Campaña de alfabetización

Historia, Educación, Cuba

Campaña de alfabetización. Importante campaña educativa inicial de la Revolución cubana.

En septiembre de 1960 Fidel Castro anunció en la Asamblea de las Naciones Unidas  que Cuba en un año llevaría a cabo la liquidación del analfabetismo. El compromiso adquirido ante la comunidad internacional impuso la necesidad de desarrollar una labor muy intensa que permitiera la preparación acelerada de todos los factores que habrían de participar en la grandiosa  epopeya contra el analfabetismo, la cual habría de iniciarse el 1ro. de enero de 1961, año que posteriormente se llamó "Año de la Educación".

Según se reporta en el Informe de la UNESCO titulado Métodos y medios utilizados en Cuba para supresión del analfabetismo, publicado en 1970, los trabajos preparatorios comenzaron inmediatamente después del discurso de Fidel, y es posible distinguir cuatro etapas en el desarrollo de la Campaña:

Primera etapa: De enero a abril de 1961. Comienzo y estructuración orgánica y técnica de la Campaña. Segunda etapa: De mayo a septiembre de 1961. Intervención total de todas las organizaciones de masa y de la dirección política de la Campaña. Tercera etapa: De  septiembre a diciembre de 1961. Intensificación del trabajo, lo que permite alcanzar el objetivo final: convertir a Cuba en un país libre de analfabetismo, lo cual se alcanzó el 22 de diciembre de 1961, poco antes de concluir el año.

Concebida como una verdadera batalla contra un enemigo difícil de vencer, la Campaña quedó estructurada desde su máxima dirección  con la participación de las organizaciones sociales y juveniles, los sindicatos, las Fuerzas Armadas,  los colegios  profesionales de maestros, las asociaciones campesinas, la Federación Estudiantil Universitaria, la Federación de Mujeres Cubanas,  la Federación Independiente de Emisoras Libres y muchas otras instituciones.

Se constituyó la Comisión Nacional de Alfabetización, presidida por el Ministro de Educación, y se designó un Coordinador Nacional, quien debía controlar el trabajo de las cuatro secciones en que estaba estructurada: Sección técnica, Sección de propaganda,  Sección de finanzas y Sección de publicaciones. La Comisión Nacional contaba para extender su trabajo en toda Cuba, con las comisiones provinciales y los consejos municipales.

La Sección técnica tuvo a su cargo tres aspectos del trabajo: el técnico-didáctico, el técnico organizador y el técnico-estadístico. Esta sección tuvo a su cargo la elaboración de los materiales didácticos. Estos fueron: la cartilla "Venceremos", destinada a los alumnos, que contenía quince lecciones  que presentaban cada una un tema, mediante un texto breve, que iba seguido de ejercicios con arreglo al método analítico-compuesto; y el manual "Alfabeticemos", destinado a los alfabetizadores, el que estaba dividido en tres partes: guía y orientaciones para el alfabetizador, los temas de orientación revolucionaria y un glosario integrado por palabras utilizadas en el manual. Esta sección se ocupó, además, de brindar seminarios sobre el censo de los analfabetos, cómo organizar en la práctica el trabajo y cómo aprender a enseñar al analfabeto.

En su aspecto técnico organizativo, la Sección se ocupó de hacer llegar a los lugares más remotos todas las indicaciones posibles y fue la espina dorsal de la Campaña; y en el aspecto estadístico  tuvo a su cargo el censo de la población, la elaboración   de planillas para llevar el control.

El actor principal de la tarea de alfabetización fue el brigadista. Se constituyeron diferentes brigadas, entre las cuales la que mayor impulso dio a la alfabetización fue la Brigada Conrado Benítez, que llevaba el nombre de un maestro voluntario asesinado por las bandas contrarrevolucionarias que trataban de sembrar el terror entre los campesinos, en algunas regiones del país. Esta brigada llegó a estar integrada por 105 664 estudiantes de primaria, secundaria, preuniversitario, escuelas normales y de comercio, universitarios y maestros en ejercicio de todo el país.

Otras brigadas participantes en la gran gesta educacional fueron las Brigadas Obreras "Patria o Muerte", organizadas por la Central de Trabajadores  de Cuba, las que en el mes de septiembre sumaban la cifra de 21 266 brigadistas; y las brigadas populares, integradas estas últimas por amas de casa, niños, ancianos y otras personas que ayudaron a la alfabetización en sus lugares de residencia.

El censo de 1953 fue el último que se realizó antes de la Revolución, el que se tomó como referencia. A partir de las cifras reportadas en aquel año, se estimó  una población analfabeta integrada por 1 032 849 personas, lo que representaba el 23,6% de la población total.

La fase final de la Campaña puso en tensión a todas las fuerzas alfabetizadoras. Se aplicaron medidas especiales, tales como la asignación de repasadores,  la creación de campamentos de aceleración y las avanzadas revolucionarias de alfabetización, que estuvieron integrados por  empleados del estado, particulares y ciudadanos de todas las clases.

El primer municipio en concluir la alfabetización fue Melena del Sur, en la provincia de La Habana, el 5 de noviembre de 1961. A este le siguieron de inmediato  los restantes municipios del país que, de forma sucesiva,  fueron logrando dar por concluida la Campaña y declararse Territorio libre de analfabetismo. La cifra de personas alfabetizadas, reportada por el Informe de la UNESCO, fue de 707,212 analfabetos. La declaración de Cuba como Territorio libre de analfabetismo tuvo lugar en la Plaza de la Revolución José Martí, el 22 de diciembre, en un acto multitudinario al que asistieron los alfabetizadores y el pueblo en general. Desde ese año se celebra cada 22 de diciembre el Día del Educador en Cuba.

 

Bibliografía

Campos Gallardo, Luís. Biografía de Manuel Ascunse Domenech, Editorial Pueblo y Educación, Ciudad de La Habana, 1996.

Cantón Navarro José y otros: Historia de Cuba: 1959-1999. Editorial Pueblo y Educación, Ciudad de La Habana, 2009.