Calipso

Música, Danza, Temas caribeños

Calipso o Calypso. Género musical originario de la isla de Trinidad, hoy patrimonio de muchos países de la región caribeña. Distinguido por su ritmo cadencioso y el carácter de crónica social de sus letras.

La historia de Trinidad, como la de muchas islas del arco antillano, está  integrada por etnias muy diversas; alrededor de 1720 fueron llevadas muchas personas de Guinea, el Congo y Sudán para los trabajos agrícolas. A partir de esta época el folklor de la isla tuvo un marcado perfil africano en constante mixtura con habitantes europeos y caribeños.

Uno de los antecedentes reconocidos del Calypso es la Calenda Antillana, y más aún el Camboulay surgido entre los negros de Trinidad en la época de la esclavitud. Esta danza se inspira en la acción de apagar los incendios en los cañaverales. De ahí, una de las hipótesis de su nombre es de la contracción de las palabras francesas cannes brulées (cañas quemadas); aunque otra plantea que proviene de kaito que significa “servir bien”; de ahí el termino kaiso usado para designar esta música, transformado luego en kaliso y kalypso.

Durante el siglo XVIII e inicios del XIX sus carnavales tuvieron un estilo europeo, pero luego, tras la abolición de la esclavitud en 1838, la población de origen africano impuso su sello en las expresiones musicales y danzarias. Comenzaron a escucharse en las calles canciones de un ritmo contagioso que contaban historias y hacían crítica social. Los cantores trinitarios eran llamados chantwells, y eran formidables improvisadores que entablaban competencias entre sí. Sus cantos estaban llenos de versos con ingeniosas metáforas, juegos de palabras y una rima impecable.

En las fiestas carnavalescas la población negra salía en procesión bailando y cantando con antorchas en sus manos. Antiguamente se entonaban los cantos en créole (mezcla de voces francesas, españolas y africanas) pero, a fines del siglo XIX, comenzaron a decirse en un inglés deformado por el habla popular.

Los calipsonianos (como se les conoce a los cantantes de calipso) se burlaban de las autoridades y de la alta sociedad, lo que los acercó aún más al pueblo y a sus intereses. Algunas de sus canciones fueron prohibidas mediante leyes promulgadas por el gobierno colonial. Por ello los cantantes se valieron del doble sentido, que sigue siendo hoy un sello distintivo del calypso, ritmo que ha contribuido con el vocabulario coloquial de las Antillas, por la incorporación de nuevas palabras en sus canciones.

El calypso se estructura sobre la base de la mezcla de elementos de origen europeo en lo melódico y de raíz africana en lo rítmico. Las piezas tienen ocho, doce o dieciséis compases y se mueven entre la tónica dominante y subdominante. Hay dos tipos: las llamadas single-tones, de estrofas de cuatros versos y las llamadas doublé-tones de estrofas de ocho versos. Su forma es responsorial con la conocida alternancia de solista y coro. El género muestra una notable polirritmia como corresponde a la música afroamericana y lo improvisatorio le otorga una característica esencial.

El conjunto acompañante primitivo consistía en un tambor y una serie de botellas llenas con diferentes cantidades de agua que se percutía con un par de cucharas, al curioso instrumento se le llamaba bangee. Más adelante se le incorporó un par de claves nombradas que-que, un tipo de maraca llamada chac-chac, un percusivo de caña de bambú, el cuatro de origen venezolano y luego la guitarra, la flauta, el violín y el contrabajo. En la ejecución de este género participan también los tambores cilíndricos o steel band, destacando entre ellos el tambor Bumbac y el tambor Grande, además rallos, silbatos y campanas.

Aunque el calypso surgió en la isla de Trinidad, posteriormente pasó a su vecina Tobago, se difundió por el Caribe y en cada lugar adquirió características diferentes. Este ritmo sensual tuvo gran expansión en la década del treinta y en los años cuarenta fue muy difundido en Estados Unidos, Latinoamérica y en el continente europeo.

Para distinguirse del resto, los calipsonianos escogían un nombre artístico llamativo. Entre los cantores de género que lograron transcender figuran los legendarios Norman Le Blanc y Forbes. Después de 1930 en que los cultores fueron difundidos por la radio sobresalieron los seudónimos de Atila en Huno, El León Rugiente, El Dictador Poderoso, El Príncipe Negro, Lord Executor, Edward El Confesor y sobre todo Migty Sparrow cuyo nombre verdadero era Francisco Siger.

Uno de los artistas que contribuyeron con su expansión fuera del espacio antillano fue el cantante norteamericano Harry Belafonte. El calipso "Banana Boat Song" (“Day-O”) se convirtió en un boom internacional en 1956 y fue el primer y único álbum en vender millones de copias en toda la historia de este ritmo.

Por otra parte, dentro del propio género calipso existen diferentes variantes en otros puntos de la geografía caribeña. Ha viajado con los emigrantes antillanos y ha tenido innovaciones y relevantes cultores en cada sitio donde ha llegado. En Santa Lucía resalta Lucian Parrot; en Granada, el vocalista Cecil Belfon, en Barbados han brillado Llewellyn Drayton y Desmond Weekes; y en islas como las Bahamas, Dominica, Saint Kitts y Jamaica, el calypso es parte de la cultura nacional. 

En la zona continental caribeña el calypso tiene también su historia. En el archipiélago de San Andrés y Providencia, Colombia, su llegada se dio a través de las relaciones comerciales y las migraciones desde islas de influencia francesa e inglesa. Musicalmente mantuvo su esencia en toda la cuenca, y allí se destaca entre los intérpretes más relevantes la agrupación Bahía Sonora de la isla San Andrés. 

En Panamá, por el contrario, reviste características de canción romántica al estilo español y tuvo su inspiración en la época de los esclavos quienes insertaron a su ritmo las frases sincopadas. Los esclavos mostraban  a través de él sus alegrías y tristezas.

En algunas regiones se le ha adicionado al nombre del ritmo, el apellido del lugar, como son el calipso limonense en Costa Rica y del Callao en Venezuela.

El calipso limonense, considerado hoy expresión del patrimonio cultural inmaterial afro descendiente de Costa Rica, llegó a Limón a finales del siglo XIX como compañero inseparable de los inmigrantes jamaiquinos.  Allí los calipsonianos, quienes provienen de los sectores más humildes, han procesado y codificado la cultura e historia de esta población en sus canciones, las que versan sobre cuatro temáticas esenciales: la libertad, la explotación, la diversión y la esperanza. Esta variante del calypso, sin embargo, no es conocida ni escuchada fuera del contexto limonense, por eso no tiene mayor alcance.

Los más relevantes autores e intérpretes limonenses son Papá Tún, Walter Fergunson o Mr. Gavitt (conocido como el Rey del calypso en Costa Rica) y Buda.  Los grupos, formados allí por pocos instrumentistas, exhiben agrupaciones emblemáticas como Turi-Costa, Combo Alegre, Buda y su Charanga, Dimensión Musical, El Charro, Caribbean Calipso y el grupo de P. Coleman. Este género musical tuvo su apogeo en las fiestas y carnavales entre las décadas de 1950 y 1970, luego comenzó a competir con el reggae, género musical que en los últimos años lo ha desplazado.

El calypso está estrechamente relacionado con la realidad sociocultural e histórica del negro limonense, su etnia, su marginalidad y su pobreza, porque fue una población sobre la que recayó durante décadas el peso de la explotación bananera. A pesar de las duras condiciones de vida que narra el calypso, este se interpreta con alegría y ha sido un vehículo para defender los deseos de libertad de los afrocaribeños frente a la discriminación de la población blanca. Por ello representa el alma de un pueblo que llegó a una tierra extraña, y que la hizo suya entre sueños, desventuras, alegrías y tristezas.

El calypso del Callao, es la variante que se ha desarrollado en Venezuela, específicamente en la zona oriental del Estado Sucre, Nueva Esparta, Monagas, Bolívar y en Ciudad Guayana bajo la modalidad de Steel-Band, y llegó, como en el resto del Caribe a través de los emigrantes antillanos que fueron mano de obra en la explotación petrolera y en la industria del hierro. El atractivo que ejercía la explotación del oro y la posibilidad de lograr una rápida riqueza, hizo que El Callao se convirtiera en el escenario de la mezcla de las culturas: inglesa, norteamericana, francesa y antillana, con la ya mestiza de esa región. Del intercambio cotidiano emergieron tradiciones con una clara distinción del aporte afro-antillano, como el carnaval y calypso.

El calipso tradicional, como se conoce desde hace más de 100 años en la zona de El Callao, se acompañaba con las palmas de la mano, luego poco a poco se incorporó el bambú y algunos instrumentos rústicos como el rallo y el triángulo, luego el cuatro, campanas y silbatos. Al mismo tiempo, este género (música, cultura y danza), adquirió en Venezuela ciertas peculiaridades como estribillos con letras fuertes y picarescas que narraban sucesos locales, cantados en patua o creole.

En el Calipso de El Callao es primordial que los versos sean escuchados, por lo que siempre "cuentan" una historia, una leyenda, un hecho de la vida cotidiana, que además debe bailarse. Posee personajes históricos representativos y respetados como las "Madamas"; palabra que surge de la desviación fonética de Madames (señora en francés). Estas damas negras antaño contratadas como mano de obra calificada, por sus dotes culinarias y dominio del inglés, trabajaban como institutrices o amas de llaves en las casas de los extranjeros adinerados de la zona. Con sus trajes floridos multicolores, con fondo de encajes blancos y vistosos collares y turbantes al estilo africano, trasmiten hasta hoy una tradición. El Calipso de El Callao no es solo una expresión musical, teatral o danzaria, es para sus habitantes es una filosofía de raíces profundas.

El calypso en todo el Caribe mantiene su vigencia y sigue cantando los temas cotidianos con irreverencia y humor, es un vehículo de protesta social como lo fue antaño. Ha influenciado otros géneros como el jazz, el reggae y la soca, este último hacia la década de 1970 resultó de la fusión del calypso con la música soul, y posee un ritmo más rápido y con menor conciencia social que el calipso original.

 

Bibliografía

Artetz, I. (1980). Manual del folklore venezolano. Caracas: Monte Ávila.

Oropeza, Neidha Rebeca y  Rosa López de D'Amico: “El Calipso del Callao: expresión musical, teatro y danza venezolana”, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Maracay, Venezuela, en: http://www.efdeportes.com/efd118/el-calipso-del-callao.htm

Bilby Kenneth, Michael Largey y Peter Manuel: Caribbean currents. Caribbean music from rumba to reggae. Ed Temple University Press, Philapelpphia, 2005.

Gil, Joaquín: La etnomúsica de Limón. Propuesta metodológica para el análisis antropológico, Edit de la Universidad de Costa Rica, San José, 1983.

Orovio, Helio: Música por el Caribe, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1994.