Anastasio Somoza Debayle, Tachito

Historia, Política, Nicaragua

Tachito Somoza (Anastasio Somoza Debayle, 1925-1980). Hijo del dictador nicaragüense Tacho Somoza, continuó su régimen hasta 1979.

Nació el 5 de diciembre de 1925 en la ciudad de León, Nicaragua. Fue el tercer hijo del matrimonio formado por Anastasio Somoza García y la acaudalada nicaragüense de ascendencia francesa Salvadora Debayle. Siendo niño, su padre se convirtió en Jefe de la Guardia Nacional en 1933, y cuatro años después en presidente de Nicaragua.

Inició la enseñanza primaria en la escuela Hermanos La Salle de Managua que continuó en Saint Leo, Tampa (La Florida), Estados Unidos. Después, en unión de su hermano Luis, estudió en la Academia Militar de La Salle, en Oakdale, New York. En 1946 se graduó de ingeniero hidráulico en la Academia Militar de West Point.

De regreso a Nicaragua, fue nombrado por su padre al frente de la Guardia Nacional, destacándose por su activa participación en el derrocamiento del presidente Leonardo Argüello, el 25 de mayo de 1947, quien había intentado limitar la influencia somocista en el país. A la sombra de su progenitor, Tachito también se dedicó a sus propios negocios particulares, entre ellos una empresa importadora de automóviles.

En 1950, el mismo día de su cumpleaños, se casó en Managua con su prima Hope Portocarrero Debayle, de familia nicaragüense pero de nacionalidad estadounidense, la que había conocido en Estados Unidos. De ese matrimonio, que duró hasta 1978, tendría cinco hijos: Anastasio Jesús, Hope Carolina, Julio Néstor, Carla Anne y Roberto Eduardo, todos educados en el extranjero. De soltero, ya había tenido con otra mujer una hija nombrada Julia Patricia.

Después de la boda, vivió en New York, hasta que su padre le pidió que regresara al país, pues iba a encargarse otra vez de la presidencia. En abril de 1954, Tachito sobresalió por su participación personal en la dura represión de la conspiración oposicionista que pretendía atentar contra el dictador nicaragüense, aunque no pudo impedir el magnicidio dos años después.

Tras el asesinato de su padre, el 29 de septiembre de 1956, su hermano mayor Luis se hizo cargo de la presidencia hasta 1963, y Tachito se mantuvo a cargo de la jefatura militar del país. El 5 de febrero de 1967, poco antes del fallecimiento de su hermano el 13 de abril de ese mismo año, Tachito Somoza fue elegido presidente de Nicaragua. Relevaba en el puesto a los mandatarios títeres René Schick (1963-1966) y Lorenzo Guerrero (1966-1967).

En ese lapso, los Somoza ampliaron aún más el patrimonio legado por su padre. Los hijos del desaparecido Tacho Somoza se extendieron a las extracciones mineras, en sociedad con empresas de Estados Unidos, a las exportaciones de carne y a muchos otros rubros. De esta manera, la fortuna de la familia Somoza se duplicó y adquirió dimensiones difíciles de calcular, por encima de 400 millones de dólares, distribuidos en empresas y negocios de la más variada índole: agricultura, transportes aéreos y marítimos, industrias, minas, medios de difusión, publicidad, bienes raíces, edificios de apartamentos. Todo ello sin abandonar los tradicionales negocios “sucios”, entre ellos tráfico de sangre, drogas y prostíbulos. Además, el capital somocista rebasó las fronteras nacionales, alcanzó otros países de Centroamérica, México y Estados Unidos. Pero la desleal competencia de los Somoza, cuyo control se había extendido a la banca nacional, debilitó a la burguesía nicaragüense.

Al creciente descontento de sectores burgueses, debido a la insaciable voracidad económica de Tachito Somoza y el agravamiento de las malas condiciones de vida de una parte apreciable de la población nicaragüense, se sumó el devastador terremoto del 23 de diciembre de 1972, que agudizó la crítica situación existente. El fuerte movimiento telúrico que destruyó Managua fue utilizado por Somoza para apoderarse de la ayuda que se recibía del extranjero y monopolizar importantes áreas de la economía. Esta realidad propició el rechazo de toda la sociedad nicaragüense, de la iglesia, y hasta de los propios Estados Unidos. Para mayor descontento, Tachito fue elegido presidente de la república para un periodo sin precedentes de siete años. Para conseguirlo, el 1 de mayo de 1972 Somoza había entregado formalmente el gobierno a una Junta acordada por un pacto con los conservadores, conocido como kupia kumi en lengua miskita, que le permitió reelegirse en 1974. No abandonó el poder hasta 1979.

Varios alzamientos contra el régimen somocista se registraron a fines de los cincuenta y principios de los sesenta, estimulados por el triunfo de la revolución cubana, como la expedición del líder conservador Pedro Joaquín Chamarro o la que diera lugar a la fundación en 1961 del izquierdista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), liderado por Carlos Fonseca Amador. Sin embargo, no fue hasta mediado de los setenta que estalló una verdadera insurrección popular. En este nuevo contexto de ascenso revolucionario, los primeros enfrentamientos de la burguesía nicaragüense con el régimen somocista se dieron en marzo de 1974, en la Primera Gran Convención de la Empresa Privada de Nicaragua, la que protestó por el uso ilegal de los recursos públicos por parte del gobierno.

En diciembre de ese mismo año se fundó la Unión Democrática para la Liberación (UDEL), que agrupó a varios partidos, organizaciones y asociaciones nacionales de cierta envergadura, y fue encabezada por el opositor Pedro Joaquín Chamorro.

Dos semanas después de la creación de la UDEL el Frente Sandinista (FSLN) resurgió con gran vitalidad. El 27 diciembre de 1974 ocuparon la residencia de un destacado somocista, donde se celebraba una fiesta en la que participaban relevantes figuras y familiares del régimen. El exitoso secuestro permitió la liberación de más de una docena de dirigentes del FSLN que estaban encarcelados. Pero la dictadura ripostó, implantó el estado de sitio, la ley marcial y la censura de prensa, fuertes medidas punitivas que estuvieron vigentes hasta septiembre de 1977.

Desde entonces, la lucha contra la dictadura somocista fue adquiriendo un carácter pluralista y amplió su base social, más allá del Grupo de los Doce  de octubre de 1977. Integraron sus filas destacados intelectuales, profesionales y empresarios de Nicaragua. También la nueva política de defensa de los derechos humanos de Estados Unidos, enarbolada durante el gobierno de James Carter, entre 1977 y 1981, contribuyó a levantar una considerable corriente de opinión internacional contra los crímenes del somocismo.

El reagrupamiento de las fuerzas opositoras coincidió con el asesinato, el 10 de enero de 1978 y por orden del dictador, del conocido dirigente de la UDEL Pedro Joaquín Chamorro, quien con sus airadas denuncias se había convertido en una amenaza para el régimen y en verdadera alternativa de poder. La muerte de este político opositor fue el detonante de la crisis final de la dictadura, que acabaría con el reinado somocista de casi medio siglo. En ese caldeado ambiente, el 22 de agosto de ese año, se produjo el espectacular operativo sandinista en el Palacio Nacional. Un comando guerrillero  se apoderó del emblemático edificio gubernamental. En la sede del legislativo nicaragüense, el grupo armado retuvo a más de tres mil personas, muchos de ellos jerarcas del régimen, lo que obligó al gobierno a negociar la liberación de medio centenar de prisioneros sandinistas y a permitir que se leyeran comunicados del FSLN por la radio nacional.

La impresionante acción militar, fue seguida de alzamientos espontáneos de la población en Matagalpa. Ya a principios de septiembre de 1978, el propio FSLN lanzó la insurrección en varias ciudades y la guerra se extendió por todo el país. En forma paralela, el recién constituido Frente Amplio Opositor (FAO) convocaba a una segunda huelga nacional, enseguida frustrada, y se registraba, a fines de ese mismo mes, los primeros complots militares para derribar la dictadura. La represión gubernamental obligó a cerca de cincuenta mil personas a huir a Costa Rica, Honduras y El Salvador, mientras la situación económica y social se deterioraba aún más.

Acorralado, el 17 de julio de 1979 Tachito Somoza tuvo que renunciar en forma precipitada y huir a Miami. Poco después realizó un crucero por el Caribe con su familia hasta entrar clandestinamente en Guatemala. Refugiado en Paraguay, el repudiado exdictador nicaragüense fue ajusticiado por un comando revolucionario argentino del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), el 17 de septiembre de 1980. Al morir su fortuna se calculaba en cerca de mil millones de dólares, una parte de ellos en cuentas anónimas en paraísos fiscales.

 

Bibliografía

Alegría, Claribel y D. J. Flakoll: Nicaragua: la revolución sandinista, México, Ediciones, Era, 1982.

____________________________: Somoza: expediente cerrado, Managua, El Gato Negro, [s.f.].

Barahona Portocarrero, Amaru y Mario Salazar Valiente: “Breve estudio sobre la historia contemporánea de Nicaragua”, en Pablo González Casanova, Pablo [compilador]: América Latina: historia de medio siglo, México, Siglo XXI, 1977, [tomo dos].

Borge, Tomás: La paciente impaciencia, Managua, Editoral Vanguardia, 1989.

Fonseca Terán, Carlos: La perpendicular histórica. El sandinismo como corriente política alternativa y el derrumbe de las paralelas históricas en Nicaragua, Managua, Editorial Hispamer, 2011.

Ignatiev, Oleg y Guenrij Borovik: La agonía de una dictadura. Crónica nicaragüense, Moscú, Editorial Progreso, 1980.

Lozano, Lucrecia: De Sandino al triunfo de la revolución, México, Siglo XXI, 1985.

Maldonado Gallardo, Alejo, Sergio Guerra Vilaboy y Roberto González Arana: Historia de la Revoluciones Latinoamericanas del siglo XX. Síntesis histórica y análisis historiográfico, Morelia, México, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2006.

Muro Rodríguez, Mirta, Rafael Dausá Céspedes, Jorge León Cruz, Mercedes de Armas García y Alfonso Iglesias García: Nicaragua y la Revolución Sandinista, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 198

Shirley, Christian: Revolución en la familia, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1987.

Zimmermann, Matilde: Carlos Fonseca Amador. Bajo las banderas de Che y Sandino, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2004.