Armando Soler

Teatro, Radio y TV, Cine, Cuba

Armando Soler “Cholito” (Armando Fénandez Soler, 1925-2006). Actor y director de teatro, radio y televisión; profesor, comediante. Fundador de la Televisión Cubana. Premio Nacional de Humorismo. Premio Nacional de Radio.

Nació 14 de agosto de 1925 en La Habana. Aprendió de su padre su capacidad para superar todos los obstáculos y las ansias de conocimiento.

Comenzó a trabajar en el taller de prótesis dental de su hermano: primero limpiaba el taller, luego pasó a operario, y más tarde se convirtió en el dueño. Este trabajo no solo le sirvió para pagar su matrícula en la Academia de Arte, sino que fue su sustento hasta que comenzaron a pagarle como actor. Solo estudió hasta el noveno grado, que obtuvo a principios de la Revolución en un curso de nivelación que se impartió en el ICRT.

Incursionó en radio, televisión, cine, teatro lírico (óperas y zarzuelas), espectáculos para niños y jóvenes, tanto en obras dramáticas como humorísticas; aunque sentía un especial respeto y admiración por el teatro, género en el que se formó.

Comenzó su carrera en 1940 como figurante en la compañía española de Nicolás Rodríguez, donde su hermano Rafael Soler actuaba como galán cómico. Ahí hizo de todo: fue luminotécnico, atrecista, mecánico, figurante.  Este director creó más tarde una academia de la cual también fue alumno. Durante las tres temporadas que realizó la compañía, entre los años 1940-1944, Armando Soler consolidó sus habilidades actorales, hasta llegar a ser primer actor.

Su debut como actor principal fue en la obra Sombra y sustancia, en 1944, junto a Violeta Casals, José de San Antón y Alicia Agramonte. Ese mismo año entró a la Academia de Arte Dramático donde tuvo como profesores a Roberto Garriga y Mario Rodríguez Alemán.

Formó parte del grupo de teatro La Comedia que dirigía  Mario Martínez Casado, a quien consideró uno de sus grandes mentores. En su tercera temporada en el teatro Alcázar, María de los Ángeles Santana le envió una foto autografiada donde le auguraba una fecunda carrera. Desde ese momento su relación quedó marcada. En 1947 este mismo director le dio la oportunidad de trabajar con la mencionada actriz, su “primera novia” como la llamara años más tarde. Desde ese momento la química que acompañó a esta pareja de actores sustentó varios programas de televisión. Incluso Armando Soler llegó a dirigirla en espacios como La comedia del domingo y El cuento. En 1988 trabajó junto a la actriz en la telenovela Los abuelos se rebelan, dirigida por Maritza Rodríguez y con guión de Hernández Savio. En esta obra se consagraron como pareja artística y consolidaron el cariño que el público siente por ellos.

Soler comenzó en la radio en 1948 en la emisora CMZ. Más tarde trabajó en  La Mil Diez, Radio Cadena Azul, CMQ y Radio Progreso, donde permaneció hasta su muerte. En sus comienzos realizaba la locución, sobre todo de anuncios publicitarios. Su primer papel dramático en el medio fue En el alma de las cosas de Juan Herbello, dirigido por Sol Pinelli y donde compartía elenco con Xiomara Fernández.

Fue fundador del Canal 4, en 1950, en los albores de la televisión cubana. Unos meses después, en 1951, formó parte del elenco del programa Hogar Moderno de CMQ-TV, escrito por Francisco Bergara. A este programa le debe su popular seudónimo, que lo acompañó por siempre. Aquí el actor interpretaba a dos personajes: El Marqués de Neblina Clara  y su hijo Cholito, el Marquesito de Neblina Clara, que era un joven, casi un niño, perteneciente a la burguesía, muy tímido y  cortejaba al personaje interpretado por Consuelito Vidal, su “novia eterna”.

En ese mismo año formó parte del elenco del Show del mediodía, también de la emisora CMQ-TV. El programa era dirigido por Amaury Pérez García y completaban el elenco Manolo Alván, Julita la Mariposita y  Natalia Herrera.

Otros programas en los que desempeñó personajes cómicos fueron La comedia del domingo, donde compartía elenco con Rosita Fornés y Carlos Paulín; Estampas españolas, musical dirigido y producido por Erick Kaupp; y Cascabeles Candado, escrito por Enrique Nuñez Rodríguez. Durante toda su carrera en la televisión solo obtuvo un papel negativo en el programa El Puro.

En 1951 formó parte del elenco que llevó la exitosa novela radial El derecho de nacer a la televisión. Esta telenovela fue escrita para la radio, por el santiaguero Félix B. Caignet y fue elegida por la Associated Press como la producción de ese género más influyente de Latinoamérica. Su trasmisión a través de la pequeña pantalla fue todo un éxito y tuvo repercusión también en el resto de los países de la región, donde hubo varias versiones de la serie dramatizada.

Por estos mismos años protagonizó El caldero, obra de teatro guiñol y donde también actuaban como titiriteros Rosa Felipe, Nena Acevedo, Vicente Revuelta, Violeta Casals y Antonio García Meléndez.

Debutó como director de teatro con Un cuento de navidad, primera obra infantil estrenada en el Teatro Hubert de Blanck y protagonizada por Vicente Revuelta. Esta era una comedia musical para niños, escrita por María Julia Casanova, guionista de la radio y la televisión cubanas y musicalizada por Olga de Blanck, hermana del gran músico holandés, en cuyo honor se nombra el teatro.

En 1957 tuvo la oportunidad de trabajar junto a Rita Montaner en Fiebre de primavera, última obra interpretada por la Única, escrita por Noel Coward y dirigida por Rubén Vigó. También actuaban Rosita Fornés, Alejandro Lugo, Parmenia Silva y Adrián Cúneo, entre otros.

Su trabajo como director de televisión comenzó cuando en el año 1967 dirigió a Rosita Fornés en La loba,  presentada en el espacio semanal Teatro ICR; este fue el primer drama que la vedette realizara en el medio y donde compartió escenario con Marta del Río, Armando Bianchi, José Antonio Espinosa, Juan Carlos Romero y Lidia Monte. Esta obra se transmitió en vivo, lo que significó un reto muy alto para todo el elenco.

Posteriormente Soler dirigió Palco Uno, en el cual los espectadores disfrutaban de óperas, comedias musicales, zarzuelas y operetas; y el programa, de corte histórico cultural, Escriba y Lea, conducido por Cepero Brito.

En 1961 conformó, junto a otros grandes de la cultura cubana, la Unión de Artista y Escritores de Cuba (UNEAC). Desde 1965 era miembro de la Cruz Roja Cubana, donde no solo fue instructor sino que también participó como personal paramédico en varias concentraciones multitudinarias.

En 1969 formó parte del elenco que estrenó la obra teatral Unos hombres y otros, de Jesús Díaz, junto a Mario Balmaseda, Tito Junco y Omar Valdés, entre otros.

Su paso por el teatro lírico fue igual de exitoso. Fundó una compañía en Matanzas y otra en Holguín, fue integrante de la de Rodrigo Prats, y llegó a dirigir el Teatro Lírico Nacional de Cuba, compañía con la que también actuó y para la que produjo algunas obras. Tal es el caso de Cecilia Valdés, original de Gonzalo Roig, en la que actuó en 1976 junto a Armando Bianchi, María de los A. Santana, Asseneh Rodríguez, Alina Sánchez y Aldo Lario. En 1977 dirigió y actuó en La verbena de la paloma. Siempre le agradeció a Antonio Palacios que le enseñara a estudiar música y a aprenderse las zarzuelas y operetas.

Su incursión en el séptimo arte comenzó en 1949 en coproducciones cubano- mexicanas. El público cubano lo pudo disfrutar en filmes como Una gitana en La Habana (1955), dirigido por el actor mexicano Juan José Martínez Casado; No me olvides nunca (1956), dirigido por Juan José Ortega y con elenco formado por Rosita Fornés, Mario Martínez Casado y el actor mexicano Luis Aguilar; Mella (1975), dirigido por Enrique Pineda Barnet y del cual Gabriel García Márquez expresó que era el filme más audaz del cine latinoamericano; Patty Candela (1976), dirigido por Rogelio París, seleccionado por la crítica cubana como el filme más significativo del año y coprotagonizada por Raúl Pomares, Salvador Wood y Carlos Gilí, entre otros; El Recurso del Método (1978), obra de Alejo Carpentier, llevada al cine por el chileno Miguel Littín, coproducción entre Francia, México y Cuba; Los sobrevivientes (1979), de Tomás Gutiérrez Alea; El siglo de las luces (1992), inspirado en la obra homónima de Carpentier y dirigida por Humberto Solás; Nada (2001), de Juan Carlos Cremata, que obtuvo numerosos premios en festivales nacionales e internacionales de cine; y en el filme canadiense La luna en Montevideo, donde tuvo que aprenderse el texto en inglés e interpretar a un mafioso. Su último trabajo filmográfico fue como “el anciano del arpa” en la película Madrigal (2006) de Fernando Pérez.

Desde 1999 formó parte del elenco del programa de Radio Progreso Alegrías de Sobremesa, donde interpretaba el personaje de Facundo.

En 2001 actuó junto a Frank González, Susana Pérez, Miriam Mier, Obelia Blanco, Alden Knight y otros, en la aventura Los pequeños fugitivos, en la versión dirigida por Willy Franco.

Fue convocado por Josefa Bracero para ser miembro del jurado de varias ediciones del Festival Nacional de la Radio y presidente del jurado de los programas dramatizados.

Su última aparición en las tablas cubanas fue en Romance a Federico, en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana en 2003, con el personaje de Don Perlimplín. La obra fue una puesta en escena de Nelson Dorr, basada en los textos del propio Federico García Lorca.

En el 2004 trabajó en la aventura El Medallón, del guionista Pedro Urbezo. Su última presentación en el medio fue en la telenovela Lo que me queda por vivir junto a Elsita Camp y con guion de Mayté Vera.

A lo largo de su vida recibió innumerables distinciones, premios y otros reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Humorismo y el Premio Nacional de Radio, ambos en 2005. Fue merecedor de la Medalla Alejo Carpentier, de la Distinción por la Cultura Nacional, la Distinción Nicolás Guillén y la Distinción Raúl Gómez García; también de la Medalla como Fundador de las Milicias Nacionales Revolucionarias, la Réplica del Machete Mambí de Máximo Gómez, fue declarado Hijo Ilustre de La Ciudad de La Habana, recibió la Medalla 28 de Septiembre, la Medalla por los 40 años de la Televisión cubana, la Medalla Micrófono por los 70 años de la Radio cubana. En 2004 el Instituto Cubano de la Radio y la Televisión le otorgó la condición de Artista de Mérito por la obra de la vida. Con una trayectoria artística de más de 60 años, siempre atribuyó su éxito a su constante estudio de las técnicas actorales, no importaba el medio en que se desenvolviera.

Armando Soler falleció el 5 de julio de 2006 en La Habana. Sus restos descansan en la Necrópolis de Colón.