Alexis Leyva Machado

Artes Visuales, Cuba

Alexis Leyva Machado (Kcho, 1970). Reconocido artista plástico cubano.

Nació el 12 de febrero de 1970, en Nueva Gerona, Isla de la Juventud. Hizo sus primeros estudios en la Escuela Elemental de Arte de Nueva Gerona entre 1983 y 1986, para pasar luego a la Escuela Nacional de Arte (ENA), en La Habana, donde se graduó en 1990.

Se dio a conocer a inicios de la década del noventa del siglo XX, y desde entonces desarrolló rápidamente su carrera. Con su tema central sobre las migraciones alcanzó en corto tiempo una importancia internacional notable, se destacó en bienales y muestras colectivas con sus instalaciones escultóricas y sus dibujos de amplios formatos.

Su proyecto de tesis en la ENA, denominado Paisaje cubano, fue también el tema de su primera muestra personal importante, realizada en el Centro de Arte 23 y 12, La Habana, en 1991. Se trata de un paisaje real que se nutre de tierra, de árboles, del mar, y de la naturaleza en general, así como de las dimensiones figuradas de Cuba, de los símbolos patrios como la bandera y el escudo, u otros de índole nacional como la palma real, la jaba de yagua, el colador de café o el machete de cortar caña, propio de sociedades pobres. La obra no es un paisaje como tal, sino un “desde el paisaje”, como el mismo artista ha definido.

La suyas fueron obras impresionantes desde la primera vez que se exhibieron: palos y bejucos enormes que formaban grandes estructuras, materiales de desecho para articular un escudo nacional como en Paisaje Cubano, o monumentales estrellas de la bandera nacional hechas con varas de madera, contrastaban con lo que sucedía entonces en las galerías cubanas.

Kcho estaba situado en el corazón de la humilde artesanía cubana y desde allí exponía un discurso de lo nacional, para configurar, según algunos, una poética de la pobreza, una identidad rotunda entre materia y símbolo, una visión segura y contundente de lo cubano, en años de crisis económica llenos de incertidumbre para muchos.

Kcho inauguró en Cuba uno de los conceptos más analizados por los artistas cubanos en los años 90: la insularidad. La condición geográfica y simbólica de ínsula, así como la historicidad de este concepto, han sido objeto de atención particular para la creación artística actual. Construyó, en la pieza temprana Mi jaula (Colección Museo Nacional de Bellas Artes), una simple jaula con junquillo, ese material doméstico e íntimo, portador en sí mismo de significados relativos a la tradición de la nación. Pero convirtió esa domesticidad del objeto en otra mucho mayor y connotativa: la geografía insular. Kcho ha repetido esta operación de construcción geográfica con las yaguas de la palma real para hacer una enorme jaba; lo ha hecho hasta con el más sencillo utensilio de laboreo campesino, el imprescindible garabato, que aparta la hierba durante el corte del machete.

En los años sucesivos, Kcho encontró el gran tema de su producción: las migraciones. A finales de 1993 concibió Regata, instalación de un conjunto de alrededor de noventa pequeñas embarcaciones - o de artefactos que pudieran servir como tales- ubicados sobre el suelo, para remedar la forma que tiene la base de un verdadero barco o la partida de una competencia de veleros. En esta pieza, rústica, se pueden observar los más humildes trastos y objetos hogareños que podrían flotar en un “mar de supervivencias”. Se aprecian ramas amarradas en forma de piraguas, zapatos viejos, chinchorros, esquifes y todo tipo de chalupas improvisadas, que dan la idea de esos viajes, a riesgo de la vida y en pos de mejores perspectivas económicas, que son las migraciones en el mundo de hoy. La obra Regata, ampliada, fue exhibida en la muestra La otra orilla, en la V Bienal de La Habana (Castillo de los Tres Reyes del Morro, La Habana, 1994) donde tuvo muy buena acogida y reconocimiento internacional. A partir de aquí, esta pieza, y la obra de Kcho en su conjunto, comenzaron su difusión internacional.

En lo adelante, fue recurrente en sus obras el uso de artefactos asociados al viaje por mar: remos, propelas, embarcaderos desahuciados o envejecidos, balsas improvisadas, neumáticos de autos que sirven como flotadores, etc. En sentido inverso, muchos objetos domésticos son interpretados desde su costado de desplazamiento, recurriendo a mesas, sillas, y a todo tipo de mobiliario amarrado a remos, en una clara intención de subrayar el forzado nomadismo de la vida contemporánea y, especialmente, el de los pobres.

Desde el punto de vista escultórico, Kcho es un artista que se desenvuelve en el flexible ámbito del post-minimalismo y del poderoso e influyente post-conceptualismo. Desde ellos ha construido su poética, aunque ha sometido estos dos sustratos expresivos a la estrategia que Nelly Richard denomina “cultura de la resignificación”, entendida como la apropiación a conveniencia de ciertos elementos de la cultura hegemónica en función de intereses específicos de la cultura subalterna, con un alto ingrediente subversivo y transgresor.

De esa conexión con la tradición de la escultura occidental surgieron interesantes obras y proyectos. El primero de ellos se produjoen 1992, cuando partió de la famosa obra de Vladímir Tatlin, Monumento a la III Internacional (1922), para realizar su escultura A los ojos de la historia. En ella remedaba, con simples ramas de árboles, la célebre torre en espiral proyectada por el escultor ruso, que coronaba con un colador rústico de café, hecho de tela. Este motivo de Tatlin, símbolo histórico de utopía, retomado en numerosas ocasiones por Kcho, llegó a una verdadera apoteosis en la muestra La jungla, realizada en el Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, en el 2001. El artista emplazó más de cincuenta torres espirales hechas de bejucos de júcaro y marabú que llenaban por completo la sala, en alusión y homenaje no solo a Tatlin sino, también, a una de las obras cumbre de la pintura cubana, La jungla de Wifredo Lam.

Kcho es, como todo buen escultor, un excelente dibujante. Prefiere las tintas sepias, el carboncillo y los grandes formatos. Sus dibujos participan de los mismos temas de su escultura, con fuerza, tenebrismo y aires abocetados.

Obras de Kcho prestigian colecciones importantes como las del Centro Wifredo Lam (La Habana), el Museo Nacional de Bellas Artes (La Habana), el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), el Museum of Modern Art  (New York), el Centro Internacional de Arte Contemporáneo (Montreal), la Fundación Pilar i Joan Miró (Mallorca), la Galería Cívica de Arte Moderna y Contemporánea (Turín), la Galería Nacional de Jeu De Paume (París), el Estudio Calder (Tours), la Fundación Ludwig de Colonia, y el Museo Van Reekum, Apendoorn, entre otras prestigiosas instituciones.

Ha merecido el Diploma de Honor del Instituto Superior de Arte, La Habana (2007); el Premio al Envío Cubano a la IV Bienal del Caribe del Museo de Arte Moderno, Santo Domingo (2001); la Residencia del Atelier Calder en Francia (1999); el Gran Premio de la Bienal de Kwang Ju, Corea del Sur (1995) y el Premio de la UNESCO para la Promoción de las Artes (1995).

En los últimos dos años, Kcho se ha centrado en el trabajo cultural comunitario. Ha organizando brigadas artísticas pluridisciplinarias hacia lugares recónditos de Cuba, en un intento de llevar el arte a las poblaciones menos favorecidas del territorio nacional.

En mayo del 2014 inauguró la exposición personal Via Crucis en el Palazzo della Cancelleria del Vaticano, en Roma, Italia.  

 

Bibliografía activa  

Leyva, Alexis (Kcho): “Notas y algunas ideas mojadas”, Kcho. La columna infinita, Catálogo Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Palacio de Cristal,

Madrid, 8 de febrero-7 de mayo, 2000.

Bibliografía pasiva

Acosta de Arriba, Rafael: “Tatlin, Lam, Kacho y la Nueva Jungla”, La jungla, Catálogo Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, 2001.

Mateo, David: “Kcho por Kcho: No voy a traicionarme demasiado”, en Revolución y Cultura, No. 5, La Habana, septiembre-octubre, 1994, pp. 44- 47.  

Matamoros Tuma, Corina: “Un método para arreglar utopías”, La jungla, Catálogo Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, 2001.  

Mosquera, Gerardo: “El rústico del arte cubano”, en Revolución y Cultura, La Habana, 1992.

Ruiz, Alma: “Todo cambia”, Catálogo Museum of Contemporary Art, Los Angeles, 1997.