Agustín Acosta

Política, Literatura, Cuba

Agustín Acosta (Agustín Diego Acosta Bello, 1886-1979). Escritor y político cubano. Una de las grandes figuras del postmodernismo, movimiento que renovó la lírica en la Isla en la segunda década del siglo XX.

Nació el 12 de noviembre de 1886 en Matanzas. Cursó estudios en su Matanzas natal y allí se inició en la vida laboral como telegrafista de los ferrocarriles. Por esa época, ya escribía versos y ganaba concursos. Se trasladó a la capital y se doctoró en Derecho Civil en la Universidad de La Habana (1918). Retornó a Matanzas y ejerció como notario público en la ciudad de Jagüey Grande. El régimen de Gerardo Machado, al cual no guardó la debida obediencia, lo condenó a prisión. Tras la revolución de 1933, que derrocó al dictador, ocupó la gobernación provisional de Matanzas (1933-1934) y, en el gobierno de Carlos Mendieta, ejerció la secretaría de la presidencia. Fue senador de la República (1936-1944) y presidente del Partido Unión Nacionalista. En 1955, el Congreso de la República lo nombró Poeta Nacional.

Fue miembro de la desaparecida Academia Nacional de Artes y Letras de Cuba –en la que ingresó con el discurso Federico Uhrbach. Las montañas: cumbres de la materia. Los poetas: cumbres del espíritu (Molina, La Habana, 1938)– y de la prestigiosa Academia Cubana de la Lengua. Presidió el Ateneo de Matanzas y colaboró en varias publicaciones nacionales de reconocida importancia, como LetrasEl FígaroEl Cubano LibreOrto, Social, Carteles, Diario de la MarinaLas AntillasArielArchipiélago, entre otras.

Agustín Acosta se afilió, muy joven, al modernismo, evidente en la diversidad de metros y combinaciones apreciables en su poesía. Pero la reiteración de temas y formas determinó, a principios del siglo, la decadencia del movimiento, contra el cual reaccionaron los poetas que formaron el núcleo más avanzado de la primera generación de los tiempos de la República. Este movimiento posmodernista no se generó en la capital sino en las provincias, y constituyó una reacción en dos direcciones: la de la poesía del concepto, de la metáfora y la imagen cerebral y de elaboración formal (Regino E. Boti y José Manuel Poveda, ambos de Oriente); y la de la poesía sentimental, de la emoción contenida, depurada e insinuada, de Agustín Acosta, de Matanzas, y Felipe Pichardo Moya, de Camagüey.

Aunque Acosta nunca pudo alejarse totalmente de la influencia que sobre él ejerciera la poesía de Rubén Darío, fue, junto a Boti y Poveda, uno de los grandes representantes del movimiento postmodernista que, en la segunda década del siglo, anticiparía las agitaciones artísticas y sociales de la década de 1920.

Ya en esta década del veinte, fue precursor de la poesía social en Cuba. La zafra (1926), lo vincula, desde temprano, al movimiento vanguardista y al tratamiento de la temática social, de la que Regino Pedroso fuera el más perfilado exponente. La zafra aborda el trabajo rural, alejado de la bucólica al uso, y denuncia la explotación económica sufrida por los campesinos. Según Max Henríquez Ureña –el eminente poeta y estudioso dominicano–, La zafra “… no es, de principio a fin, una obra maestra; pero sí atesora momentos de gran elevación y dignidad poética. Dentro de la poesía social cubana ocupa lugar prominente: es poesía de ambiente a la vez que de combate”.

Publicó, además, Ala (1915), Hermanita (1923), Los camellos distantes (1936),Últimos instantes (1941), Las islas desoladas (1943), Poesías escogidas (1950),Poema del Centenario (1953). Su último libro, Caminos de hierro, apareció en 1963. También publicó conferencias e hizo traducciones. Dejó numerosos textos inéditos, entre ellos, trabajos sobre Charles Baudelaire, Alphonse de Lamartine y Paul Verlaine, entre los más destacados. Algunos de sus poemas han sido traducidos al francés.

Por razones de familia, abandonó la Isla con su esposa en diciembre de 1972 para estar junto a su hija. Murió en los Estados Unidos de América, en la ciudad de Miami, Florida, el 12 de marzo de 1979.

 

Bibliografía activa

Ala, poesías, Jesús Montero, La Habana, 1915.

Hermanita, poemas, Imp. El Siglo XX, La Habana, 1923.

La zafra, poema de combate, Minerva, La Habana, 1926.

Los camellos distantes, poemas, Molina, La Habana, 1936.

Martí, su obra y su apoteosis, con­ferencia, Eds. Rumbos, Bayamo, 1941.

Últimos ins­tantes, poemas, La Verónica, La Habana, 1941.

Las islas desoladas, poemas, Imp. F. Verdugo, La Habana, 1943.

Poesías escogidas de Agustín Acosta, “Pórtico”, por Diego Pereda, y “Unas palabras”, por Fidencio Pérez Rosado, Editorial La Verdad, La Habana, 1950.

Poema del centenario, prólogo de José Álvarez Conde, Santa Clara, 1953.

¿Fue Martí precursor del modernismo? Conferencia. La Habana, 1954.

Agustín Acosta: sus mejores poesías, Ed. Brugueras, Bar­celona, 1955.

Jesús, poema, Sociedad Colombista Panamericana, La Habana, 1957.

En torno a la poesía de Manuel Gutiérrez Nájera, Instituto Municipal de Cultura, Marianao (La Habana), 1959.

Caminos de hierro, poemas, Ágora, La Habana, 1963.

Bibliografía pasiva

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____________: “Agustín Acosta y Los camellos distantes, en Lyceum, 3 (11 y 12): 21-25, La Habana, sep-dic., 1938.