Antonio Guiteras Holmes

Historia, Política, Cuba

Antonio Guiteras Holmes (1906–1935). Revolucionario y político cubano. Fue una de las figuras capitales del proceso que tuvo su epicentro en la Revolución de 1933. Destacado en la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado, impulsó las medidas progresistas del gobierno provisional presidido por Ramón Grau San Martín y, tras la caída de este, encabezó la resistencia a la restauración del régimen oligárquico y pronorteamericano.

Nació el 22 de noviembre de 1906 en Bala Cynwyd, Pensilvania, Estados Unidos y murió el 8 de mayo de 1935, en El Morrillo, Matanzas, Cuba. Su padre, el ingeniero cubano Calixto Guiteras Gener, procedía de una ilustre familia de patriotas e intelectuales matanceros y era profesor de un college en Filadelfia. La madre, Marie Theresse Holmes y Walsh, era de origen irlandés. Un accidente en la infancia que mantuvo a Antonio (Tony) semiparalizado durante varios años, le dejaría como secuela pequeñas limitaciones físicas. En 1913, la familia Guiteras-Holmes se traslada a Cuba y, al año siguiente, se  radicó en Pinar del Río donde el ingeniero Guiteras ejercerá como profesor del Instituto de Segunda Enseñanza de la ciudad. En ese centro estudió Tony el bachillerato y realiza sus primeras actividades políticas. Graduado en 1924, matriculó en ese mismo año en la Universidad de La Habana.

Excelente estudiante, Guiteras cursó en tres años la carrera de Farmacia, se destacó como deportista y también participó en la política estudiantil. El general Gerardo Machado, quien asumió en mayo de 1925, la presidencia de la república, tenía entre sus principales objetivos controlar la Universidad, agitada por el movimiento reformista que desde 1923 encabezaba Julio Antonio Mella. Machado intentó conquistar a los estudiantes mediante construcciones y otras mejoras en el recinto universitario, a la vez que persiguió a sus dirigentes más radicales y encarceló a Mella. La protesta estudiantil ante semejante atropello tuvo en Guiteras a uno de sus principales exponentes. En 1927, Machado intentó perpetuarse como presidente; los estudiantes universitarios se organizaron para enfrentar la maniobra y constituyeron el Directorio Estudiantil Universitario contra la Prórroga de Poderes, del cual Tony formó parte al ser electo como delegado por la Escuela de Farmacia. Muy activo en las manifestaciones y otros actos de protesta, Guiteras no pudo ser alcanzado por la expulsión de la Universidad que a finales de 1927 dictó un Consejo de Disciplina contra los líderes del Directorio, pues en agosto de ese mismo año se había graduado de doctor en Farmacia.

Como representante de laboratorios médicos, Antonio Guiteras empezó a viajar a lo largo del país, lo cual le resultaría de una extraordinaria ventaja al sumarse a las actividades conspirativas contra la dictadura. Actuando como enlace de la Junta Revolucionaria, estableció relaciones con los pequeños grupos insurreccionales que operaban en la provincia de Oriente, con los cuales organizó el alzamiento de La Gallinita en coordinación con el levantamiento preparado en agosto de 1931 por la Junta. Fracasado este movimiento, Guiteras debió guardar prisión durante varios meses; una vez recobrada la libertad, rompió con los viejos caudillos de la Junta y regresó a Oriente para crear su propia organización, la Unión Revolucionaria (UR), dotada de un programa avanzado, de perfil antimperialista. Ésta llevó a cabo diversas acciones armadas  —como la fracasada toma del pueblo de San Luis— y rechaza la «mediación» que desarrollaba el embajador estadounidense Benjamin Sumner Welles, para buscar una salida institucional a la crisis del régimen machadista.

En agosto de 1933, Machado fue derrocado por una huelga general y le sustituyó un gobierno conformado por el embajador Welles, que carecía de respaldo popular. Muy poco después, el 4 de septiembre, este fue derribado por  un movimiento de las clases y alistados del ejército, apoyado por el Directorio Estudiantil Universitario (DEU) y otras organizaciones opuestas a la injerencia norteamericana. Se instaura entonces un nuevo gobierno provisional, del cual Guiteras fue designado secretario de Gobernación; más adelante, asumiría también la Secretaría de Guerra y Marina. Dentro de aquella heterogénea, administración, presidida por Ramón Grau San Martín, Guiteras representaba la tendencia revolucionaria. A su iniciativa se debieron las disposiciones gubernamentales más avanzadas, como la jornada de 8 horas, la creación de la Secretaría de Trabajo y la llamada ley de nacionalización del trabajo, además de la intervención de la Compañía Cubana de Electricidad y la suspensión del pago de la deuda con el Chase National Bank, medidas que implicaban un directo enfrentamiento con los intereses estadounidenses. Pero el gobierno de Grau se debilitaba con rapidez; acosado por Estados Unidos, que no lo reconoció, era también hostilizado por el Partido Comunista y otras organizaciones de izquierda, a la vez que afloraban sus contradicciones internas en particular por la impunidad con que actuaba el jefe del ejército, coronel Fulgencio Batista. En abierta connivencia con el nuevo embajador norteamericano —Jefferson Caffery—, Batista  orquesta la siniestra maniobra que en enero de 1934 fuerza la renuncia de Grau.

Guiteras, quien había tratado infructuosamente de destituir al jefe militar, pasó a la clandestinidad y creó la organización TNT para oponerse a la restauración oligárquica que representaba Carlos Mendieta, quien asume la presidencia con el apoyo de Batista y el embajador Caffery. En mayo de 1934, la TNT dio lugar a la Joven Cuba, organización de estructura más compleja y mayor alcance programático, que se proclamaba abiertamente antimperialista y proponía un vasto conjunto de medidas revolucionarias, algunas de corte francamente socialista. Siguiendo la táctica de «acción directa», Joven Cuba realizó atentados y sabotajes, llevó a cabo secuestros y asaltos a bancos, ocupó armas y entrenó combatientes; todo con el propósito de desencadenar una insurrección armada. Mientras tanto, la oposición popular al gobierno de Mendieta iba en aumento, con la participación de sindicatos y organismos estudiantiles, organizaciones revolucionarias de diversa orientación, el recién creado Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) y hasta el ABC, entidad que en un principio había integrado el equipo gubernamental. Tras complicada confluencia, estas fuerzas decidieron convocar a una huelga general, pretendiendo reproducir las acciones que habían dado al traste con la tiranía machadista. Aunque Guiteras manifestó serias reservas respecto a las probabilidades de éxito de la huelga, pues se carecía del armamento indispensable para apoyarla, decidió secundar el movimiento que a principios de marzo de 1935 ya se expandió de manera incontenible. Sin embargo, las interrupciones laborales y otras acciones de resistencia sería revertidas por la cruenta represión que desataron las fuerzas armadas; Batista y sus hombres no  escatimaron encarcelamientos, torturas y asesinatos para reimponer el orden. Ante el evidente fracaso de la «huelga de marzo», Guiteras ordenó el exilio de algunos militantes de Joven Cuba que corrían extremo peligro y se preparó él mismo para salir al exterior, con el propósito de traer desde México una expedición bien pertrechada, con la cual iniciar un levantamiento armado en la provincia de Oriente. En espera de una embarcación que lo sacara de la Isla, Guiteras se dirigió con varios compañeros al Morrillo, un abandonado fortín colonial en la desembocadura del río Canímar, en Matanzas. El 8 de mayo de 1935 víctima de una traición, el grupo fue cercado por un fuerte contingente militar y, en desigual combate, cayó abatido Antonio Guiteras junto a Carlos Aponte, revolucionario venezolano que había luchado junto a Augusto César Sandino en Nicaragua. Con la muerte de Guiteras se cerró el ciclo revolucionario cubano de los años 30.

Bibliografía activa

Páginas escogidas, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1971.

Bibliografía pasiva

Briones Montoto, Newton: Aquella decisión callada, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005.

Cabrera, Olga: Guiteras. La época, el hombre, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1974.

Guiteras, Calixta: Biografía de Antonio Guiteras, Municipio de La Habana, La Habana, 1960.

Tabares del Real, José A.: Guiteras, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1973.

Taibo II, Paco Ignacio: Tony Guiteras. Un hombre guapo y otros personajes singulares de la revolución cubana de 1933, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009.