Ballet Nacional de Cuba

Danza, Cuba

Ballet Nacional de Cuba. Es la institución más antigua de la danza en Cuba.

Fue fundada el 28 de octubre de 1948 por Alicia, Fernando y Alberto Alonso, los tres pilares del ballet cubano.

Cuba no poseía tradición de danza espectacular nacional, a diferencia de otros países europeos. Sin embargo, la conformación de la cultura cubana, donde confluyen etnias africanas y españolas, hizo posible la gran propensión de los nacidos en la Isla para el baile.

Por otra parte, las visitas de Fanny Elssler en 1841 y 1842, y las de Anna Pávlova entre 1915 y 1919, pusieron a los cubanos en contacto con lo mejor del ballet universal. A partir de 1800 se establecieron algunos maestros de danza clásica en el territorio y en 1931, la Sociedad Pro Arte Musical inauguró una Escuela de Baile bajo la dirección del ruso Mijaíl Lavrosky. En esta institución se hacían presentaciones en el Auditórium de La Habana, donde debutaron las tres figuras capitales de este arte en Cuba: Alicia, Fernando y Alberto Alonso.

Luego de una exitosa carrera en el extranjero, los Alonso creyeron necesaria la fundación de una compañía de ballet capaz de responder a las necesidades ya crecientes del público cubano. Alicia y Fernando Alonso (entonces bailaban en el Ballet Theatre of New York  (hoy American Ballet Theatre) aprovecharon la cancelación de la temporada de esa compañía americana e invitaron a algunos de sus integrantes para realizar funciones en Cuba en la recién creada agrupación, denominada inicialmente, Ballet  Alicia Alonso.

El debut de la compañía se produjo, el 28 de octubre de 1948 con La siesta de un fauno, Pas de Quatre y el segundo acto de El lago de los cisnes. Menos de diez de los bailarines habían nacido en Cuba, pero esta sería la primera piedra en el enorme edificio del, hoy día, ballet cubano.

Inmediatamente la compañía realizó giras por América Latina, que si bien fueron un rotundo éxito artístico, representaron desastrosos fracasos financieros. No obstante, el principal objetivo se cumplió: demostrar al mundo (ya lo había hecho individualmente Alicia Alonso) la posibilidad del cubano de asumir este arte surgido en Europa. Al mismo tiempo, el Ballet  Alicia Alonso realizaba funciones populares en plazas y estadios, y esto conllevó a que las autoridades de entonces, nada proclives a ayudar a las artes, dispensaran una mínima subvención económica; esto permitió a los fundadores, la creación de la Academia de Ballet Alicia Alonso en 1951, y montar un modesto sistema de becas para niños de pocos recursos pero con talento para el ballet.

En 1955, y por deseo expreso de Alicia Alonso, la compañía cambió su nombre por el de Ballet de Cuba. Para esta fecha, ya había viajado por Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú, Argentina, Chile, Uruguay y Puerto Rico; y tenía en repertorio las versiones íntegras de las obras clásicas: El lago de los cisnes (presentada por primera vez en América), Giselle, Coppélia, La fille mal gardée, Pas de Quatre, Cascanueces, además de las piezas del siglo XX: Las sílfides, La siesta de un fauno, Petroushka, El espectro de la rosa, La muerte del cisne, Capricho español, Paganini, Apollo, Príncipe Igor y Pedro y el lobo.

Del mismo modo, coreógrafos cubanos crearon obras para la compañía: Alberto Alonso estrenó Concerto, La valse, Sombras, Sinfonía clásica, y la versión integral del Romeo y Julieta, de Serguei Prokofiev, también estreno absoluto en América; Ramiro Guerra Suárez llevó a la escena: Toque, Habana 1830 y Ensueño; Cuca Martínez produjo: Estampas cubanas, Versos y bailes y Sóngoro Cosongo. Y Alicia Alonso también realizó sus coreografías: Lydia, El pillete y Narciso y Eco. A su vez, la argentina, Carlota Pereyra y el portorriqueño, José Parés expusieron sus trabajos; y con ello se demostró, desde sus inicios, el alto espíritu latinoamericanista de la agrupación.

A pesar de todos estos logros, en 1956, la dictadura de Fulgencio Batista quiso chantajear a la compañía; y puso como condición para mantener el ridículo subsidio económico, se plegara al proyecto del Instituto Nacional de Cultura, creado por ese gobierno. Ante la contundente denuncia de Alicia y la protesta de los demás miembros del Ballet de Cuba, se decidió disolver la compañía hasta concluir el mandato del tirano. La ballerina se negó a bailar más en Cuba, pero antes se realizó una gira de protesta en septiembre; y en octubre de ese año se despidió de su público en la televisión. Así transcurrieron más de dos años sin actividad profesional de la compañía en el país.

Con el triunfo de la Revolución, en 1959, se reorganiza la institución, ahora con el nombre: Ballet Nacional de Cuba y el apoyo absoluto del Estado. Se audicionan a jóvenes bailarines aspirantes a ingresar en la compañía, y ya en los primeros meses de ese año, vuelve a Venezuela, Uruguay, Argentina, Chile, y visita por vez primera Brasil. En 1960 actuó en México como parte de la delegación oficial de Cuba a la toma de posesión del Presidente mexicano y al año siguiente, realiza su primer viaje a los países socialistas en Europa y Asia.

En marzo de 1960, el Ballet Nacional de Cuba fundó el Festival Internacional de Ballet de La Habana, tradición mantenida bienalmente hasta el presente.

La dirección general del Ballet Nacional de Cuba estuvo a cargo del maestro Fernando Alonso desde su fundación hasta 1975, y a partir de ese año la asumió Alicia Alonso, quien había sido su directora artística.

A lo largo de sesenta años, la compañía ha visitado más de cuarenta países de América, Europa, Asia, África y Oceanía; ha actuado en los más importantes escenarios del mundo: el Teatro Colón de Buenos Aires, el Metropolitan Opera House y el Kennedy Center de los Estados Unidos, el Teatro de la Zarzuela de Madrid y el Liceo de Barcelona en España, el Teatro de los Campos Elíseos de París, el Teatro de la Ópera de Alejandría en Egipto, el Palacio del Pueblo de Beijing y el State Theatre de Melbourne en Australia.

Su repertorio se compone de los más importantes títulos del ballet de los siglos XVIII y XIX: La fille mal gardée, La sílfide, Giselle, Grand Pas de Quatre, Coppélia, Don Quijote, La bella durmiente del bosque, Cascanueces, El lago de los cisnes, en sus versiones completas con adaptaciones de Alicia Alonso; los clásicos del siglo XX: Las sílfides, de MIjail Fokin; ApolloTema y variaciones, de George Balanchine; Jardín de lilas, de Anthony Tudor; In the Night, de Jerome Robbins; y obras de los coreógrafos cubanos: Alberto Alonso, Alberto Méndez, Iván Tenorio, Gustavo Herrera, para con esto tener un repertorio general de más de quinientas obras.

Por sus filas han pasado numerosos artistas, entre bailarines, coreógrafos, profesores y maîtres, figuras relevantes del ballet internacional; las llamadas "cuatro joyas del ballet cubano": Mirta Plá, Josefina Méndez, Loipa Araújo y Aurora Bosch; hasta las actuales luminarias de la escena ballética: José Manuel Carreño y Carlos Acosta.

Es el máximo exponente del fenómeno estético resultante de la escuela cubana de ballet, con un estilo identitario reconocido actualmente por la crítica especializada y el público.

El Ballet Nacional de Cuba ha recibido numerosos reconocimientos nacionales e internacionales, entre los más relevantes se encuentran: la Medalla de Plata de la Olimpiada Cultural de México, 1968; el Grand Prix de la Ville de Paris, 1970; Distinción IV Festival Cervantino en Guanajuato, México, 1976; Medalla de Honor del X Festival de Ballet de Lodz, Polonia, 1981; Placa de Reconocimiento del Teatro Lírico Nacional de la Zarzuela de Madrid, España, 1989; y Diploma de Honor del Condado de Los Ángeles, Estados Unidos, 1998, sin señalar los innumerables premios, distinciones y condecoraciones recibidos individualmente por sus directivos e integrantes, ni las medallas obtenidas en concursos y festivales.

Esta compañía, no es solo una de las agrupaciones danzarias más significativas en América, está considerada como una de las mejores del mundo. Ha sido un ejemplo de constancia y desarrollo del arte del ballet, fundamentalmente, por la dirección de su máximo exponente, la prima ballerinaabsoluta Alicia Alonso.

 

Bibliografía

Revista Cuba en el Ballet, colección completa, La Habana 1970-2009.

Cabrera, Miguel: Festival Internacional de Ballet de La Habana (1960-2004). Una cita de arte y amistad, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 2006.

____________: Ballet Nacional de Cuba, Medio siglo de gloria, Ed. Cuba en el Ballet, La Habana, 1998.

Alonso, Alicia: Diálogos con la danza, Ed. Política, LA Habana, 2000.