Academia de San Alejandro

Artes Visuales, Educación, Cuba

Academia de San Alejandro (1818). La primera y más importante academia de pintura y escultura cubana.

La Academia de San Alejandro fue inaugurada en la Sociedad Económica de Amigos del País el 12 de enero de 1818, como escuela de dibujo y pintura. Su primer director fue el pintor francés Jean Baptiste Vermay.

La Sociedad Económica de Amigos del País, fundada a finales del siglo XVIII según el modelo peninsular, se convirtió a partir de 1814 en un centro político-cultural, bajo el impulso reformista del intendente Alejandro Ramírez. La Academia de San Alejandro formó parte del conjunto de centros docentes creados por la SEAP en esa etapa.

A instancias de Ramírez se había creado, en 1817, la Sección de Educación, y se estimuló la creación de la Cátedra de Química, la proyección de un jardín botánico, la escuela náutica y la Cátedra de Economía Política. Esos centros respondían, de una u otra forma, a los intereses comerciales e industriales de los hacendados criollos, encaminados a facilitar la producción azucarera para la exportación.

Una escuela de arte patrocinada por el sector más dinámico de la clase dominante (reunido en la SEAP) ofrecía, por primera vez, la posibilidad de educación artística para la población blanca. Entre criollos y peninsulares ilustrados prevalecía la convicción, extendida en Europa y especialmente en España, de que el desarrollo y la prosperidad de una nación se podían medir por su producción artística. Construcciones, monumentos, esculturas, se tenían como indicadores de estabilidad económica y testimoniaban, de hecho, un gusto artístico colectivo.

Era lógico, pues, que la SEAP, institución que respondía a las corrientes de pensamiento de la Ilustración, patrocinara la creación de la nueva escuela de dibujo y promoviera el fomento de las artes como uno de sus objetivos fundamentales. Una academia de arte en La Habana estaba llamada a convertirse en autoridad que, en primera instancia, encauzaría el gusto estético de los jóvenes mediante la docencia, pero también influiría sensiblemente sobre el público como un medio para brindar a las artes el prestigio que merecían.

Hacia 1819 la Academia pasó a ser regida por el consejo de la Sección de Educación de la SEAP. Durante sus dos primeros años, fueron establecidas las disciplinas del dibujo: geométrico, figuras antiguas y natural.

Vermay, en exámenes públicos realizados en 1824, argumentó la importancia del dibujo como disciplina útil y la fundamentó, entre otras razones, por la exactitud con que podía reproducir los objetos. Agregó, como ejemplo, las salas de Anatomía, donde las figuras, pinturas, dibujos y grabados eran de gran utilidad. Este criterio sobre la importancia y utilidad del dibujo se encuentra sistemáticamente en los informes de la SEAP, y el término arte aparece íntimamente vinculado a la industria y el comercio. No fue casual, por tanto, que en el convento de San Agustín, donde existía una sala de Medicina, se instalara poco tiempo después un Museo de Anatomía.

Joaquín Santos Suárez, en el informe que rindió como secretario de Industria y Comercio del período 1825-1826, destacó la necesidad de promover los conocimientos aplicados a las Artes Industriales. Señaló, además, que, en ese sentido se había establecido una academia de dibujo tan necesaria como útil y agradable para el buen ejercicio de casi todas las Artes Industriales, aun considerándola únicamente ornamental.

Igualmente, en los informes de 1827-1828 la Academia de dibujo figura como enseñanza útil, conjuntamente con el Museo de Anatomía y la Escuela de Parteras. Esto explica la proyección que tuvo durante sus primeros años de existencia. Si bien es cierto que su función respondió a las ideas ilustradas sobre la magnificencia del arte y su valor para el desarrollo del país, la proyección práctica que la caracterizó partió de otra corriente ilustrada, no opuesta, sino paralela, que abogaba por el valor práctico del conocimiento.

Pedro Rodríguez de Campomanes (1723-1803), ofreció en dos tratados: Discurso sobre el fomento de la industria popular (1774) y Discurso sobre la educación popular y su fomento (1775), los presupuestos conceptuales de esta corriente de pensamiento. Para este ilustrado, el dibujo era la más útil de todas las ramas del arte por sus posibilidades de aplicación a todos los aspectos de la industria popular, desde la cerámica hasta la carpintería, y todos se beneficiarían cuando el dibujo se convirtiera en una habilidad general.

La idea de Campomanes de que la promoción industrial dependía en gran medida de las artes fue asumida por las Sociedades Económicas, las cuales le imprimieron un carácter práctico y, por ello, establecieron escuelas de dibujo. De esta manera, hacia fines del siglo XVIII existía la convicción en el mundo español de que las artes eran provechosas, no sólo para el genio aislado, sino también para el fabricante privado y el artesano. Así, los fundadores de la Academia de La Habana patrocinaron un centro que podía estar al servicio de sus intereses, del Estado y de la estética; por ello, abogaron por las bellas artes, pero enfatizaron su utilidad.

En oposición a esta corriente mayoritaria en el seno de la SEAP se pronunció el criollo Francisco Camilo Cuyás (1805-1887), auxiliar de Vermay, quien en la Memoria presentada ante la corporación en 1830 expresó su desacuerdo con la enseñanza puramente mecánica del dibujo y la pintura. Cuyás propuso nuevas disciplinas, tales como Anatomía, Proporción, Reglas de composición, Perspectiva y Color, imprescindibles para formar no artesanos, sino pintores, y en especial pintores de historia. Pero a pesar de su bien fundamentada Memoria, la SEAP no estaba aún en condiciones de dar cabida en la práctica a sus ideas, aunque hacía ingentes esfuerzos por la aprobación real de la Academia.

Por ello, la sociedad envió a la Corona los mejores trabajos de los alumnos. La metrópoli reconoció el esfuerzo y designó la escuela, en 1833, como Sección de la Academia de Nobles Artes de San Fernando. Un año antes y para honrar la memoria de su fundador, el Intendente Alejandro Ramírez, la SEAP la denominó Academia de Dibujo y Pintura de San Alejandro.

Al fallecimiento de Vermay, en 1833, no se le concedió a Cuyás la posibilidad de presidirla; la SEAP invocó los estatutos y convocó a oposiciones. Se otorgó la plaza al pintor francés Guillermo Colson (1785-1850), quien asumió la dirección en nuevas circunstancias, pues se había creado un conjunto de centros con la intención de reestructurar la enseñanza secundaria: el Instituto Cubano y la Academia de Dibujo Lineal. Ambos tenían como objetivo la formación de artesanos blancos y darían respuesta a los intereses de la industria y el comercio con un concepto más preciso de las artes aplicadas.

Bajo esa nueva óptica, la Academia de San Alejandro dejaría de desempeñar el papel que había mantenido como centro de enseñanza útil y su producción docente se volcaría hacia las artes nobles, haciendo honor al título concedido por la Corona. A partir de 1845, la Academia quedaría bajo los auspicios de la sección de Historia, Ciencias y Bellas Artes de la SEAP.

En 1844 la Sociedad decidió llevar a oposición la plaza de director por la ausencia del titular. Se presentó y aprobó un único aspirante, el francés Juan Bautista Leclerc (1809-1854), durante cuya dirección se creó un aula de Litografía, se introdujo la asignatura Imitación del desnudo y se abrió la enseñanza nocturna.

Leclerc abandonó oficialmente la dirección en 1852 y fue sustituido por Augusto Ferrán (1813-1879), profesor de escultura. Durante su interinatura, el centro recibió el reconocimiento real de Academia de Nobles Artes de San Alejandro.

De nuevo hubo que convocar oposiciones para la dirección de la Academia y, en 1857, obtuvo la plaza el salvadoreño Francisco Cisneros (1823-1878). En 1863, bajo su dirección, la Academia pasó a formar parte de las escuelas profesionales. Se crearon entonces ocho escuelas: Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Ingenieros Agrónomos, Ingenieros de Montes, Ingenieros de Minas, Ingenieros Industriales, Bellas Artes, Diplomática y Notarios. Con la creación de estas escuelas, la SEAP perdía su último centro docente, la Academia, y sólo conservó la biblioteca como recuerdo de su glorioso pasado.

La Escuela de Bellas Artes se denominó Escuela Profesional de Pintura, Escultura y Grabado (San Alejandro); su plan de estudios estaba constituido por Anatomía pictórica, Dibujo elemental antiguo y del natural, Paisaje y perspectiva, Colorido y composición, Escultura, Grabado en hueco y dulce, y Teoría e historia de las bellas artes. Ya este plan contemplaba las precedencias en la enseñanza de las especialidades; la anarquía cedía paso a reglamentos y normativas. Cisneros fue ratificado en su cargo y el primer curso se inició en 1865 con una matrícula de 26 alumnos.

Paisaje y perspectiva, disciplina que se había propuesto anteriormente, en 1866 todavía no se impartía de manera oficial. Cisneros justificaba su ausencia con el argumento de que si el gobierno no se había propuesto hasta el momento que se estableciesen las cátedras de Paisaje y Perspectiva era porque no se había notado todavía entre los pocos jóvenes que se dedicaban al estudio de las bellas artes inclinación hacia la pintura de paisaje.

Después de esa justificación se propuso a Víctor Patricio Landaluze para el desempeño de la cátedra, pero al parecer no llegó a ocuparla. Un año después, José Magzuchelli (pintor italiano) solicitó la plaza, que se le negó por ser extranjero, pues los estatutos establecían, en su Artículo 229, que los profesores debían ser españoles. Diez años más tarde, en 1876, se presentó el aval del cubano (de origen francés) Esteban Chartrand, quien era conocido como cultivador del paisaje, y para quien se pidió la exención del Artículo 229. La petición fue denegada, y ocuparía la plaza interinamente Philip Chartrand hasta que, doce años después, se nombrara oficialmente como su titular a Valentín Sanz Carta.

Al fallecimiento de Cisneros, en 1878, ganó la plaza de director, por oposición, el cubano Miguel Melero; las circunstancias epocales y el nuevo reformismo permitieron la asunción de un director nativo. Entre 1859 y 1865 Melero había ocupado diferentes cargos en la Sección de Bellas Artes del Liceo Artístico y Literario de La Habana. Defendió la plaza de director con la obra El Rapto de Deyanira por el centauro Neso.

Bajo la nueva dirección y hasta 1895, el claustro estuvo integrado por cuatro profesores: Luis Mendoza, Antonio de Herrera y Valentín Sanz Carta, además de Melero. Se impartía Dibujo elemental antiguo, Escultura (modelo vivo, anatomía y dibujo), Colorido (copia de cuadros, naturaleza muerta, colorido del modelo vivo), y Paisaje y perspectiva.

A partir de 1895, la contienda bélica trajo la inestabilidad a la Academia. Hubo suspensión de clases, prórroga de matrícula, Sanz Carta solicitó licencia y se amenazó con cesantear a los profesores que se ausentaran sin licencia previa. El 14 de octubre de 1898 se pidió la relación de los empleados que quisieran repatriarse. Igualmente, se ordenó un inventario de los objetos de arte. El 18 de noviembre se nombró oficialmente a Armando Menocal en la Cátedra de Paisaje, en sustitución de Sanz Carta.

El gobierno interventor norteamericano ratificó a Melero en su cargo. Nicolás Heredia, director de Instrucción Pública, secundado por González Lanuza, promovió la creación de las cátedras de Anatomía pictórica, Perspectiva e Historia del Arte.

En 1900 el claustro de San Alejandro estaba integrado por el director y cinco profesores, quienes impartían Dibujo elemental antiguo griego, Paisaje, Anatomía pictórica, Perspectiva y Colorido. Melero continuó dirigiendo la Academia hasta 1907.

Aproximadamente hasta la década de 1930, San Alejandro mantuvo, en el período de la República neocolonial, los patrones con que culminó la centuria decimonónica y se desgajó de la metrópoli española.

 

Bibliografía

Valderrama, Esteban: La pintura y la escultura en Cuba, La Habana, 1952.

Merino, Luz: “La Academia de San Alejandro.” Revista Universidad de La Habana, La Habana, 1989.

Santos Moray, Mercedes: La Academia de San Alejandro. (2005/10/06) en:www.habanaradio.cu/singlefile/?secc=59&subsecc=59&id_art=2007010110726