Antonio Machín

Música, Cuba

Antonio Machín (Antonio Abad Lugo Machín, 1903-1977). Famoso embajador de la música cubana durante más de medio siglo en Estados Unidos y Europa.

Nació en Sagua La Grande, provincia de Las Villas, Cuba, el 11 de febrero de 1903 en el seno de un hogar humilde enclavado en el barrio La Gloria. Su padre fue el gallego José Lugo Padrón, natural de Orense, y la cubana Leoncia Machín, descendiente de negros esclavos, nacida en Cifuentes. El matrimonio tuvo quince hijos.

Para ayudar a mantener a su familia, Antonio, décimo de los hermanos, se vio obligado a trabajar desde niño, primero en una bodega (tienda de comestibles) propiedad de un emigrado español, y luego como aprendiz de sastre, fontanero y peón de albañil.

Su sueño era convertirse en barítono, aspiración inalcanzable por el racismo imperante en la época. Recibió nociones elementales de música con Neno Costa, quien había tocado en la banda municipal de Sagua La Grande.

A los nueve años cantó en la iglesia del pueblo el "Ave María" de Schubert, y más tarde fue conocido por el público sagüero al presentarse en fiestas, cines y en el teatro del pueblo.

En varias ocasiones, siendo adolescente, escapó de su casa para unirse a grupos de músicos ambulantes. La difícil situación económica lo hacía volver al hogar y continuar trabajando. Llegó a hacerse maestro albañil.

En los primeros años de la década de 1920 decidió cambiar su nombre real, Antonio Abad Lugo Machín, para dedicarse por entero al canto. A los veintidós años marchó a La Habana. Formó dúo con el cantador Miguel Zaballa (voz segunda y guitarra), presentándose en el Café Vista Alegre, entonces centro de la bohemia capitalina.

El dúo Zaballa-Machín fue invitado a amenizar fiestas particulares de familias pudientes de La Habana y llegó a actuar en una estación de radio, ocasión en la cual lo escuchó Don Aspiazu, director de la orquesta del exclusivo Casino Nacional, y los contrató para interpretar canciones trovadorescas como "Santa Cecilia", "Longina" (de Manuel Corona) y "La bayamesa" (de Sindo Garay). Poco después, al deshacerse el dúo, Machín se convirtió en el primer cantante solista negro en actuar con una orquesta de blancos en el Casino Nacional, desafiando las convenciones raciales de la época. De manera simultánea, integró por esos años otros grupos musicales, como el Trío Luna (con Enrique Peláez y Manuel Luna) y el Sexteto Machín, y realizó en 1929 algunas grabaciones con esta formación.

En 1930 Machín viajó a Nueva York con la orquesta de Aspiazu, para debutar el 26 de abril en el teatro Palace de Broadway. Poco después de su llegada grabó para la RCA Victor el son-pregón de Moisés Simons "El manisero" (The Peanut Vendor), que de inmediato se convirtió en un éxito en todo los Estados Unidos. La grabación alcanzó ventas astronómicas: más de un millón de discos en pocos meses.

Aunque se mantenía actuando y grabando con la agrupación de Aspiazu en los primeros años de la década de 1930, Machín organizó paralelamente un cuarteto con Daniel Sánchez, como guitarra y segunda voz, el trompetista Reemberto El Chino Lara y el tresero Alejandro Mulatón Rodríguez.

Las grabaciones que realizó el cuarteto –que se convertiría en sexteto, y luego, en septeto– alcanzaron gran popularidad entre la comunidad hispanoamericana de Nueva York. "Aquellos ojos verdes" (de Nilo Menéndez y Adolfo Utrera), "Mamá Inés" (de Eliseo Grenet), "Avellana y maní" (de Alfredo Boloña) y "A Baracoa me voy" (del propio Machín), son algunos de los grandes éxitos que logró en esa etapa.

Bajo la dirección musical del flautista Alberto Socarrás, fundó la Orquesta Machín en 1933, y dos años más tarde grabó una docena de sones, rumbas y boleros con la orquesta del pianista cubano Armando Valdespí. En Nueva York también hizo grabaciones con las agrupaciones de Rafael Hernández, Antobal, Julio Roqué y la orquesta Victor Antillana. Por distintas formaciones del cuarteto, sexteto y septeto Machín pasaron, entre otros, Mario Bauzá, Yayito Maldonado, Plácido Acevedo, y Cándido Vincenty.

En noviembre de 1935 Machín embarcó definitivamente para Europa. Tras una breve estancia en Londres, se encaminó a Francia. En París grabó cientos de números con su cuarteto y varias orquestas para la Víctor y otros sellos. De especial interés son sus discos parisinos con Moisés Simons al piano y con Eduardo Castellanos y su orquesta del cabaret “La Cabane Cubaine”. En esa etapa actuó con éxito en Suecia, Dinamarca y Suiza, entre otros países europeos, al frente de su propia compañía.

En septiembre de 1939, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Antonio Machín decidió marcharse a Barcelona. Actuó en la sala de fiestas Shangai por poco tiempo e inició una gira por varias ciudades que resulta un fracaso.

En enero de 1940 probó suerte en Madrid, allí actuó en el teatro Cómico y la sala de fiestas La Conga, donde fue contratado para trabajar como cantante de la orquesta Miuras de Sobré. En enero de 1941 regresó a Barcelona con los Miuras y realizó sus primeras grabaciones para la firma Columbia.

Hacia 1943 Machín era una figura de cierta popularidad en España. Fundó su propio conjunto y gestionó sus contratos en varias plazas españolas. En medio del tenso clima político y la crisis económica que vivía el país, el artista logró realizar algunas grabaciones.

En 1947 Machín llevó al disco "Angelitos negros" con versos del venezolano Andrés Eloy Blanco musicalizados por el azteca Manuel Álvarez Maciste. Este fue, quizás, el mayor éxito que consiguió a lo largo de su trayectoria en España. A partir de entonces el cantante centró su carrera en la interpretación de boleros.

En 1949 presentó la revista musical Melodías de color en el teatro Romea, de Barcelona. En la década siguiente actuó en otros espectáculos exitosos como Cancionero cubano, Gran desfile, Caras conocidas y Altas variedades. En enero de 1958 viajó por pocos días –y por última vez– a La Habana y se presentó en la radio, el teatro y la televisión. Regresó en febrero a España donde lo aguardaban contratos.

A inicio de 1960 presentó el show Maracas, palillos y tambores con el que viajó a París y Roma. A pesar de las variaciones en el gusto musical del público, el cubano logró conquistar a generaciones más jóvenes con un repertorio compuesto fundamentalmente por boleros debido a sus frecuentes actuaciones en televisión y teatros.  

En 1964 Machín montó el espectáculo Bodas de Plata,  con el cual celebró el vigésimo quinto aniversario de su debut en España. Por esa época grabó profusamente discos respaldado por orquestas de gran formato.

Entre sus interpretaciones más gustadas –se dice que grabó dos mil números–, además de "Angelitos negros", "Aquellos ojos verdes" y "El manisero", se encuentran "Dos gardenias", de Isolina Carrillo; "No me vayas a engañar", "Madrecita" y "Toda una vida", de Osvaldo Farrés; "Vendaval sin rumbo", "Camarera del amor" y "Los aretes de la luna", de José Dolores Quiñones, "Mira que eres linda", de Julio Brito; "El bardo", de Bobby Capó; "Espérame en el cielo", de Luis Cáceres; "Corazón loco", de Richard Dambere y "Esperanza", de Ramón Cabrera.

Su última actuación fue el 4 de julio de 1977 en Alcalá de Guadaira. Falleció el 4 de agosto de ese año y, según su voluntad, fue enterrado en el cementerio de San Fernando de Sevilla. Una calle de esa ciudad lleva su nombre. Desde hace años, su tumba se ha convertido en lugar de peregrinación de los artistas cubanos que viajan a España.

El cine hispano recogió algunas de sus actuaciones en películas como Canciones para después de una guerra; Hola, Señor Dios (en la cual Machín hace el papel de uno de los Reyes Magos); Fin de semana y La casa de las sonrisas.

En los últimos años se han editado en formato digital gran número de sus grabaciones, desde las primeras que realizó a finales de la década de 1920 en La Habana, hasta las últimas que hizo en Madrid, respaldado por la orquesta de la Radio Televisión Española. 

 

Bibliografía

Díaz Ayala, Cristóbal: Cuando salí de la Habana, Editorial Fundación Musicalia. 3ra. ed. San Juan, Puerto Rico, 1999.

Eli, Victoria y María de los Ángeles Alfonso: La música entre Cuba y España, Vol. 2, Fundación Autor, Madrid, 1999, p. 144.

Jover, Eduardo: Antonio Machín. Toda una vida, La esfera, Madrid, 2002.

Román, Manuel: Canciones de nuestra vida. De Antonio Machín a Julio Iglesias, Editorial Alianza, Madrid, 1994.

Tellería, Nefertiti: Antonio Machín 85 aniversario de su nacimiento, Museo Nacional de la Música, La Habana, 1989.

Vizcaíno Casas, Fernando: Personajes de entonces, Editorial Planeta Madrid, s/f, p. 199.