Chucho Valdés

Música, Cuba

Chucho Valdés (Dionisio de Jesús Valdés Rodríguez, 1941). Pianista y compositor cubano, considerado uno de los  más grandes pianistas del jazz en diferentes latitudes.

Nace en La Habana el 9 de octubre. Fue alumno de solfeo del reputado profesor Oscar Boufantique. Inició a muy temprana edad sus pasos en el estudio del piano con su padre, el célebre pianista y compositor cubano Bebo Valdés. Posteriormente emprendió el aprendizaje de la música en el histórico Conservatorio Municipal de La Habana (hoy Amadeo Roldán).

Como pianista alcanzó su definitiva formación con las acreditadas profesoras Zenaida Romeu y Rosario Franco. Simultáneamente recibió clases de armonía, contrapunto y composición con Federico Smith.

Su sólida formación integral fructificó al calor de una verdadera familia de músicos encabezada por su padre. Su infancia giró en torno a un momento de sólida cristalización del swing como estilo renovador del jazz; el desarrollo, expansión y consolidación en Cuba de los formatos instrumentales conocidos por big band, y una pléyade de pianistas cultores de nuestra mejor creación. A estas influencias se agregaron los significativos contactos de su joven vida musical con un movimiento renovador de la canción operado en los años cuarenta y cincuenta del siglo xx, conocido en la historiografía musical cubana como filing, donde no solo se destacó por sus experimentales y novedosos conceptos armónicos en la composición, sino por el empeño de rescatar la guitarra como instrumento básico del quehacer cancionístico nacional.

Desde fechas muy tempranas, el tiempo musical de Chucho Valdés también se permeó del arte de importantes intérpretes de la música popular cubana: Celia Cruz, Rita Montaner, Pepe Reyes, Reinaldo Henríquez, Ignacio Villa (Bola de Nieve) y el maestro Ernesto Lecuona. Estos contactos lo llevaron muy pronto a escuchar y a emplearse a fondo en el estudio de todos los géneros y estilos del amplio espectro musical del país. Al mismo tiempo continuaba en el Conservatorio Municipal de La Habana su estudio de los grandes pianistas clásicos y los más relevantes compositores sinfónicos. Esto, en parte, explica porqué la primera etapa de su quehacer musical muestra tan acentuada tendencia hacia la música popular cubana con una alta elaboración.

A los quince años adquirió, por esfuerzos propios, un disco del virtuoso pianista jazzístico Dave Brubeck. El impacto emocional que este hallazgo operó en su percepción estética  lo llevó a emplearse a fondo en el estudio del piano, sobre la base de ese género musical.

En 1950 su padre lo llevó a la orquesta del mundialmente famoso cabaré Tropicana. Allí, paralelamente a la formidable agrupación dirigida por su progenitor, también conoció la magia polirrítmica de los grandes e importantes tamboreros afrocubanos.

En 1957 formaba parte, ya como pianista profesional, de la orquesta Sabor de Cuba.  Se vinculó a la orquesta del Teatro Musical de La Habana en 1963, y en 1967 se incorporó a la Orquesta Cubana de Música Moderna.

Su vasta cultura musical lo llevó al disfrute de una amplia gama musical, desde el rock sinfónico de la etapa de Emerson Lake and Palmer (a quien conoció personalmente), el legendario Grupo Queens, Freddy Mercury, Los Beatles, Arettha Franklin, George Benson, Patty La Belle, Steve Wonder y Ray Charles, hasta las danzas de los maestros Ernesto Lecuona e Ignacio Cervantes, y la magnifica obra de Leo Brouwer.

En 1973 creó junto a ocho virtuosos instrumentistas la banda Irakere (emergida de la Orquesta Cubana de Música Moderna), que se caracterizó por una explosiva mezcla del jazz, el rock, lo clásico de las grandes formas musicales y lo más tradicional de la música cubana. Esta riqueza de elementos generó una sonoridad nunca antes escuchada, y provocó una verdadera revolución en la música latina. En las últimas décadas, Irakere se mantiene a la vanguardia de la música cubana y mundial. Por esta agrupación, dirigida con su genial maestría, han pasado músicos cubanos que han marcado hitos en la música popular contemporánea.

En la década de los ochenta incorporó al arsenal instrumental de Irakere los elementos más adelantados de la electrónica y la computación, a partir de las experiencias asimiladas por los grandes pianistas Herbie Hanckock y Chic Corea.  Estos recursos enriquecieron el caudal sonoro de Irakere, lo que le posibilitó ampliar de manera extraordinaria su potencial creador, sin alejarse de la base rítmica y sonora del son, los géneros de la música de antecedente africano y el jazz.

Como compositor ha desarrollado un destacado catálogo, del que se puede resumir brevemente: A Bud Power, A Ignacio Cervantes, A Manuel Saumell, Como traigo la yuca live, Pete and Rodney, Tumbao, Homenaje a Picadura, Indestructible, Looking up, Mister Bruce, Chopin Prelude, A Manuel Corona, Aguanile bonkó, Babalú Ayé, Cantata para Babalú Ayé,  Bebada, Biriyumba palo congo, Guapachá el mejor, Caridad Amaro, Bacalao con Pan, Mambo Influenciado, Misa Negra, Yemayá, Tune a Mac Coy, y Tributo por el Benny.

Ha compuesto algunas melodías para el cine y ha participado como pianista, junto a destacados instrumentistas (incluyendo a su padre) en la película Calle 54, del realizador Fernando Trueba, considerada en el arte e industria  cinematográficos como el primer largo metraje expositor del arte jazzístico.

Su amplia y vital obra discográfica ha merecido altos reconocimientos en relevantes certámenes. Baste citar sus repetidos lauros en los Premios Grammy; ellos son: Misa negra, de Chucho Valdés e Irakere como  álbum de jazz latino (1978); Havana, de Chucho Valdés y la banda Crisol, del trompetista Roy Hargrove, Mejor álbum de jazz latino (1997); Live at the Village Vanguard, Chucho Valdés, piano; Raúl Piñeda, batería; Roberto Vizcaíno, tumbadora y batá; Francisco Rubio, bajo, y Mayra Caridad Valdés, voz, Mejor Álbum en Interpretación del Jazz ( 2001); Canciones inéditas, Chucho Valdés, Mejor álbum instrumental, (2002); Los pasos de Chucho, Mejor Álbum de Latin Jazz (2011)  y Chucho’s Steps, Chucho Valdés y The Afro-Cuban Messengers, Música Tropical, Mejor Álbum en Interpretación del Pop (2011).

Además ha obtenido lauros en importantes eventos nacionales como Cubadisco. La EGREM (Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales) le otorgó en 1980 el Disco de Plata.

Su recia personalidad, virtuosismo e impronta artística excepcional han llevado a la crítica especializada a  considerarlo como uno de los mejores pianistas del jazz a nivel mundial, calificación puesta de relieve en los más importantes y encumbrados escenarios y festivales de jazz del mundo: Newport, Carnegie Hall, Cellar Door, de Washington; Jazz Jamboree 88, de Polonia; Montreux, Suiza; Belgrado, México, Alemania, Jazz de Chicago, Nueva Música de Moér, RFA; Kool Jazz Festival, de Puerto Rico; Ronnie Scout, de Londres (escenario en que se presenta todos los años); y  Jazz Plaza, de Cuba.

En 1995, en los Ángeles, California, se le entregó un diploma en reconocimiento a la notable influencia en su estilo de los pianistas de jazz  McCoy Tyner y Art Tatum (considerados por destacados expertos como dos colosos de este instrumento en el siglo XX); recibido por Chucho con honradez y agradecimiento.

En 1998 se le concedió en Cuba el importante y codiciado Premio Nacional de la Música.  

Como pedagogo ha desarrollado una labor destacada dentro y fuera del país en centros de la talla del Royal Academy  of Music, de Londres, la  Universidad de Berkeley en California; en Canadá, y en el Instituto Superior de Arte de Cuba, plantel donde se le concedió en sesión solemne el doctorado Honoris Causa.

 

Bibliografía

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