuso el arbitraje internacional, a pesar de los llamados de la propia prensa norteamericana en contra de los desacreditados e insolventes países suramericanos. Los gobiernos de Inglaterra, Alemania e Italia aceptaron retirar sus flotas el 19 de febrero de 1903 y abrir negociaciones que culminaron en los Protocolos de Washington. El fallo internacional obligó al Presidente Castro a aceptar las exigencias europeas y entregar el 30 por ciento de los ingresos aduaneros a los acreedores. No obstante, el gobierno venezolano denunció estas duras condiciones ante el Tribunal de La Haya, que falló a favor de las potencias europeas el 22 de febrero de 1904, mientras el Congreso nacional concedía a Castro, al año siguiente, el titulo de Restaurador de Venezuela.

Terminada la confrontación, aparecieron nuevos problemas internacionales motivados por pleitos judiciales con las compañías que habían apoyado a los opositores a Castro durante la guerra civil, como la New York and Bermúdez Company, que aspiraba a mantener su dominio sobre el asfalto venezolano, y la expropiada Orinoco Steamship Company. En medio de juicios, reclamaciones, amenazas de invasión, campañas difamatorias y conspiraciones anticastristas, se produjo en junio de 1908 la ruptura de relaciones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos. Tres años antes, el gobierno de Castro había rescindido el contrato a la Compañía Francesa del Cable Interoceánico, expulsado al Encargado de Negocios de Francia y rotas las relaciones diplomáticas con París en enero de 1906. También el Presidente Castro se enfrentaba a las compañías holandesas, por lo que dispuso la requisa obligatoria de los buques de esa bandera, lo que condujo a la ruptura de las relaciones diplomáticas con los Países Bajos, mientras los gobiernos europeos y Estados Unidos aumentaban sus presiones contra el que calificaban de “arrogante dictador”.

En esta compleja situación, Castro debió viajar a Europa para someterse a una impostergable operación quirúrgica, dejando a Gómez encargado de la presidencia el 23 de noviembre de 1908. Aprovechando la ausencia del mandatario, su compadre, con la complicidad de potencias europeas y Estados Unidos –cada vez más interesadas en el petróleo venezolano-, así como de la propia oligarquía venezolana, dio un golpe de estado el 19 de diciembre de ese año, usando el pretexto de un cable, supuestamente dirigido desde Berlín por Castro en su contra. Fueron destituidos los jefes militares y apresados los ministros leales al presidente depuesto, mientras se decretaba el enjuiciamiento de Castro, acusado de planear el asesinato de Gómez, prohibido su regreso al país e incautados todos sus bienes. La primera consecuencia de estos hechos fue la firma en Caracas, el 13 de febrero de 1909, de los protocolos Buchanan-Gómez, que satisfacían todas las reclamaciones de Estados Unidos a Venezuela, incluida la anulación de la indemnización a que había sido condenada la New York and Bermúdez Company por un tribunal venezolano.

Satisfecho con el desenlace, Estados Unidos impidió el regreso del ex Presidente Castro a su tierra natal, cuando recuperado de sus dolencias, tras una exitosa operación, se propuso volver a Venezuela desde Trinidad. Acosado por las compañías y gobiernos resentidos por su política nacionalista, sin recursos propios, debió deambular por Madrid, París y Santa Cruz de Tenerife. A fines de 1912 intentó entrar en Estados Unidos, pero fue apresado, vejado por las autoridades de inmigración y obligado a marcharse en febrero de 1913. Tres años después, sin dejar de ser vigilado por los espías de Gómez, se radicó en Santurce, Puerto Rico, donde murió el 5 de diciembre de 1924. Enterrado en el cementerio de San Juan de Puerto Rico, el 25 de mayo de 1975 sus restos fueron repatriados y depositados en un mausoleo de su pueblo natal. El 14 de febrero de 2003, las cenizas de Cipriano Castro se trasladaron al Panteón Nacional, en ceremonia presidida por el Presidente Hugo Chávez, en cumplimiento del acuerdo de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela que lo consideró merecedor de esos honores porque “dirigió la revolución restauradora, que cerró el ciclo histórico del caudillismo guerrero, que rescató la unidad nacional, la estabilidad política, la independencia y la seguridad del país."

 

Bibliografía activa

Epistolario presidencial 1899-1908, Elías Iturrieta compilador, Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1974.

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Bibliografía pasiva

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